Los ultracatólicos se crecen y se atribuyen el freno de la Ley de libertad religiosa

Europa Laica advierte de que el texto mantenía «los privilegios» de la Iglesia

El presidente José Luis Rodríguez Zapatero, ha confirmado que la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa no se va aprobar este trimestre, apuntando que su Gobierno está centrado en labores económicas. La paralización ya ha sido recibida como un éxito por colectivos ultracatólicos que se oponían a la reforma, como HazteOir, donde advierten además de que “habrá movilizaciones” sociales si se reactiva la ley, y es que aseguran que éste trata de “cercenar la libertad religiosa” e impone “el laicismo”. Mientras, desde Europa Laica han emitido un comunicado en el que lamentan que el Gobierno “no quiere modificar el marco actual de relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado”, un marco que asegura “el mantenimiento de los privilegios de la Iglesia Católica”.

La plataforma ultracatólica HazteOir, especialmente activa en sus acciones contra Educación para la Ciudadanía o contra el aborto, también se opone a la reforma de la ley de Libertad Religiosa al considerarla como una vía hacia el “laicismo”. De ahí que el presidente de la plataforma, Ignacio Arsuaga, recibiera como un éxito la paralización del texto, atribuyéndola a “la fuerza demostrada en las movilizaciones en defensa de la vida lideradas por Derecho a Vivir y otras muchas organizaciones cívicas” que han logrado “frenar al Gobierno”.

“El Gobierno debe tomar buena nota”
Arsuaga va más allá y asegura que el Gobierno “debe temer una movilización ciudadana” y que “la sociedad está vigilante”, advirtiendo de que “estamos preparados para lanzar una campaña de movilización ciudadana al máximo nivel para detener la que podríamos llamar 'Ley de Imposición del Laicismo', si llegara el caso”. “El Gobierno ha de tomar buena nota”, amenaza.

Mantenimiento de “los privilegios” de la Iglesia
Mientras, desde Europa Laica han emitido un comunicado en el que lamentan que el Gobierno “no quiere modificar el marco actual de relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado”, un marco que asegura “el mantenimiento de los privilegios de la Iglesia Católica”.

Proyecto poco ambicioso
El comunicado reconoce que por lo que conocían del texto gubernamental el Gobierno no iba a atender “la mayoría” de las reivindicaciones del movimiento laicista y “sólo iba a abordar la supresión de los símbolos religiosos en los edificios de titularidad pública”, cuando también reclamaban abordar aspectos como la financiación de los credos o la enseñanza de religión en centros públicos.

Texto “pacato”
Según informaba este lunes Público, el Ejecutivo aparcaba la reforma al considerar que no había " ambiente" para la misma y reconociendo que el documento actual sobre el que están trabajando es bastante "pacato", de forma que es probable que "despertara demasiados recelos a izquierda y derecha, y no contentase finalmente a nadie".

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