Obama pide tolerancia religiosa ante la escalada de la tensión

El presidente de EEUU reitera que el enemigo es Al Qaeda y no el islam El mandatario dice que la caza de Bin Laden «vivo o muerto» es una prioridad

«Una de las cosas que más admiro del presidente Bush es que después del 11-S fue muy claro al decir que el país no estaba en guerra contra el islam». Con estas palabras, el presidente estadounidense, Barack Obama, reiteró ayer su llamamiento en favor de la tolerancia religiosa en las horas previas al noveno aniversario de los atentados terroristas que cambiaron para siempre la ciudad de Nueva York. «No estamos en guerra contra el islam, nuestro enemigo es Al Qaeda», subrayó.

«Estamos en guerra con terroristas y asesinos que pervirtieron el islam», aseguró Obama durante una rueda de prensa en la que expresó confianza en que su país no se fracture por culpa de la religión o las diferencias étnicas. «Somos todos estadounidenses. Todos tenemos que unirnos frente a aquellos que intenten infligir dolor», añadió.

LA ERA DE INTERNET / Obama volvió a cargar contra los propósitos del reverendo Terry Jones. «La idea de quemar textos sagrados de otras religiones en contraria a todo lo que representa este país», afirmó. El jefe de la Casa Blanca se refirió a las manifestaciones de las últimas horas en países musulmanes. «En esta era de internet, mensajes así pueden causar daños profundos y se pone en peligro la vida de nuestros hombres y mujeres de uniforme. No se juega con estas cosas».

Sobre la polémica de la mezquita cerca de la zona cero, Obama reiteró que sigue creyendo que al igual que los cristianos y los judíos tienen derecho a construir sus templos donde quieran, también pueden hacerlo los musulmanes, aunque acto seguido añadió que reconoce la enorme sensibilidad que un asunto así despierta entre los familiares de las víctimas del 11-S.

RECHAZO DE LA VIOLENCIA / El presidente volvió a lanzar un alegato en defensa de la «inmensa mayoría» de los musulmanes que tanto en el mundo árabe como en Occidente son «amantes de la paz» y quieren lo mismo que el resto de la gente: un buen trabajo, una mejor educación para sus hijos y mayor seguridad. «Y por eso han rechazando con contundencia la violencia extremista», añadió Obama.

El presidente pidió no olvidar a los millones de estadounidenses musulmanes que viven en el país. «Sus hijos van a las escuelas con nuestros hijos, son nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo, nuestros amigos. ¿Qué mensaje les estamos trasladando cuando empezamos a actuar como si su religión fuera algo ofensivo para nosotros?», se preguntó Obama, quien recordó que en las filas del Ejército también hay soldados musulmanes luchando en el frente.

Horas antes de la conmemoración del 11-S, Obama recordó que la amenaza terrorista sigue latente, y aseguró que la caza del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, «vivo o muerto», sigue siendo una prioridad de su Administración.

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