Rouco convoca a los católicos contra el Gobierno

Madrid acoge un nuevo pulso político de la Iglesia por el modelo tradicional de familia

Contra el Gobierno, las familias católicas. Por cuarto año consecutivo, miles de familias se congregarán este mediodía en la madrileña plaza de Colón para participar en la Misa de las Familias, convocada por el cardenal Rouco Varela y el líder del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello. Medio centenar de obispos de toda Europa acudirán al acto, que el año pasado reunió a apenas 53.000 personas la organización hablaba de medio millón, la misma cifra que prevé ahora y que supuso un coste de un millón de euros. Benedicto XVI participará vía satélite en la celebración.

Dos meses después de la visita del Papa a España, los obispos vuelven a la carga para criticar las políticas familiares del Ejecutivo socialista. El obispo de Alcalá y presidente de la Subcomisión de Familia y Vida del Episcopado español, Juan Antonio Reig, encendió la semana pasada la mecha de la polémica, arremetiendo contra los modelos de familia distintos al matrimonio católico, a quienes llegó a achacar más casos de violencia de género. "Los matrimonios católicos son menos dados a la violencia doméstica que las parejas de hecho", llegó a decir.

En 2009, el acto congregó a 53.000 personas y costó un millón de euros

De nada ha servido la actitud dialogante del Ejecutivo y la predisposición a colaborar incluso económicamente con la Iglesia. El Gobierno, que ha aparcado sine die la Ley de Libertad Religiosa, ha financiado la visita de Benedicto XVI a Santiago y Barcelona y pondrá todo lo que esté en su mano para que el Papa regrese a Madrid en agosto a la Jornada Mundial de la Juventud. Pero sigue siendo enemigo del episcopado español.

La concentración cuenta con el total apoyo del Ayuntamiento de Madrid, que cerrará la plaza de Colón y las avenidas aledañas. Desde hace días, el tráfico se ha visto alterado por la colocación del altar, presidido por una inmensa cruz de 20 metros. El Consistorio presidido por Ruiz Gallardón también sufragará los gastos de limpieza, vallado, seguridad y servicios sanitarios. Entre ellos, dotaciones del Samur y dos hospitales móviles.

Pese a todo, la organización prevé un coste de medio millón de euros, la mitad que el pasado año. Para sufragarlo, cuenta con la generosidad de los asistentes (habrá colecta), así como un servicio de sms. El año pasado, con ambos conceptos apenas se recaudaron 92.000 euros. El resto, hasta completar el millón de euros, salió de benefactores privados y, especialmente, del Camino Neocatecumenal. Este año, desde el Arzobispado de Madrid se reconoce que no podrán exigir ese esfuerzo económico a empresas o grupos católicos, pues cuentan con ellos para la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará el próximo mes de agosto.

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