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Lucha de poderes. Terremoto en los medios vaticanos, la guerra que libra el entorno de papa Francisco

Uno de los más importantes vaticanólogos, Sandro Magister, cuenta los entretelones y el porqué de los sorpresivos cambios. Y la lucha dentro de los muros vaticanos. 

Sandro Magister, en su blog Séptimo Cielo de la revista L’Espresso explica el porqué de los movimientos internos en la prensa vaticana.

Lo que no se logró en tres años con el poco concluyente monseñor Dario Viganò, jefe del dicasterio vaticano para la comunicación desde el 2015 al 2018, se alcanzó en pocos días, en torno a la Navidad, con su metódico sucesor Paolo Ruffini.

Los dos baluartes de “L’Osservatore Romano” y de la sala de prensa de la Santa Sede, que parecían inexpugnables porque estaban presididos por la Secretaría de Estado, han caído uno después del otro bajo el control del dicasterio, a su vez más que nunca en las manos de personajes muy fieles al papa Francisco.

Los dos baluartes de “L’Osservatore Romano” y de la sala de prensa de la Santa Sede, han caído en las manos de personajes muy fieles al papa Francisco (REUTERS).

Los dos baluartes de “L’Osservatore Romano” y de la sala de prensa de la Santa Sede, han caído en las manos de personajes muy fieles al papa Francisco (REUTERS).

El primer documento de esta fulminante campaña de invierno se firmó el 18 de diciembre con la brusca remoción de Giovanni Maria Vian como director “L’Osservatore Romano”, sustituido por Andrea Monda, y con el nombramiento de Andrea Tornielli como director de la dirección editorial del dicasterio para la comunicación.

El segundo documento fue disparado el 31 de diciembre, con las imprevistas renuncias del estadounidense Greg Burke y de la española Paloma García Ovejero, desde el 2016 director y vicedirectora, respectivamente, de la sala de prensa vaticana, y con el nombramiento de Alessandro Gisotti comonuevo director “ad interim” de la sala de prensa, hasta ahora coordinador de los medios de comunicación social del dicasterio para la comunicación.

Pero vayamos por orden.

1. L’OSSERVATORE ROMANO

En once años de dirección, Giovanni Maria Vian, especialista de literatura cristiana antigua, dio al diario oficial de la Santa Sede un perfil original.

Sus tres primeras páginas de las ocho en total proporcionaban un panorama puntual y objetivo de los acontecimientos internacionales, como no lo da ningún otro diario en el mundo de hoy, también con información sobre los países más desatendidos por los informativos habituales, mientras que la cuarta y quinta página estaban dedicadas a la cultura, con especial atención a la historia de la Iglesia y a las artes cristianas, y con firmas de importancia, desde los historiadores Gianpaolo Romanato y Roberto Pertici hasta el especialista de las antigüedades cristianas Fabrizio Bisconti.

"Con Francisco “L’Osservatore Romano” ha dejado de ser leído como expresión de la línea de este pontificado" (EFE).“Con Francisco “L’Osservatore Romano” ha dejado de ser leído como expresión de la línea de este pontificado” (EFE).

Pero las tres páginas finales y parte de la primera eran ocupadas, además de por documentos y análisis referentes a la Iglesia Católica en los cinco continentes, sobre todo por las intervenciones, las acciones, los viajes del Papa, referidos e informados en su totalidad y con énfasis diferente, según su importancia. Todo con sobriedad, sin énfasis, con raros y medidos comentarios firmados en la primera página por el director.

El diseño del diario, incluida la elección precisa de las fotos y de las ilustraciones, era nítido y elegante, así querido e ideado no sólo por el director artístico y jefe de redacción, Piero Di Giacomantonio, sino por el mismo Vian.

Con Benedicto XVI, un diario hecho en esta forma congeniaba totalmente con el estilo de ese pontificado. Pero no con el del papa Francisco.

