‘Si fuera hombre, sería polígamo’

"Un hombre busca en una mujer amistad, sexo, maternidad y una buena ama de casa. Si no tienes estas cualidades, tienes que aceptar que te engañe. Es su derecho". Eso dijo… Sibel Üresin, una trabajadora social y mediadora familiar para los municipios de Fatih y Eyüp en Estambul, ambos gobernados por el AKP, el partido en el poder. Y ante esta situación, mejor volver a legalizar la poligamia, abolida en 1926, añade.

"En las clases conservadoras, los hombres la practican mediante matrimonios religiosos, no reconocidos por el Estado. En las ricas se tienen amantes. El Corán lo permite. Si yo fuera hombre, sería polígamo", dijo la mediadora familiar, de 35 años, durante un seminario. Su propia imagen – siempre aparece ataviada con el pañuelo islamista, 'uniforme' de las seguidoras del AKP – no deja lugar a dudas sobre el papel que Dios juega en su ideario.

“Chocante. Y muy triste”, resume Özlem Dalkiran, activista turca de derechos humanos. “Triste que una mujer se dedique a minar los derechos de las mujeres por las que luchamos desde hace tantas décadas”. No hay cifras oficiales sobre la incidencia de la poligamia en Turquía, pero Dalkiran asegura que “está bastante difundida, sobre todo en el este y sureste y más en las zonas rurales. En la ciudad de Urfa conozco muchos casos”. Dado que son ilegales, estas uniones se celebran únicamente mediante un rito religioso y la firma del imam, suficiente para la aceptación social, aunque inexistentes para el Estado.

Un informe de la Universidad Hacettepe de Ankara, difundido en enero pasado, habla de un total de 187.000 'segundas esposas' en todo el país, lo que sería apenas un 1 por ciento de los alrededor de 20 millones de mujeres casadas. En cambio, un informe de la fundación Kamer, que ayuda a mujeres víctimas de la violencia en las regiones kurdas del sureste – precisamente la región donde esta costumbre está más extendida –, registra 11 matrimonios polígamos entre los 72 casos recogidos.

“Peor que lo de la poligamia es lo que dijo Üresin sobre la violencia contra las mujeres”, observa Dalkiran. En efecto: “Que tu marido te engañe o te pegue no puede ser un motivo de divorcio. Un 80 por ciento de las mujeres turcas reciben palizas de sus maridos por lo que dicen. Y es que la felicidad en casa tiene un precio. La mujer debe obedecer al marido y éste debe cuidarla como alguien que Dios ha puesto bajo su protección”, abundó la mediadora en su discurso.

“Completamente inaceptable. Turquía acaba de firmar una Convención europea para combatir la violencia contra las mujeres y reconoce ésta como una violación de los derechos humanos”. Dalkiran es tajante. Y le preocupa que los municipios para los que Üresin suele trabajar como mediadora no hayan dicho nada de momento. “Es inverosímil que no lo supieran. Nosotros nos hemos enterado ahora, pero esta mujer lleva años difundiendo este discurso. Tiene una web. Imagino que algún concejal de los municipios que la invitan a dar charlas haya estado presente en éstas…” Resalta el “peligro” del discurso porque Üresin, al ser mediadora familiar, “tiene acceso a muchas mujeres. Los municipios deberían despedirla de inmediato. Pero dudo de que lo hagan.

El AKP nunca ha defendido públicamente la poligamia… pero tampoco ha destacado a la hora de combatirla. Mantiene más bien una estudiada ambigüedad, sabiendo que parte de su electorado se halla en los sectores religiosos que consideran la poligamia permitida por el Corán.

Hace un año, una comisión del partido sí amenazó com expulsar a Halil Bakirci, alcalde de la ciudad de Rize afiliado al AKP, cuando propuso un método ingenioso para resolver el conflicto kurdo: los hombres turcos deberían casarse con una chica kurda como segunda mujer. Pero no se pronunció cuando la prensa progresista airéo, en agosto pasado, que Ali Yüksel, uno de los asesores personales del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, era polígamo. Lo había confesado el propio Yüksel – que reside en Alemania – al periodista turco Fehmi Çalmuk, que le entrevistó en 2004.

El diario Zaman, el más cercano al gobierno y uno de los más leídos, no recogió la polémica provocada por la charla de Sibel Üresin. Ahora, justo ante las elecciones del 12 de junio, cualquier toma de posición le puede pasar factura al partido.

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