Se busca cardenal con MBA

Algunas incógnitas sobre el cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI

¿Un cónclave largo o corto?

Hace ocho años, los medios explicaron en detalle cuántos cardenales del Tercer Mundo podían ser considerados papables. Y eran unos cuantos. Después del cónclave, se supo que nunca hubo esa posibilidad tan publicitada de un Papa latino o africano. Ratzinger era la respuesta lógica para los prelados, aún más desde que escucharon la homilía que pronunció en la misa por Juan Pablo II. Digamos que el establishment de la Curia consiguió su objetivo lo que hizo que el cónclave fuera muy corto.

Ahora parece ser diferente. Según John Allen, de la revista norteamericana National Catholic Reporter, existe un sentimiento anticuria muy extendido en el colegio cardenalicio. El escándalo de Vatileaks, la supuesta existencia de un "lobby gay" en el Vaticano, revelada según la prensa italiana en la investigación que realizaron tres cardenales por encargo de Benedicto XVI, y las siempre oscuras finanzas del IOR (el 'banco' vaticano) han colmado la paciencia de los llamados príncipes de la Iglesia.

En palabras del cardenal irlandés Cormac Murphy-O’Connor, alguien tiene que "poner orden".

Resulta significativo que el cardenal francés Barbarin admitiera en una entrevista en El Mundo que la reforma de las estructuras internas de la Iglesia era una de las prioridades que el nuevo Papa debería afrontar. En otras palabras, una tarea que el anterior Papa había dejado inconclusa: "Benedicto XVI estuvo durante 25 años en un cargo muy importante, el de prefecto de la Congregación de la Fe, y todos esperábamos que pudiera reorganizar esa casa de algún modo. Pero no lo logró y los acontecimientos del año pasado fueron muy dolorosos, eso que ha dado en llamarse el Vatileaks…".

De ahí que el jesuita, y periodista, Thomas Reese haya dicho que los requisitos son tan exigentes que casi parece que los cardenales estén buscando "un Jesucristo con un MBA" (máster de administración de empresas). La relevancia de sus convicciones religiosas y su capacidad para transmitirlas a mil millones de personas son fundamentales, pero el currículum debería incluir algo más.

¿Impondrá su voluntad la Curia?

La Curia contra todos. Romanos contra bárbaros. Italianos contra anglosajones. Al igual que en el anterior cónclave, los medios de comunicación reflejan en sus análisis una contienda entre cardenales que no siempre atiende a categorías tan nítidas. Una misma persona puede ocupar diferentes categorías, lo que podría permitirle recibir votos por distintas razones.

En muchos artículos, el cardenal brasileño Odilo Scherer aparece como el candidato de la Curia, pero al mismo tiempo está en condiciones de tener el apoyo de aquellos que creen que el puesto de Papa no está reservado por definición a los europeos. Angelo Scola es italiano y por tanto una buena carta para los que creen que hay que volver a la tradición del Papa italiano o creen que el Vaticano necesita reformas en su funcionamiento, pero muchos de los italianos con presencia en la Curia se fían más de Scherer.

39 de los 115 cardenales tienen o han tenido altas responsabilidades en la Coria. Como bloque, no es superado por nadie y se le reconoce una fuerte influencia en otros votantes. También podría funcionar como una minoría de bloqueo en las votaciones en que sea necesario conseguir dos tercios de los votos (77). Por otro lado, la Curia no es un partido político ni un grupo sin fisuras.

¿Hay favoritos?

Tantos como listas hayan podido aparecer en los medios de comunicación. Siempre se recuerda que Karol Wojtila fue elegido porque sucesivas votaciones no lograron acabar con el empate entre dos italianos, Siri y Benelli. Si se repitiera esta situación con Scherer y Scola, podrían aparecer otros nombres, y entre ellos los más citados son el ghanés Peter Turkson, el canadiense Marc Ouellet, el argentino Leonardo Sandri, el norteamericano Sean O'Malley o el filipino Luis Antonio Tagle. ¿Son los únicos? En absoluto.

¿Un Papa conservador o progresista?

Esa es una pregunta que no tiene mucho sentido. 67 de los 115 cardenales con derecho a votar obtuvieron su condición por nombramiento de Benedicto XVI. El resto, 48, se lo deben a Juan Pablo II. La lealtad al mensaje de los dos últimos pontífices ha sido uno de los factores más mencionados a la hora de ascender en la jerarquía de la Iglesia.

Existe desde siempre la idea de que un Papa del Tercer Mundo se mostraría más abierto a ciertas realidades sobre el terreno que desde Roma se contemplan con recelo. Pero en asuntos doctrinales no hay muchos disidentes de la línea oficial de la Iglesia. El cardenal de Ghana Turkson afirmó que la razón por la que no se habían producido tantos escándalos de pedofilia en la Iglesia africana es porque en África existe un tabú contra la homosexualidad.

Los que crean que estas palabras revelan un alarmante grado de ignorancia, desconocimiento o mala fe (o todo al mismo tiempo) pueden estar tranquilos. Turkson no se ha cortado a la hora de opinar sobre lo que supondría que él mismo fuera el elegido (un gran cambio en la Iglesia por el hecho de ser africano, dijo).

Aparentemente, el Espíritu Santo mira mal a aquellos cardenales que hablan con demasiada alegría sobre sus méritos para el puesto.

Los cardenales iniciarán el cónclave el martes a las 16.30.

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