Sanz radicaliza a la Iglesia

La irrupción del arzobispo en la campaña enoja a los cristianos de base // Curas y teólogos aseguran que los fieles asturianos son plurales y califican al prelado de muy conservador

Cada campaña electoral deja constancia de la opinión de la Iglesia sobre los partidos. Las cartas de los prelados para orientar el voto de los católicos son habituales, aunque cada vez están menos extendidas en el conjunto de las diócesis españolas. A menudo resultan controvertidas y causan irritación entre los sectores laicos partidarios de una separación tajante de la religión y la política. Pero ninguna había llegado tan lejos como la difundida esta semana por el arzobispo de Oviedo, que no sólo reclama apoyos para los candidatos católicos, sino que, en caso de duda, también disculpa las discrepancias entre su forma de vida y la doctrina oficial. Esta vez, también los cristianos de base se sienten obligados a discrepar, en especial cuando Jesús Sanz Montes sitúa la adscripción a unas siglas por encima que la coherencia y defiende a los cabezas de cartel “vivan o no con total coherencia las exigencias de la fe”.

El tono y el contenido del escrito han soliviantado a numerosos sacerdotes y a los sectores más aperturistas de la Iglesia asturiana, que no ocultaron ayer su incomodidad. La orientación del arzobispo, sin embargo, está en línea con la parte más conservadora de la jerarquía católica española. Quien marcó el tono fue el presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, que a finales de marzo, y junto al resto de los obispos de la Comunidad de Madrid, fijó su posición ante los comicios del 22-M. En la carta de la jerarquía madrileña aparecen las consideraciones que después han hecho suya otras diócesis. Según sus razonamientos, la primera preocupación de los fieles debe ser la defensa de la vida desde la concepción hasta su final natural, es decir, el rechazo a las candidatura que defienda el aborto, la eutanasia y el uso de métodos anticonceptivos como la píldora del día después .

El debate en Asturias empieza porque el arzobispo va mucho más lejos al apostar por los políticos de “perfil cristiano” incluso si no cumplen todas las exigencias de la fe y al atacar a los gobiernos de los últimos años por emplear “la mentira como herramienta y el ataque visceral como talante”. A muchos católicos esas palabras no le han gustado. El sacerdote, historiador medievalista y catedrático emérito de la Universidad de Oviedo Javier Fernández Conde es uno de ellos. “Me pone nervioso y me parece mal que, después de casi 35 años de democracia, la jerarquía aún pretenda orientar nuestro voto. Ya somos todos adultos”, señala.

Para Fernández Conde, desde la perspectiva de un creyente, la elección de cualquier partido es “un mal menor” porque “ninguna opción, ni a la izquierda ni a la derecha, se adecua del todo a la moral y la ética cristianas”. Por eso, el apoyo a una siglas es una cuestión subjetiva y subordinada a una ideología. “Cada uno puede tener un juicio distinto sobre a quién convienes votar”, añade. Y, en su caso, no cree apropiados los criterios morales expuestos por el arzobispo: “Yo distingo la vida privada de la pública. Me interesa un buen gestor de lo público, alguien honrado, comprometido, alejado de la corrupción. Pero, como votante, lo privado no me interesa”.

Pocos pronunciamientos El historiador arroja otro punto de debate. Las últimas elecciones presidenciales chilenas coincidieron con una estancia en ese país y también viaja con frecuencia a Italia. En ningún lugar observa esos esfuerzos de la jerarquía por sumar su voz al coro electoral. Es un punto de vista al que se suma el párroco del barrio gijonés de La Calzada, José María Díaz Bardales, quien, además se confiesa “desconcertado” por el párrafo sobre la coherencia de los candidatos. “¿Quiere decir que deben ser portadores de unos valores sin vivir conforme a ellos?”, se pregunta.

Si se plantea una discusión más genérica sobre la intervención de la Iglesia en la política, Bardales prefiere que la jerarquía se mantenga al margen. Su referencia es el rechazo del cardenal Tarancón a respaldar durante la transición un partido de corte democratacristiano. “Las experiencias en Alemania y en Italia fueron desastrosas. Yo creo que cada ciudadano, como cada político, debe actuar en conciencia”, opina.

Fuera de Asturias, un observador de la vida de la Iglesia como el teólogo progresista Juan José Tamayo no se muestra demasiado sorprendido del texto episcopal. “Desde mediados de los años 80, funciona una alianza del altar y la derecha. Algunos obispos utilizan todos los artilugios y estratagemas argumentales para defender esas posiciones políticas. Creen que con ellas en el poder se mantendrán e incrementarán sus privilegios. Y es difícil, después de todas las concesiones del PSOE en estas dos legislaturas”, analiza. El teólogo también recuerda que Sanz Montes nunca ha ocultado sus simpatías. “Es un prelado de posturas muy conservadoras incluso para la media de la Conferencia Episcopal. Y además militante, porque otros piensan como él pero no lo expresan en público”, señala.

