Sarkozy reafirma su adhesión al laicismo tras las críticas recibidas por el papel concedido a las religiones

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, reivindicó ayer el hecho religioso como parte del pacto republicano y la identidad francesa, si bien reafirmó su "adhesión al principio de laicidad", para salir al paso de las críticas que está suscitando su visión sobre el papel de las religiones en la sociedad y en la 'política de civilización' que pretende llevar adelante.

"El reconocimiento del sentimiento religioso como expresión de la libertad de conciencia y el reconocimiento del hecho religioso como un hecho de civilización forman parte, al mismo nivel que el reconocimiento del siglo de las luces, de nuestro pacto republicano y nuestra identidad", dijo Sarkozy ante las autoridades religiosas del país, reunidas en El Elíseo con motivo de la felicitación del Año nuevo.

El portavoz presidencial, David Martinon, asegura en un comunicado que Sarkozy reafirmó su "adhesión al principio de laicidad, un principio de respeto de todas las creencias y no un combate entre religiones".

"Si las circunstancias históricas de la separación Iglesia-Estado fueron dolorosas porque se trató de romper lazos multiseculares, nadie tiene hoy ya razones para sentirse herido por el laicismo", agrega el texto.

Según Sarkozy, todos los que están unidos a la República y a su ideal, "deberían esforzarse en defender los valores de la diversidad, la tolerancia y la comprensión".

"En la República tranquila y fraternal que desean los franceses, todos los que tienen convicciones filosóficas, morales y religiosas deberían mostrar respeto por las convicciones que no comparten", añade, en clara referencia a las reacciones adversas suscitadas por su particular visión del laicismo.

Según Martinon, estos valores de "diversidad, tolerancia, comprensión y respeto" inspirarán al presidente de la República en el cumplimiento de su misión y están "en el corazón de la política de civilización que desea para Francia".

Por otro lado, ayer el jefe del Estado confirmó su intención de abrir el Consejo Económico y Social a los representantes religiosos y sugirió la perspectiva de crear un servicio cívico para jóvenes que podría hacerse en asociaciones de tipo confesional, según informa 'Le Figaro'.

RAICES CRISTIANAS

Sarkozy hizo sonar las alarmas tras el discurso pronunciado en Roma el pasado 20 de diciembre cuando defendió "las raíces esencialmente cristianas de Francia" y abogó por un laicismo "positivo". A ello se unió la intervención trufada de referencias a Dios que el jefe del Estado pronunció el lunes 14 de enero ante el Consejo Consultivo de Arabia Saudí.

El primer secretario de los socialistas franceses, François Hollande, acusó a Sarkozy de hacer de la religión un instrumento de "promoción comercial", mientras que el ex primer ministro, Laurent Fabius, le pidió no "imponer" sus creencias privadas a la República y le reprochó haber roto con "la tradición republicana de todos los presidentes franceses desde el general de Gaulle hasta Chirac".

Para el sociólogo especialista en laicidad, Jean Baubérot, citado por 'Le Monde', con sus declaraciones Sarkozy "ha trasgredidouna frontera".

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