Miles de personas convierten el funeral de Ecevit en una apuesta por el laicismo en Turquía

Defendió un modelo socialdemócrata, laico y modernizador, opuesto al islamismo ascendente del actual primer ministro, Recep Tayyip Erdogan

El funeral por el ex primer ministro turco Bulent Ecevit se ha convertido en una exhibición popular a favor del laicismo y la modernización del país, dos de los ejes que marcaron la trayectoria política de Ecevit, y en contra del creciente extremismo que invade la vida política y social en Turquía, alentado en buena medida por el Ejecutivo del actual primer ministro Recep Tayyip Erdogan.

Decenas de miles de personas -25.000, según estimaciones oficiales- han llenado las calles de Ankara para dar su último adiós a Ecevit, admirado por sus cincuenta años de carrera política y por haber introducido la socialdemocracia en el país. A primera hora de la mañana, el cuerpo del político turco ha sido trasladado del Hospital de la Academia Militar Gulhane, donde murió el pasado fin de semana, a la sede del Partido Democrático de Izquierda, grupo que él formó y último partido en el que militó. Un coche fúnebre ha trasladado después el féretro al Parlamento del país, del que Ecevit fue miembro en 1957 dentro del Partido Republicano Popular fundado por Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la Turquía moderna.

Allí, la guardia de honor ha colocado el cuerpo de Ecevit en un catafalco en presencia de las principales autoridades políticas del país. Entre la multitud se han podido escuchar eslóganes como "Turquía es secular y permanecerá así", o "Cankaya (el palacio presidencial) permanecerá secular", recordando el compromiso de toda la carrera política de Ecevit con el laicismo. Según las estimaciones oficiales, más de 25.000 personas se reunieron en la explanada de la mezquita Kocatepe, la más grande de Ankara, y miles más que no pudieron llegar a ella colapsaron todas las calles de los alrededores.

Abucheos contra el extremismo

 

Los congregados han abucheado brevemente la llegada del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, de su ministro de Exteriores, Abdullah Gul, y de otros miembros del gobierno y del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo. Desde su llegada al poder en 2002, cuando se impuso a Ecevit, Erdogan ha aumentado los temores de los sectores favorables a una Turquía laica por sus declaraciones contra la prohibición del uso del velo en los edificios oficiales y escuelas y por su intento de criminalizar el adulterio, finalmente, por la presión de la UE, no llevó a cabo.

Muchos de los manifestantes han mostrado su temor a que Erdogan se convierta en el próximo presidente del país en sustitución de Ahmet Necdet Sezer, que concluye su mandato en mayo. Entre los presentes en las exequias de Ecevit han estado los antiguos presidentes Suleyman Demirel -durante cuarenta años el máximo rival de Ecevit- y Kenan Evren, el general que en 1980 dio un golpe de Estado y encarceló a Ecevit y Demirel.

También han acudido el presidente de la República Turca del Norte de Chipre, Mehmet Ali Talat, y su predecesor, Rauf Denktas, que han recordado que Ecevit fue el que ordenó la invasión de Chipre en respuesta al golpe de Estado instigado por Grecia. La familia del juez presidente del Consejo de Estado Yucel Ozbilgin, asesinado por un islamista en protesta por la decisión de la Corte de mantener la prohibición del velo en los lugares públicos, también ha acudido a despedir a Ecevit, cuya última aparición pública, ya con graves problemas de salud, fue en el funeral de Ozbilgin.

El Parlamento turco aprobó una ley esta semana para permitir que Ecevit tuviera un funeral de Estado, ceremonia reservada a los ex presidentes. El trayecto hasta el cementerio, que duró cuatro horas acompañado de marchas fúnebres, también fue seguido por miles de turcos, y muchos de ellos no pudieron contener las lágrimas al paso del féretro. Finalmente, ante unas doscientas personas y mientras miles se congregaban en el exterior del cementerio, Ecevit fue enterrado a las 16.45 hora local.

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