Un comité de sabios recomienda al presidente Chirac que prohíba el uso del velo en las escuelas públicas

Un comité de sabios, presidido por el mediador de la República, Bernard Stasi, ha entregado esta mañana al presidente francés, Jacques Chirac, su esperado informe con las recomendaciones para mantener el principio del laicismo en las instituciones frente al aumento de los signos religiosos. Son más de cien páginas que se resumen en dos palabras: ni manifiestos ni visibles.

 Así, la bautizada Comisión Stasi sugiere a Chirac que se prohíban los velos islámicos en la escuela pública para evitar que el proselitismo religioso. En este dictamen se basará la decisión final, que Chirac anunciará el próximo 17 de diciembre.
Los 20 integrantes de este comité, del que forman parte desde el historiador católico René Rémond al islamólogo Mohamed Arkoun o la propia mediadora en los problemas del velo, Hanifa Chérifi, se han reunido casi dos horas con el presidente para discutir sobre el informe y sus conclusiones. El texto, en el que han trabajado todo el otoño, plantea la necesidad de legislar sobre el espinoso asunto del velo islámico en las aulas públicas, para prohibir «en las escuelas, colegios y liceos las «vestimentas y signos que manifiesten una pertenencia religiosa o política de forma ostensible».
Al final, el comité se ha decantado por emplear la palabra «ostensible» a otros términos posibles como «ostentoso» o «visible», lo que introduce un matiz importante puesto que, según especifica el testo, se vetarán los velos, los kippah o los crucifijos grandes, pero se permitirá llevar un crucifijo, una medalla, una estrella de David, un Corán o una mano de Fátima anudada en torno al cuello, todos definidos como signos «discretos». Tras la reunión, Chirac ha señalado que anunciará por televisión el próximo 17 de diciembre los detalles de una ley que probablemente recogerá estas recomendaciones. «Lo que me guiará en mi posición será el respeto de los principios republicanos y la exigencia de la unidad nacional y de la unión de los franceses», ha asegurado el presidente.
En los hospitales y el trabajo
Con esta medida, se pretende terminar con la polémica originada por las niñas, unas 1.256 de los más de 12 millones de alumnos según estimaciones oficiales, que usan el velo islámico para ir al colegio. Algunos centros hacen la vista gorda ante la cuestión, pero en otros se expulsa a las alumnas que insisten en llevar la cabeza cubierta. En lo que va de curso, tres alumnas han sido expulsadas en Francia de sus centros y otras tres han sido retiradas por sus familias ante las presiones de la comunidad escolar para que se quitaran el velo. Además, el velo trae consigo otros problemas, ya que también hay alumnas que se niegan a asistir a clase de educación física o a que las examine un hombre.
Pero no se trata sólo de la escuela. El contencioso tiene, además, una vertiente laboral y sanitaria. Sin ir más lejos, el lunes pasado una asistente social fue suspendida de empleo por nueve meses en el Ayuntamiento de París, dominado por la izquierda, a causa de su insistencia en llevar el velo y de negarse a estrechar la mano a los hombres. Otro famoso caso, esta vez en una empresa privada, acabó en los tribunales, que obligaron a readmitir a la empleada. Así, el informe Stasi abarca muchos más campos en los que también se produce un choque entre el laicismo del Estado francés y una sociedad polirreligiosa.
De hecho, aunque esta comisión propone medidas para ayudar a la no discriminación de ninguna de las confesiones, impondrá la preferencia de los criterios del Estado sobre las convicciones religiosas cuando entren en colusión, como es el caso de algunas quejas en centros de salud por cuestiones confesionales (por ejemplo, las mujeres musulmanas que se niegan a ser atendidas por ginecólogos o los testigos de Jehová que rechazan las transfusiones). La comisión, que destaca «el respeto de la libertad de conciencia y del carácter particular de las escuelas privadas concertadas», propone también que la futura ley sobre el laicismo declare festivas en las escuelas la fiesta musulmana del Aid-el-Kebir (cordeo) y el Kippur judío.

Un debate abierto

   La mayoría de los franceses -un 55%, según los últimos sondeos-, de sus líderes políticos, artistas e intelectuales están a favor de promulgar una ley que acabe de una vez por todas con una polémica que ha resucitado cíclicamente durante las últimas tres décadas, pero cuya eclosión actual hace imposible mirar para otro lado.

   Sin embargo, el Gobierno conservador se muestra dividido. Por ejemplo, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, considera inoportuno prohibir la exhibición de todo signo religioso para abordar un problema relativamente reducido. Otros sectores consideran que Sarkozy subestima la realidad y que sólo en la región de París hay más de un millar de estudiantes con velo. Por su parte, representantes de las iglesias cristianas de Francia -la católica, la protestante y la ortodoxa- mostraron públicamente la semana pasada su rechazo a la futura ley.

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