Vian (cuya familia estuvo en el siglo XX próxima a la del papa Giovanni Battista Montini) no entró jamás en las gracias de Jorge Mario Bergoglio. Ni jamás cedió a la tentación de hacer de “L’Osservatore Romano” el diario de batalla del actual Papa y de sus acciones, ni siquiera de las invariablemente exaltadas como“históricas”, “epocales” o “revolucionarias” por sus periodistas cortesanos.

Con Benedicto XVI, L’Osservatore Romano congeniaba totalmente con el estilo de ese pontificado. Pero no con el del papa Francisco (AFP).Con Benedicto XVI, L’Osservatore Romano congeniaba totalmente con el estilo de ese pontificado. Pero no con el del papa Francisco (AFP).

El resultado es que con Francisco “L’Osservatore Romano” ha dejado de ser leído como expresión de la línea de este pontificado. Está confirmado, por ejemplo, el desinterés general (roto solamente por Séptimo Cielo) que envolvió en el pasado mes de julio a la importante editorial en la primera página del diario vaticano de un editorial de fuerte y argumentada defensa de la encíclica “Humanae vitae”, de Pablo VI, en el cuadragésimo año de su publicación, contra las “revisiones” de su enseñanza hoy ampliamente en curso también en el entorno de Bergoglio.

Puesto al margen “L’Osservatore”, el rol de expresar la línea del actual pontificado fue asumido, en realidad, por otro órgano de prensa, “La Civiltà Cattolica”, dirigida por el jesuita Antonio Spadaro.

Dario Viganò, el discutido prelado al que Francisco confió en el 2015 el reordenamiento general de los medios de comunicación vaticanos, creyó entonces tener buen juego al enfocarse directamente en el cierre de “L’Osservatore Romano”, reduciéndolo a un pequeño boletín de comunicados oficiales, para ser distribuido dentro de la curia.

Vian reaccionó a este ataque frontal escudándose con la Secretaría de Estado, que efectivamente era en la curia la autoridad real de referencia a la que “L’Osservatore Romano” ponía en la cima.

El papa Francisco y el ex director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Bruke (EFE).El papa Francisco y el ex director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Bruke (EFE).

Y la Secretaría de Estado, dirigida por el cardenal Pietro Parolin, le aseguró constante apoyo. Gracias a él, Vian no sólo pudo resistir la ofensiva de Viganò y mantener vivo al “L’Osservatore Romano”, sino también poner nuevos redactores, potenciar y difundir los suplementos semanales en varios idiomas, dar forma y notoriedad al suplemento mensual “Donne Chiesa Mondo”, cuya directora, Lucetta Scaraffia, era también editorialista y personalidad influyente del mismo “Osservatore Romano”.

Emblema de este contrataque fue el lanzamiento en el Vaticano, el 3 de mayo de 2016, de la nueva serie de “Donne Chiesa Mondo”, con el cardenal Parolin llevando a cabo la presentación oficial, con Vian y Scaraffia a su lado, y con monseñor Viganò de paso por unos pocos minutos, mezclado entre el público y en el fondo de la sala.

En esa misma ocasión se supo que “Donne Chiesa Mondo” se regía también con plena autonomía, gracias a la contribución en dinero de la Oficina de Correos italiana.

Así, cuando en marzo del 2018 el papa Francisco tuvo que hacer retroceder a Viganò de prefecto a asesor del dicasterio para la comunicación, con motivo de la desastrosa manipulación (ejecutada por él y desenmascarada por Séptimo Cielo) de una carta del papa emérito Benedicto XVI, el partido pareció concluido, con ventaja para “L’Osservatore Romano”.

"El rol de expresar la línea del actual pontificado fue asumido, en realidad, por otro órgano de prensa, “La Civiltà Cattolica”, dirigida por el jesuita Antonio Spadaro" (AFP).“El rol de expresar la línea del actual pontificado fue asumido, en realidad, por otro órgano de prensa, “La Civiltà Cattolica”, dirigida por el jesuita Antonio Spadaro” (AFP).

