Obispos y sacerdotes vinculados con crímenes del paramilitarismo en Colombia

Por lo menos 21 obispos y sacerdotes católicos tendrían vínculos con el paramilitarismo y habrían apoyado o justificado sus crímenes en varias regiones del país. Pacific School of Religion en Berkeley, California, y su programa de Changemaker Fellowship, realizaron un informe como insumo para la comisión de la verdad, agrupando más de 40 casos en los que se demuestran la participación activa de la iglesia católica en la guerra.

Las pruebas van desde testimonios acerca de acciones realizadas por obispos y sacerdotes como documentos obispales en los que se invita a “combatir la amenaza comunista” y abarcan casi todos los departamentos de Colombia, especialmente Santander y Antioquia donde los obispos y sacerdotes participaron de manera importante en el actuar de las organizaciones paramilitares.

Presentamos algunos de los casos…

Monseñor Ángel María Ocampo obispo de Tunja

“Necesidad de vida o muerte”, era la expresión de Monseñor Ángel María Ocampo en Tunja a entre 1950 y 1970, en unas de sus cartas, dirigidas a sus feligreses para conformar autodefensas anticomunistas.

Monseñor José Ignacio López obispo de Cartagena

En las elecciones de 1949, el monseñor José Ignacio López, obispo de Cartagena, declaró que todo aquel que profesaba un pensamiento comunista incurría en la excomunión de la fe católica.

Sacerdote Juan Ángel Ortiz en San Luis, Huila

A mediados de los años 5o el padre Juan Ángel Ortiz, fue un destacado miembro de los chulavitas en San Luis, Huila, propiciando junto con la policía Nacional, el hostigamiento y casería de liberales, que para ese entonces se consideraban como herejes. Tiempo después, a finales de los 60`s y principios de los 70`s en el municipio de Orapa, Huila, el Padre Juan Ángel Ortiz, conformó en las zonas rurales y en cascos urbanos, junto con líderes católicos, Autodefensas Campesinas anticomunistas. Estas Autodefensas Campesinas, se distribuían oficios que eran dictaminados por el Pbro Juan Ángel Ortiz, que consistían en repartir propaganda católica y anticomunista, patrullaje armado y retenes que controlaban el ingreso y acercamiento de forasteros en las diferentes veredas del municipio de Oporapa.

Padre Lorenzo Torres, párroco de Uvita Boyacá en 1952 a 1953

El Padre Lorenzo Torres, párroco de Uvita Boyacá entre 1952 y 1953, organizó autodefensas con sus feligreses “para evitar el avance de la guerrilla CHITA”.Este grupo de autodefensas, estaba compuesto por grupos heterogéneos entre niños, jóvenes y adultos organizados en las veredas de San Ignacio, El Carmen, Cañita y la Vereda Vargas.

Vicario de Vélez, Gustavo Martínez

En 1979, el líder campesino y catequista Jacinto Quiroga, fue torturado, privado de su libertad y asesinado por las fuerzas públicas bajo el estatuto de seguridad nacional de Turbay Ayala. Fue entregado ante la Brigada Militar del Socorro por el Vicario de Veléz, Gustavo Martinez, quien en un principio se ofreció ante las religiosas misioneras quienes lo ocultaban, salvaguardar la vida de Quiroga. Jacinto Quiroga, expresó su indignación por la participación de sacerdotes quienes legitimaban y absolvieron las manos sucias de los militares involucrados en esos métodos de interrogación basados en la tortura, Quiroga afirma en uno de sus escritos, que las mujeres eran gravemente maltratadas y violadas por los uniformados.

Monseñor Manuel López Obispo de Vélez

En 1980 y 1985, el monseñor Manuel López, cercano a los militares expulso misioneros, misioneras y sacerdotes que promovieron una concientización política en Santander, prohibiendo del mismo modo su entrada al departamento. Padre Elías Lopera y el Padre Hernán Cuartas de la arquidiócesis de Medellín A principio de los 80`s el padre Lopera y el padre Cuartas generaron un escándalo en los medios de comunicación nacional por sus nexos con el narcotraficante y promotor del sicariato en Colombia Pablo Escobar, liderando sus programas sociales.

