Nuevos impuestos

Debemos organizar un frente de rechazo a las visitas pontificias cuyo soberano se invita solo y nos pasa la factura multimillonaria a todos. Que paguen los católicos apostólicos romanos que para eso tienen un Papa.

El estado español debe romper sus relaciones con el estado del Vaticano por no ser un estado democrático.

Es un estado teocrático, con una monarquía absoluta, segregacionista con las mujeres, a las cuales no les reconoce ningún derecho, no pueden alcanzar ningún cargo por ser mujer. No hay parlamento, no puede haber ninguna oposición política, no existe libertad de opinión, ni de prensa, ni se toleran sindicatos, no existen órganos de control como un tribunal constitucional, un tribunal de cuentas, ningún medio u órgano para fiscalizar la administración del país. En una palabra es una dictadura.

España no puede tener relaciones de amistad privilegiada con un estado totalitario cuyo gobierno pontífice se entromete a diario en la política interna de nuestro país interviniendo en todas las gestiones de nuestro gobierno por medio de la conferencia episcopal española que actúa como un nido de espías al servicio de una potencia extranjera, saboteando sistemáticamente todas las iniciativas de establecimiento de la laicidad en España por parte del gobierno de la nación. Son unos traidores que no quieren la paz civil en España, por proteger sus privilegios financieros heredados del franquismo.

Estas visitas enrarecen el ambiente político de España radicalizando posturas que generan enfrentamientos entre partidos políticos, movimientos ciudadanos, y entre simples ciudadanos, así como con el gobierno actual por haber hecho aprobar ciertas leyes.

A la par de los enfrentamientos ideológicos las exigencias financieras de las religiones son cada vez más radicales y chantajean las instituciones para obtener sus fines cuando no es la función del estado de financiar las organizaciones religiosas.

Por otra parte es obvio que ni el estado como la jerarquía de la religión dominante han tomado las medidas necesarias para mentalizar los ciudadanos y feligreses de como aceptar, integrar, asimilar la presencia masiva de la practica religiosa musulmana, que la gran mayoría de base rechaza de más en más con el apoyo demagógico del Partido Popular y de los partidos nacionalistas, a sabiendas que muchas de estas prácticas no son admisibles de todas formas en sociedades democráticas donde no se puede permitir de envilecer, humillar y esclavizar las mujeres bajo pretexto que son tradiciones religiosas. Son ellos que deben acatar las leyes del país de acogida y no ellos imponer sus prácticas a la sociedad que les acoge cuando estas no se ajustan a las leyes del país.

A plazo el enfrentamiento puede ser violento a pesar de los discursos pacificadores y beatos del jefe de gobierno sobre la convivencia de las culturas sobre todo cuando toma la iniciativa de humillarse ante los reyes, jeques y demás dictadores árabes de una intolerancia religiosa tajante y absoluta, pidiendo perdón y disculpas en nombre de España y de occidente, a gobiernos que estaban organizando y financiando bajo mano las manifestaciones multitudinarias delante de las embajadas de Dinamarca de todos esos países, en lugar de dar de comer a sus millones de hambrientos, cuando un dibujante humorista sueco realizó una sátira en un periódico danés sobre Mahoma, y donde España no tenía nada que ver ni tampoco le pedían nada.

Debemos extirpar el veneno de las religiones del cuerpo del estado y de las instituciones públicas porque sino esta gentuza es capaz a plazo de engendrarnos otra guerra civil como ya lo hicieron con la derecha y la extrema derecha en los años treinta.

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