Turquía levanta la prohibición de vestir el velo islámico en el Ejército

Los rangos militares más bajos podrán llevar pañuelo bajo sus gorras y boinas, siempre que sea del mismo color que el uniforme

El Ejército, visto como un garante tradicional del laicismo en Turquía, era la única institución pública que mantenía la prohibición

Turquía ha dado una vuelta de tuerca más en la presencia del simbolismo religioso en la esfera pública con el levantamiento de la prohibición de que las militares lleven velo. La norma se ha retirado para los rangos más bajos: cadetes, soldados y suboficiales.

El Ministerio de Defensa Nacional distribuyó este miércoles al Ejército de tierra, la Marina, las fuerzas del Aire y los Guardacostas la nueva regulación respecto al uniforme, que autoriza a las militares de los citados rangos que lo deseen a llevar un pañuelo que les cubra el pelo bajo sus gorras o berretes, y que sea liso y del mismo color que sus uniformes, según el diario progubernamental ‘Sabah’.

La fuente asegura que el Ejército es la última institución públicaque mantenía aún la prohibición. La norma entrará en vigor en cuanto se publique en el boletín oficial del Estado turco.

PURGA EN EL ESTADO

Tradicionalmente, el Ejército se ha visto como un garante del laicismo en el país eurasiático, aunque la infiltración de miembros del Hizmet (el movimiento liderado por el clérigo musulmán Fetullah Gülen) y la purga que ha seguido al golpe de Estado del 15 de julio ha visto cómo ese apoyo laico ha quedado muy mermado.

El Gobierno islamista de Turquía busca ajustar cuentas históricas con los valores fundacionales de la república diseñados por Mustafa Kemal Atatürk. Durante décadas, las élites del país (mayoritariamente republicanas y laicas) se cebaron con las clases más bajas (musulmanas practicantes), y la prohibición de vestir velo en las universidades y el funcionariado les cerró a éstas el acceso, por motivos religiosos, a una mejor educación y cargos públicos.

En 2010, se levantó la prohibición en la mayor parte del sector público y en las universidades (algunas estudiantes cubrían sus cabellos con pelucas para poder acceder a la educación superior sin renunciar a sus creencias). En 2013, el velo entró en el Parlamento turco por primera vez de forma legal y, tres años después, fue el turno de la Policía.

CONCESIONES A LOS ISLAMISTAS

En Turquía, el 99,8% de la población es musulmana –según datos de la CIA–, un credo que integra también el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), en el poder desde 2003 e islamista cada vez menos moderado.

Los detractores del presidente y co-fundador del AKP, Recep Tayyip Erdogan, aseguran que este utiliza la religión como modo de aglutinar a sus bases de votantes y el tipo de decisiones como la anunciada este miércoles se pueden interpretar como una concesión a esos colectivos. Con las filtraciones de Wikileaks, trascendió una celebrada cita que una fuente dijo a la Embajada de Estados Unidos en Ankara: “Erdogan cree en Dios, pero no se fía de él”.

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