Cardenal López Trujillo de Medellín

En 1984 se pronunció ante los escándalos mediáticos frente a las relaciones existentes entre Pablo Escobar y sacerdotes de la diócesis de Medellín, hecho que nunca desmintió. No condeno a los sacerdotes vinculados con el narco paramilitarismo, defendió ante medios de comunicación extranjera a Pablo Escobar Gaviria.En junio de 1986, el cardenal López Trujillo allanó junto con un sacerdote, un sicario y civiles armado a la parroquia de padre Eliseo Tobón de Medellín, con el fin de encontrar una carta firmada por 80 sacerdotes que denunciaban varios conflictos que sostenía el cardenal con otros sacerdotes y laicos. Generó con ayuda del sector conservador y católico de Alemania la persecución a cristianos liberales, sobre todo a sacerdotes que basaban sus prácticas desde una perspectiva de la teología de la liberación, hostigando a varios miembros de esta institución eclesiástica llegando al punto de expulsarlos de sus parroquias. En 1987 tras la muerte del padre Jaime Restrepo, sacerdote liberal, quien manifestó su miedo preocupación frente a diversas amenazas, Trujillo pronuncio no tener conocimiento alguno de la incómoda situación del Padre Restrepo.

Monseñor Darío Castrillón Obispo de Pereira

En 1971 y 1992 el monseñor Darío Castrillón Obispo de Pereira, estableció nexos financieros con Carlos Ledher Rivas, quien hizo parte del Cartel de Medellín, dirigido por Pablo Escobar Gaviria, llegando a bendecir el dinero del narcoparamilitar Rivas y posesiones terrenales. En 1989 trascendió en la vida eclesial nacional e internacional, el enfrentamiento de Monseñor Castrillón con las misioneras de la Madre Laura, en razón de su trabajo con los indígenas en la diócesis de Pereira. El 15 de mayo de 1985, las misioneras de la madre Laura hicieron una clara denuncia del crimen atroz del que fueron víctimas tres indígenas, entre ellos un niño, oriundos del paraje La Pradera, municipio de Pueblo Rico, departamento de Risaralda. En la lógica recurrente del discurso anticomunista, en la Conferencia Episcopal Castrillón las señala de distribuir propaganda marxista y las relaciona con la guerrilla del M-19.

Padre Luis Ángel, Párroco de Necoclí

En 1982 en Necoclí, Antioquia, el Pbro. Luis Ángel bendijo pertenencias del narcotraficante José Ocampo. El padre Gutiérrez recibía contribuciones del narcotraficante para las fiestas del municipio, reconociendo y bendiciendo en estos eventos al reconocido narcotraficante.

Padre Rafael García Herreros, minuto de dios.

Entre 1957 y 1992, pese a que el padre Rafael García Herreros, impulsó varios programas de acción social, con el que construyó el barrio, la universidad y el colegio minuto de dios, también demarco su posición anticomunista, ya que en alguna ocasión no respaldo alguno de sus colegas por su postura política e ideológica. Por otro lado, excuso y apoyo de forma mediática al reconocido Pablo escobar, quien le otorgó recursos para ayudas humanitarias. El exsacerdote Rene García Lizarralde, quien hizo votos de pobreza y se alejó de los bienes materiales que le otorgaba su familia, fue rechazado por palabras explícitas del padre Rafael García Herreros, por su posición política, el comunismo.

Padre Carlos Enrique Ciro Parra puerto Boyacá

En 1982, en declaraciones del paramilitar Iván Roberto Duque, afirmó que el padre Carlos Enrique Ciro Parra, en el púlpito, en el confesionario, en las calles y en las reuniones de la comunidad, propagaba un discurso anticomunista, que señalaba a los partidarios de esta ideología como ateos y cercanos del diablo, discurso que se integró para el fortalecimiento y entrenamiento de las fuerzas paramilitares.

Padre Gonzalo Javier Palacios, Yarumal, Antioquia.

En 1993 y 1994 el padre Oscar Javier Palacio Palacio se vio involucrado con varias acciones del grupo paramilitar los 12 apóstoles, en las que se tomaron la vida de 30 personas, que eran señaladas como supuestos insurgentes. En sus declaraciones ante la fiscalía, reconoce sus actos, defendiendo a comerciantes y terratenientes y ocultando la identidad de quienes hacían parte de este grupo paramilitar. Así mismo, según declaraciones del Capitán Meneses de la Policía de Yarumal, quien proporcionó en ese entonces armas al grupo paramilitar los 12 apóstoles, afirma que el sacerdote Palacios oculto en su parroquia las municiones proporcionadas al grupo paramilitar. De igual forma también se vio involucrado en la creación del fondo de seguridad, que tenía como fin sostener al grupo paramilitar.

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Acceso al Informe completo: Casos de implicación de la iglesia en la violencia en Colombia.

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