Nueva campaña «victimista» de la iglesia católica

De nuevo nos encontramos con otra campaña de la Iglesia lamentándose del ataque de “los malos” (todo aquél que osa denunciar alguno de sus desmanes), contra ellos “los buenos”, los que llevan siglos imponiéndonos sus normas de vida y su ideología, trufadas en numerosas ocasiones de impunidad ante delitos flagrantes, demostrados y denunciados, como la pederastia o la usurpación de bienes públicos mediante las “inmatriculaciones”, un favor otorgado por Franco y luego refrendado por Aznar que les permite en silencio y sin conocimiento de la ciudadanía, hacerse con bienes públicos que por razones diversas no se encuentran matriculados, o sea, registrados. Basta con un escrito del obispo, que tras asegurarse de la situación registral del inmueble, terreno vecinal, capilla, edificio, etc.,  manifieste que es de su pertenencia, para que por un módico precio (30 € en el caso de la Mezquita de Córdoba en el año  2006 y  NO DE TODA LA VIDA como pretenden hacernos ver), pase a ser propiedad de la Iglesia, pretendiendo eliminar toda información sobre su histórico pasado musulmán, presentándola sólo como Catedral Católica.

Un ejemplo reciente  de sus estrategias es la denuncia que ha hecho el actual portavoz de la Conferencia Espiscopal, José M. Gil Tamayo al informe de la ONU sobre  el amparo de la iglesia a la pederastia, con datos probados y demostrados, y el Sr. Gil no ha dudado en declarar que estas críticas forman parte de una “inquisición laica de la ONU”. Populachero y nefasto ejemplo que olvida que la iglesia católica es la única institución que tiene en su haber histórico un terrorífico pasado inquisitorial .

(http://www.elplural.com/2014/02/09/el-portavoz-de-la-iglesia-alerta-contra-la-inquision-laica-de-la-onu/

El ejemplo que ahora nos ocupa es la reacción ante la denuncia y petición de firmas  que se está moviendo por las redes sociales (http://chn.ge/1fBi1wx), en un intento de impedir la usurpación  definitiva de La Mezquita de Córdoba por parte de la Iglesia católica, que, amparándose en leyes franquistas, están a punto de conseguirlo, si no reaccionamos antes de 2016.

Y como era de esperar, ya tenemos aquí su consabida respuesta.

Cuando algo les molesta y ante cualquier peligro de transparencia, rápidamente contraatacan difamando al mensajero y tildándolo de “campaña de persecución a la iglesia”, en un intento de retrotraernos al pasado, a su cristianismo primitivo que en nada se asemeja a la opulencia de su jerarquia, al boato de su organización actual y a sus grandes negociones bancarios especulativos.La Iglesia española es accionista de empresas como Inditex (Zara), Endesa, Banco Popular o Teléfonica. A través de Umasges, la sociedad creada por la cúpula eclesiástica, invierte en Bolsa.  (http://www.laicismo.org/detalle.php?pk=14391).

Es la astuta estrategia de siempre, si algo se mueve en la opinión pública denunciando sus actuaciones, rápidamente sus huestes periodísticas arremeten con los consabidos argumentos  (según publica el diario “Córdoba” ), sacando a colación “la persecución de los cristianos”, acusando a una justa y legítima reivindicación ciudadana,  de “robo laicista de las iglesias”, asegurando que “vivimos una formidable operación de acoso a los cristianos" , removiendo temores y frases del pasado ..“van a robar y apropiarse de las catedrales” o  “Se proponen empezar por la Catedral  de Córdoba”… que como podemos comprobar, ya no la llaman Mezquita.

Estas son alguna de las lindezas que sueltan, obviando que lo único que se pretende es que un Monumento declarado Patrimonio de la Humanidad sea de titularidad pública, de la Humanidad Entera, como se afirma en la declaración  y no de una confesión religiosa determinada que pretende,  no solo usurpar un bien público,  sino también apropiarse de la suculenta facturación diaria de sus visitantes (8 € la entrada y 20 €  si es nocturna).

Señores, a ustedes no les persigue nada ni nadie y para su desesperación (ya que no encuentran el modo de atajarlo), cada vez son más numerosos los ciudadanos que, incluso dentro de sus creyentes, no se tragan estos argumentos. Es demasiado evidente el despego y el silencio de su organización ante los graves problemas por los que atraviesa una gran parte de nuestra ciudadanía;  un silencio absoluto ante el cada vez más inquietante número de hombres, mujeres y niños en riesgo de exclusión social, sin vivienda, sin agua, sin trabajo, sin derechos, , sin luz en pleno invierno, mientras que (según ha circulado en las redes sociales estos días (http://ow.ly/tfgTY ), la Iglesia ha recibido de Endesa un millón de euros para la iluminación de sus catedrales. 

La indignación ciudadana ante este silencio es aún mayor cuando se constata que pese a los tremendos recortes que se están imponiendo a éste país, a su Institución… “ni tocarla”.  Son los únicos a los que nos le afecta la crisis, ni uno sólo de sus profesores de religión ha sido tocado, ni un solo euro ha sido rebajado de los más de 11 Mil Millones €  de la recaudación anual que perciben del Estado por diferentes conceptos, un dinero de todos los españoles seamos o no practicantes de su religión y del que tan sólo un 2% pasa a manos de Cáritas, la organización que imparte caridad en su nombre y con la que pretenden lavar su falta de actuación.

Nos queda mucho por oír y no lo olvidemos, son fuertes y poderosos; pero a los que reclamamos la titularidad pública de la Mezquita, nos ampara la historia y la razón. No debemos desfallecer y hemos de seguir apoyando su devolución, no solo a la Junta de Andalucía como aseguran para menospreciar la iniciativa dándole un tinte de interesado protagonismo, sino al Estado Español y a la Humanidad.

Pilar Trejo Martín

Socióloga.  Miembro de Europa Laica y de la Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid

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