Sodano se reúne con De la Vega en Roma y cree «fácil» resolver las diferencias con el Gobierno

El Ejecutivo y la Iglesia han aprovechado el encuentro para hacer escenificar nuevos detalles de cortesía y distensión

El 'número dos' del Vaticano y la del Gobierno español, el secretario de Estado, Angelo Sodano, y la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, se reunieron ayer a solas durante 15 minutos en la embajada de España ante la Santa Sede en Roma y culminaron una serie de gestos de distensión para mejorar las relaciones del Ejecutivo socialista con la Iglesia. «Hoy es un día de fiesta y las noticias deben ser buenas. Todos tenemos buena voluntad para resolver los problemas, y con España debería ser fácil», comentó Sodano al salir. De la Vega no disimuló su satisfacción, pero sólo dijo que el encuentro había sido «muy agradable». «Ha ido muy bien», zanjó.

Fue el final optimista de la recepción celebrada ayer por la embajada en honor del arzobispo de Toledo y nuevo cardenal, Antonio Cañizares, que por la mañana recibió el anillo apostólico del Papa en la ceremonia final del consistorio. Es una de las voces más batalladoras contra el Gobierno socialista, pero allí estaba María Teresa Fernández de la Vega, al frente de una de las delegaciones oficiales más numerosas que acudieron a la plaza de San Pedro. Luego, por la tarde se produjo el encuentro con Sodano, que desde el principio comenzó en tono distendido. El secretario de Estado se descolgó con una broma al ser recibida por la vicepresidenta, que iba vestida con un conjunto anaranjado: «Va usted casi como un cardenal, ¿tiene una aspiración secreta?». La conversación versó luego sobre Toledo y catedrales, hasta que se retiraron en privado a una sala de la embajada.

Todo el fin de semana de la delegación oficial española ha estado preparado para esta entrevista, la tercera con la máxima autoridad de la Santa Sede en cuatro meses. De la Vega vio a Sodano en noviembre, aunque fue una extraña visita de incógnito en vísperas de la manifestación contra la ley educativa. Después, comenzó a fraguarse el deshielo. En febrero, el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, católico declarado, fue nombrado nuevo embajador ante la Santa Sede. Poco después, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, hizo una visita oficial al Vaticano, tras la que declaró abierta una nueva fase de entendimiento. El consistorio de este fin de semana, teniendo como protagonista español a Cañizares, ha permitido escenificar nuevos detalles de cortesía y distensión.

Encuentro

El viernes, el ministro de Defensa, José Bono, viejo amigo de Cañizares, defendió en Roma la cordialidad de las relaciones con la Iglesia y por la noche, en una cena de gala en la embajada, María Teresa Fernández de la Vega hizo un brindis ante el nuevo cardenal por el «mutuo respeto». Todo forma parte del camino para hacer posible el encuentro que, si todo va bien, mantendrán Benedicto XVI y José Luis Rodríguez Zapatero el próximo mes de julio en Valencia.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...