Tamayo lamenta que, con esos pronunciamientos, toda la comunidad cristiana aparezca señalada como extremista y limita su respaldo a la jerarquía. Está de acuerdo el candidato del Bloque por Asturies a la presidencia regional, Rafael Palacios, que es también un miembro activo del movimiento de base en la región. “Yo tengo un concepto laico de la sociedad y me sorprende que los dirigentes de la Iglesia sean tan poco democráticos al elegir sus cargos y tengan tantas ganas de participar en las elecciones”, señala. En tono irónico, Palacios se permite un consejo para el arzobispo: “Que funde un partido y se presente él mismo para que así haya en la oferta al menos un católico de pro”.

El arzobispo reclama el voto para los candidatos católicos

Jesús Sanz apoya a los líderes cristianos, a los que perdona por no seguir siempre los mandatos De la Iglesia // Acusa a Zapatero de usar «la mentira como herramienta y el ataque como talante»

La Iglesia entra en campaña. Bajo el título ¿Hay un voto católico? , el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, publicó ayer una carta pastoral en la que reclama el voto para los candidatos de perfil cristiano aunque tengan un compromiso católico muy diluido, ya que justifica que “vivan o no con total coherencia las exigencias de nuestra fe”, o lo que es lo mismo les perdona que no sigan los principios de la doctrina cristiana. Eso sí, exige que sean personas que entiendan la política “como un servicio real, sin injerencias indebidas y sin inhibiciones lamentables”. Esto se traduce en que un elector católico debe mirar lo que un candidato ha hecho a lo largo de su vida antes de votarlo.

Del mismo modo, la carta pastoral analiza los programas electorales más afines a los principios de la Iglesia, que son los que hablan de gestionar de forma justa los recursos, rechazar el aborto, proteger a la familia, dar cobertura a los desfavorecidos, a los que afrontan la crisis del desempleo y no tienen vivienda, a los ancianos y a los jóvenes.

El arzobispo insiste, no obstante, en su misiva pastoral, en que la Iglesia católica no se esconde detrás de una siglas concretas y en que “no tiene un partido que la represente”.

Críticas al Gobierno En cambio, condena la actual gestión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aunque de forma velada, ya que no cita ni su nombre ni al PSOE. Lo que sí hacer es acusarle de utilizar “la mentira como herramienta y el ataque visceral como talante” y plantea estas elecciones autonómicas y municipales como el momento de evaluar su gestión, tal y como están haciendo medios afines a la derecha.

Para Sanz Montes, existen casos recientes que ejemplifican esta actitud, y se refiere a aquellos “donde la mentira irresponsable ha ahondado una crisis económica que afecta a un incontable número de personas y de familias”. Utiliza en este caso términos muy duros y habla incluso de que “engañar al electorado demagógicamente tiene consecuencias tremendas a la hora de encontrar cauces de solución a los problemas”.

En ninguno de los siete párrafos de la carta se citan siglas concretas, pero tampoco hace un llamamiento a la imparcialidad. De hecho, asegura que “no hay neutralidad cuando evaluamos la cercanía o la lejanía de sus programas y actuaciones respecto a nuestra manera de entender la justicia y los derechos de las personas desde la doctrina social de la Iglesia”. Admite que la doctrina católica “no es una ideología”, sin embargo, considera que tiene “una categoría propia” y que es “una atenta reflexión sobre las complejas realidades de la vida del hombre”, que debe condicionar el voto de un elector.

“La Iglesia no propone sistemas o programas económicos y políticos, ni manifiesta preferencia por unos o por otros con tal de que la dignidad del hombre sea debidamente respecta y promovida”. El arzobispo de Oviedo hace suyas estas palabras de Juan Pablo II, que a priori parecen propugnar la imparcialidad, pero a continuación habla de “interpretar las realidades” y de “orientar la conducta cristiana”.

Dos llamamientos Jesús Sanz Montes sí que considera ineludible el deber de votar y las necesidad de que haya “una campaña limpia”. Por eso, en su carta pastoral, que se ha distribuido en todas las parroquias del Principado y que se ha publicado en los medios oficiosos de la Diócesis de Asturias, hace dos llamamientos, uno a los electores y otros a los partidos y candidatos.

Con respecto a los votantes, dice literalmente que los ciudadanos está convocados y que es “un menester responsable participar como ciudadanos y como cristianos a la hora de elegir a nuestros representantes democráticos”.

En otro apartado de la carta, alude a la campaña electoral. El arzobispo cree que es normal que los partidos políticos intensifiquen estos días su actividad y que organicen multitud de actos para explicar a los ciudadanos los proyectos que pretenden poner en marcha si alcanzan el Gobierno. Pero que este ritmo frenético no justifica cualquier tipo de discurso. Aboga porque haya “una campaña limpia”, en la que no se destruya al rival y en el que prime “el servicio al bien común, subrayando los retos emergentes y saliendo al paso de las problemáticas sociales y humanas”.

Esta carta pastoral fue ayer uno de los protagonistas de la campaña electoral en el Principado. La irrupción de la Iglesia en el proceso no ha dejado a nadie indiferente.

El arzobispo, entre el ex embajador Francisco Vázquez y Gabino de Lorenzo, en una visita a Roma. ARCHIVO

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