PP y CiU exigen que la ola laicista no altere el nombre de las vacaciones

Llamar a la Navidad «vacaciones de invierno» es un «despropósito» para la oposición. La Generalitat se desmarca.

La ofensiva laicista que planea el Consejo Escolar de Cataluña consistente en suprimir el nombre religioso de las vacaciones ha puesto en pie de  guerra a PP y CiU. Ante la posibilidad  de instaurar las denominaciones de «vacaciones de invierno» y «vacaciones de primavera» para referirse a la Navidad y a la Semana Santa, los grupos de la oposición en Cataluña reaccionaron con indignación.
Ni populares ni nacionalistas comulgan con la idea de eliminar la denominación tradicional, la cual, por cierto, conservan en países europeos como Francia, Alemania, Suecia, Reino Unido y Bélgica. A la vista de la polémica, el departamento de Educación de la Generalitat aseguró que «no tiene en la agenda ni se plantea cambiar» el nombre de la Navidad y la Semana Santa en el calendario escolar.
 Desde el PP de Cataluña, su presidenta Alicia Sánchez-Camacho, afirmó en declaraciones a este diario que «todo esto es producto del espíritu de la Ley de Educación de Catalunya (LEC),  que en toda la ley habla de laicismo con la obsesión de sacar la religión de las escuelas». «Es curioso que todo lo que es tradición nacionalista de Cataluña se tenga que mantener y potenciar y, en cambio, las raíces cristianas profundamente arraigadas las quieran eliminar. Las fiestas religiosas, Navidad y Semana Santa, forman parte de nuestra tradición, de nuestra cultura, nadie sabe qué son “las fiestas de invierno y primavera”».
Sánchez-Camacho sentenció que «hacer desaparecer la religión de la vida social y pública significa elevar la intolerancia a valor». En el mismo sentido se expresó la portavoz de Unió Democràtica, Joana Ortega, quien criticó «la obsesión por erradicar el hecho religioso de la sociedad catalana». «Esto es un despropósito y nuestro partido está absolutamente en contra de esta falta de respeto a nuestra cultura y a nuestras tradiciones».
Tanto PP como CiU han presentando sendas propuestas de resolución en el Parlamento de Cataluña para «mantener el nombre de Navidad y Semana Santa en el calendario escolar».
Los agentes sociales también mostraron un rechazo frontal a la propuesta del Consejo Escolar de Cataluña (CEC).
El presidente de Fapel (Federación de Padres y Madres de Asociaciones Libres), Antoni Arasanz,  y miembro de la comisión del CEC en la que se han sugerido estos cambios, aseguró ayer que la propuesta «se quedará en el aire».
Arasanz aseguró que incluir esta propuesta en el texto que se entregó al consejero se realizó en una reunión  de la comisión del Consejo a la que «sólo acudieron cuatro personas, por lo que la mayoría que defiende el texto no es la real», apuntó ayer. «Desde Fapel, que representamos a  más de 140.000 familias en Cataluña, nos negamos a que esta pérdida de tiempo prospere y cambie nuestra cultura», explicó.
Arasanz defendió que la recién estrenada Ley de Educación no permite al conseller cambiar la terminología de las vacaciones escolares. «Es una locura, si se modifica el nombre de las vacaciones, después tendremos que  plantearnos cambiar el calendario cristiano por otro más laicistista y dejaremos de estar en el año 2009», explicó. «Sería vergonzoso si el Parlamento catalán tuviese que votar este cambio, Cataluña haría el rídiculo», apuntó.
Por su parte, el presidente del  Grupo de Entidades Catalanas de la Família (GEC), Daniel Arasa, se mostró «indignado» ante la sugerencia del Consejo Escolar. «Es un paso más para destruir la cultura de este país, que es de base cristiana», aseguró. Para Arasa, será un «gran fracaso» que se propongan estos cambios por «destruir una tradición aunque la población no sea practicante». «No se trata de una cuestión de fe, sino de la base cultural del país», dijo.

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