París explora métodos para luchar contra ‘la fábrica del islamismo’

Un informe encargado por el gobierno francés aboga por organizar localmente el culto musulmán sin la interferencia de otros países y combatir la expansión de la radicalización del islam, sobre todo a través de internet, donde las visiones más fundamentalistas de esta religión están tiene una creciente influencia.

El gobierno lleva a cabo en estos días en todos los departamentos de Francia consultas sobre cómo organizar el islam, religión compartida por seis millones de fieles que cuenta el país europeo. En este marco, el Ejecutivo encargó un informe al Institut Montaigne, un centro de reflexión liberal, que hizo públicas sus conclusiones este lunes.

El trabajo aboga por una organización y financiación del islam de Francia independiente de los países de Oriente Medio, al tiempo que se alarma por la proliferación de las tesis más radicales de esta religión a través de internet.

Titulado “La fábrica del islamismo”, el documento enumera “usinas” de esta vertiente religiosa: Los Hermanos Musulmanes en Egipto, el wahabismo en Arabia Saudita, el “turco-islamismo” de Turquía o el fundamentalismo alentado por Irán.

El informe asevera que después de figuras como Barack Obama y Donald Trump, seis de los diez mayores “influencers mundiales” están los sauditas.

El autor del documento, Hakim El Karoui, dice constatar una “progresión de la ideología islamista”, inclusive si “los islamistas (…) son muy minoritarios entre los musulmanes de Francia”.

El trabajo subraya que en menos de 30 años, el islamismo ha crecido en el país un 900%, citando datos de los servicios de inteligencia franceses. El salafismo, la corriente más rigorista del islam, se hace sentir sobre todo en los “menores de 35 años”.

En este sentido, el Institut Montaigne estima necesario “disponer de un discurso religioso musulmán en francés alternativo al que hoy domina las redes sociales, el discurso salafista”. La escuela es otro de los lugares donde se libra la batalla contra la ideología islamista, subrayan el texto. Los maestros deberían aprender a detectar mejor los indicios de radicalización de los alumnos. Otra idea, que ha levantado polémica, es la enseñanza del árabe en las escuelas francesas para que ésta lengua sea aprendida fuera de circuitos de adoctrinamiento religioso.

En cuanto a la independencia de islam francés de países extranjeros, el informe estipula la necesidad de una institución centralizada local que funcione gracias a la recaudación de un impuesto o “tasa halal” para financiar proyectos y trabajos teológicos musulmanes.

A la espera de un pronunciamiento del presidente francés, el ministro del Interior Gérard Collomb juzgó “las propuestas muy interesantes”.

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