Pero pocos advirtieron que en la carta que anunciaba su mutación del rol el papa Francisco volvía a recomendar a Viganò que llevara hasta el fondo la “fusión” del diario vaticano “en el interior del único sistema comunicacional de la Santa Sede”.

Y efectivamente ésta es justamente la operación que el nuevo prefecto del dicasterio, Paolo Ruffini, ha llevado a buen puerto poco antes de Navidad, con la defenestración de Vian el 18 de diciembre, sin una sola palabra de agradecimiento para él por parte del Papa, tardía y avaramente concedida después con una carta fechada el 22 de diciembre y hecha pública el 27.

El 19 de diciembre ya se había cumplido la rotación en “L’Osservatore Romano”. En su primer editorial, el 20 de diciembre, el nuevo director responsable, Andrea Monda, escribió que quería dar voz a una Iglesia “extranjera”. Adjetivo típicamente bergogliano y obediente a la consigna confiada por el prefecto Ruffini en el acta de nombramiento: dar “una respuesta al llamado del papa Francisco de ser ‘Iglesia en salida’ y a ‘poner en marcha procesos’ inéditos también en la comunicación”.

"En su primer editorial en “L’Osservatore Romano”, el 20 de diciembre, el nuevo director responsable, Andrea Monda, escribió que quería dar voz a una Iglesia “extranjera”. Adjetivo típicamente bergogliano" (AFP)“En su primer editorial en “L’Osservatore Romano”, el 20 de diciembre, el nuevo director responsable, Andrea Monda, escribió que quería dar voz a una Iglesia “extranjera”. Adjetivo típicamente bergogliano” (AFP)

Ruffini conoce bien a Monda. Lo ha tenido como conductor de un docu-reality sobre la enseñanza de la religión en las escuelas, en TV 2000, el canal de la Conferencia Episcopal Italiana, de la que Ruffini ha sido director desde el 2011 al 2018.

Pero sobre todo Monda está muy ligado al director de “La Civiltà Cattolica”, Antonio Spadaro, quien es un gran confidente de Bergoglio y eminencia gris de todos estos movimientos en los medios de comunicación vaticanos.Monda es desde hace años uno de los frecuentadores más asiduos del blog literario de Spadaro, “Bomba carta”.

Y además, como su superior directo en el nuevo organigrama del dicasterio de la comunicación, Monda encuentra ahora a Andrea Tornielli, el vaticanista más íntimo de Bergoglio, su amigo ya desde mucho antes que fuese elevado al papado.

A Tornielli, ex coordinador de “Vatican Insider” y desde el 1 de enero a la cabeza de la dirección editorial del dicasterio para la comunicación, le compete por las normas del estatuto “la dirección y la coordinación de todas las líneas editoriales” de los medios de comunicación vaticanos.

"Las imprevistas dimisiones de Greg Burke y Paloma García Ovejero de la dirección de la sala de prensa vaticana signan una pérdida de poder de la Secretaría de Estado a favor del ”inner circle” del papa Francisco" (AFP).“Las imprevistas dimisiones de Greg Burke y Paloma García Ovejero de la dirección de la sala de prensa vaticana signan una pérdida de poder de la Secretaría de Estado a favor del ”inner circle” del papa Francisco” (AFP).

Después del cambio de dirección, no se notan todavía variaciones dignas de destacar en “L’Osservatore Romano”.

Pero se notarán rápidamente, porque de otro modo todo esto no habría sido demolido. Y es verosímil que reflejarán con énfasis la línea del pontificado de Francisco.

2. LA SALA DE PRENSA

También las imprevistas dimisiones de Greg Burke y Paloma García Ovejero de la dirección de la sala de prensa vaticana signan una pérdida de poder de la Secretaría de Estado a favor del ”inner circle” del papa Francisco.

Problema no nuevo, visto que ya con Juan Pablo II el entonces director de la sala de prensa Joaquín Navarro-Valls era el vocero directo del Papa, su amigo, más que los diplomáticos de la Secretaría de Estado.

El ex director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, sustituido provisionalmente por Alessandro Gisotti (ANSA).El ex director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, sustituido provisionalmente por Alessandro Gisotti (ANSA).

