Musulmanes, enojados por el retraso de su cementerio

Las obras del patio islámico de la capital acumulan un año de retraso. La comunidad granadina se reúne este sábado para estudiar movilizaciones. La paciencia de la comunidad islámica de la capital está llegando a su fin. «Hartos de que se pasen la pelota unos a otros», en palabras del presidente de la mezquita Taqua, Zacarías Maza, los musulmanes de aquí han decidido movilizarse.

Este sábado, la comunidad islámica celebra una asamblea para «estudiar la situación». Las obras de rehabilitación del patio islámico de la ciudad acumulan más de un año de retraso, pese a existir un proyecto definido. «La reforma debería haberse hecho ya según los plazos que nos dieron –año 2006– pero el cementerio musulmán sigue en un estado lamentable», denuncia Maza.

De igual forma, la Junta Islámica critica «la desidia» con la que las instituciones encargadas de la reforma –Patronato de la Alhambra, Ayuntamiento y Ministerio de Cultura–, están actuando.

«El Patronato nos dice que es el Ayuntamiento el que debe hacer las obras, que ya están autorizadas. Y sin embargo, el Ayuntamiento asegura que el responsable de ejecutarlas es el Patronato», comenta Antonio Carrasco.

La versión del gerente de Emucesa (concesionaria del cementerio), José Antonio Muñoz, es distinta: «Estamos pendiente de que el Patronato termine de confeccionar el convenio de financiación». Al final, unos por otros, el camposanto musulmán agota su tiempo de vida.

PATIO ISLÁMICO

Origen: Data de 1935, con los primeros entierros de la guardia mora de Franco.

Uso: Unos cuatro enterramientos al año. En la actualidad hay 90 tumbas.

Proyecto: Ampliación del patio, hasta 560 enterramientos, más una oficina, una sala de lavado de cadáveres, otra para ceremonias y ajardinamiento de la zona. El presupuesto es de 620.000 euros.

Orientados a La Meca y sin flores

Todos se orientan a La Meca, para cumplir el precepto musulmán de mirarla siempre, y están en el suelo para optimizar el contacto con la tierra, de donde todo nace y adonde todo va. Tras cinco años, en la misma fosa se puede enterrar otro cadáver. El patio islámico del cementerio no tiene flores, prima la austeridad. Los allegados del fallecido asean los restos sin vida en el lavatorio, lo despojan de joyas, lo envuelven en una sábana blanca hecha jirones y lo meten en un ataúd. La misma sencillez imbuye las lápidas sin fotos.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...