Murió el obispo del escándalo sexual

El ex arzobispo de Santa Fe había sido condenado en 2009 a ocho años de prisión por abuso sexual agravado sobre un seminarista. La condena fue anulada por la Cámara pese a las pruebas.

Murió ayer Edgardo Storni, ex arzobispo de Santa Fe, quien en 2009 fue condenado a ocho años por abuso sexual agravado sobre un seminarista. El prelado cumplió sólo poco más de un año de prisión domiciliaria –por tener más de 70 años–, ya que el fallo fue anulado en 2011 por la Cámara Penal santafesina. Según el dictamen de la jueza que lo había condenado en primera instancia, las conductas abusivas de Storni habían afectado a varios seminaristas, y un sacerdote que había denunciado los hechos “fue presionado a retractarse por sus superiores jerárquicos”. El fallo señalaba también que los hechos eran conocidos por el cardenal Raúl Primatesta, por el nuncio apostólico Ubaldo Calabresi y otros dignatarios de la Iglesia.

Edgardo Gabriel Storni murió ayer, a los 75 años, en una casa de ejercicios espirituales de La Falda, Córdoba, donde residía desde que estalló el escándalo que culminó en la sentencia en su contra. Había sido obispo de Santa Fe desde 1977, y arzobispo desde 1984. Tuvo que renunciar anticipadamente el 1º de octubre de 2002, en el marco de un escándalo por denuncias de abusos sexuales y acoso a 47 seminaristas. El caso se había hecho público a raíz de la publicación del libro Nuestra Santa Madre, de la periodista Olga Wornat.

Luego de la repercusión nacional del caso, el juez Eduardo Giovanini procesó a Storni pero la causa sólo se activó cuando fue tomada por la jueza María Amalia Mascheroni, quien en diciembre de 2009 condenó al religioso. La denuncia inicial había sido presentada por el ex seminarista Rubén Alejandro Descalzo: el fallo dio “por cierto y acreditado que, en febrero de 1993, Storni lo había convocado a la sede del Arzobispado “para tratar cuestiones de índole personal”. La madre de Descalzo había fallecido poco antes, en diciembre de 1992. En ese encuentro, el arzobispo “efectuó sobre el cuerpo del seminarista abrazos y apretones, besos en el cuello, haciéndole sentir el roce de sus partes íntimas” y ello sucedió “cuando el imputado se encontraba en pleno ejercicio de su ministerio, en su carácter de máximo representante de la Iglesia santafesina y autoridad del Seminario Nuestra Señora”, según el fallo.

La sentencia se produjo en virtud del artículo 119 del Código Penal, que castiga el abuso sexual –aun cuando, como en ese caso, la víctima no fuese menor de edad– en el marco “de una relación de dependencia, de autoridad o de poder”. El fallo de Mascheroni agregó que la declaración de Descalzo “es conteste con la de otros seminaristas” y destacó el testimonio del sacerdote José Guntern, confesor de varios de los jóvenes. Este envió una nota a Storni “advirtiéndole sobre su lamentable desliz”, y posteriormente declaró que sus superiores jerárquicos lo instaron a retractarse de esa nota.

Otros seminaristas declararon que el arzobispo Storni los había invitado “a acostarse con él”; a uno de ellos “intentó besarlo en la boca y en otra oportunidad le tocó los genitales”. El sacerdote Jorge Montini, que había sido rector del seminario Nuestra Señora Madre, “se dirigió verbalmente y por escrito al cardenal Raúl Primatesta, poniéndolo en conocimiento”, así como a Ubaldo Calabresi, entonces nuncio apostólico. Montini terminó renunciando.

Sin embargo, la sentencia fue anulada en mayo del año pasado por la Sala IV de la Cámara Penal de Apelaciones de Santa Fe, integrada por Sebastián Creus, Roberto Prieu Mántaras y Ramón Sobrero (este último votó en disidencia), porque “no es posible saber la forma en que el hipotético autor logró imponer su acometimiento abusivo”.

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