«Objeción contra EpC, innecesaria y peligrosa»

Los colegios religiosos se mantienen firmes y no secundan la cruzada episcopal contra la Educación para la Ciudadanía. Y Manuel de Castro, el secretario general de la Federación de Religiosos de la Enseñanza (Fere), que aglutina a la inmensa mayoría de los colegios católicos, lo proclama alto y claro: «En nuestros centros no queremos objeción de conciencia», porque «es innecesaria y peligrosa».

 

En una amplia entrevista publicada por la revista Vida Nueva, el religioso salesiano se opone abiertamente al criterio expresado por varios obispos, entre ellos el cardenal Cañizares. «Somos contrarios a que la objeción de conciencia se plantee en nuestros centros. No tenemos inconveniente alguno en apoyarla en los centros públicos, pero en los concertados no la queremos», afirma De Castro.

 

Y da sus razones. Primero, porque la consideran «innecesaria», en tanto en cuanto han prometido y se han comprometido a impartir esta asignatura «en total sintonía» con su proyecto educativo de carácter católico. Y segundo, porque la ven incluso «peligrosa» y no quieren que, por el hecho de percibir financiación estatal, «se asimile el funcionamiento de las escuelas católicas con el de las públicas».

 

Y, además, porque no tienen más remedio que dar la asignatura. Como señala una nota de la Fere, el propio cardenal Cañizares, máximo adalid de la objeción de conciencia contra la asignatura, ha enviado a los colegios de titularidad diocesana de Toledo una pastoral en la que reconoce que «por imperativo legal, la diócesis se ve forzada a ofrecer la asignatura en sus centros».

 

De ahí que Manuel de Castro confiese sentirse tranquilo con la decisión tomada por la institución que capitanea y en sintonía «con algunos miembros de la Conferencia Episcopal española». Eso sí, acusa a algunas instituciones católicas, como Concapa o Hazte Oír, de introducirse en el universo de la educación «con intereses claramente políticos» y con el único objetivo de «erosionar al Gobierno».

Entre la espada de algunos prelados y la pared del Ejecutivo, Manuel de Castro admite que la postura de la Fere no es cómoda. «Lo más fácil hubiera sido tirarse al monte». Pero optaron por «buscar el diálogo antes que la confrontación». Y «todo ello con gran independencia política» y sin ánimo de lucro, a pesar de que algunos les acusen de traicionar a la Iglesia por dinero.“Nosotros no hemos defendido dineros ante el Ministerio y quienes hablen de dinero y de otras cuestiones realmente nos están difamando”.

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