Burke, de 59 años, estadounidense, ex reportero para Fox News y corresponsal desde Roma para la revista Time, fue literalmente educado en la Secretaría de Estado en vistas de un futuro desempeño suyo como vocero oficial de la Santa Sede. En el 2012 fue creado intencionalmente para él un cargo de “senior communication advisor” en el interior mismo de la Secretaría y en el 2015 fue hecho vice del padre Federico Lombardi, hasta ocupar el cargo el 1 de agosto de 2016 como director de la sala de prensa, con la española García Ovejero como su vice, primera mujer llamada a cubrir este cargo en el Vaticano.

También desde el punto de vista normativo la sala de prensa depende directamente de la Secretaría de Estado. Es suficiente con leer todo lo que prescribe el artículo 10° del estatuto del dicasterio para la comunicación, hasta ahora vigente.

Pero evidentemente ya no deberá ser más así.

Ya durante el sínodo del pasado mes de octubre hubo señales que algo estaba cambiando. Mientras en el sínodo del 2015 no había sido monseñor Viganò, en esa época prefecto del dicasterio para la comunicación, sino el director de la sala de prensa Lombardi quien llevaba a cabo los breves informativos cotidianos con los periodistas sobre lo que había sucedido en el aula (sinodal), en el sínodo del 2018 esta tarea no fue asumida por Burke, sucesor de Lombardi, sino por el nuevo prefecto para la comunicación, Paolo Ruffini. Quien entre otras cosas brilló en el arte superfino de eludir durante un mes entero cualquier información o respuesta mínimamente en condiciones de ser noticia, en un sínodo sobre los jóvenes, ya de suyo entre los más inútiles de la historia.

El Papa ha realizado un profundo cambio en las estructuras de los medios vaticanos (AP).El Papa ha realizado un profundo cambio en las estructuras de los medios vaticanos (AP).

Ciertamente, las renuncias de Burke y García Ovejero, cuyo trabajo había sido hasta aquí bien apreciado por los periodistas acreditados en la sala de prensa vaticana, son consiguientes al terremoto creado el 18 de noviembre con la defenestración de Vian y el nombramiento de Tornielli como jefe de todos los medios de comunicación vaticanos, incluida la sala de prensa. Ambos han visto sus márgenes de autonomía tan en peligro como para inducirlos a irse.

También en este caso sin que la Secretaría de Estado levantara un muro en su defensa, como ocurrió muchas veces en el pasado.

Curiosamente, en los diez días de mayor trastorno, el cardenal Pietro Parolin estuvo lejos de Roma. Primero en la República africana de Mali, después en Taranto en la más grande acería de Europa, luego también en Irak, donde fue fotografiado en un túnel subterráneo excavado por el Estado Islámico.

El Secretario de Estado, Pietro Parolin, según Magister " el único cardenal en condiciones de reunir los votos suficientes para ser elegido, en un hipotético cónclave no lejano" (AFP).El Secretario de Estado, Pietro Parolin, según Magister ” el único cardenal en condiciones de reunir los votos suficientes para ser elegido, en un hipotético cónclave no lejano” (AFP).

Pero entre tanto, en el Vaticano otros excavaban debajo de su Secretaría de Estado.

Los tres citados viajes de Parolin se han desarrollado con una agenda similar a la de un viaje papal y contribuyeron a acreditarlo hasta ahora como el único cardenal en condiciones de reunir los votos suficientes para ser elegido, en un hipotético cónclave no lejano, como hombre de equilibrio después de un pontificado que ha enarbolado la bandera de la confusión.

Pero ya el esquivo acuerdo estipulado con Pekín (cuyos efectos son hasta ahora negativos para la Iglesia Católica) había hecho declinar sus números como candidato papal.

Y ahora también este otro imprevisto hundimiento en el doble frente de “L’Osservatore Romano” y de la sala de prensa, uno y otra abandonados por la Secretaría de Estado al campo adversario, no es ciertamente una buena señal.

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