Los socialistas ante una posible patronal católica en los años veinte

Los socialistas españoles siempre combatieron por todos los medios al sindicalismo de raíz católica, especialmente desde las páginas de su prensa, con indiscutible protagonismo de El Socialista, pero también en otros lugares como en el Instituto de Reformas Sociales donde intentaron que no pudieran presentarse a las elecciones de vocales obreros bajo el argumento de que no representaban realmente a los trabajadores, sino que era asociaciones protegidas por la patronal con el concurso de la Iglesia, desvirtuándose, supuestamente, el carácter de representación obrera en dicho organismo.

Pues bien, en los años veinte, dentro de la intensa polémica que se desarrolló entre El Socialista y El Debate sobre infinidad de cuestiones, apareció en 1927 una cuestión que no parece que tuviera mucho recorrido, pero que fue tomada en cuenta por los socialistas. Se trataba de una alusión aparecida en el que ellos calificaban como “el diario jesuítico madrileño” sobre la supuesta defensa de que la clase patronal se organizase en agrupaciones católicas, como los sindicatos del mismo signo.

Mientras los sindicatos católicos sí podían generar algún tipo de inquietud al sindicalismo socialista, no parecía que ocurriera lo mismo con el caso de la posible creación de organizaciones patronales católicas porque los socialistas creían que eran unos deseos insinceros. En primer lugar, porque, en realidad la patronal que intentaba controlar a la clase obrera a través de los sindicatos católicos. En segundo lugar, porque la Iglesia se preocupaba más por esas organizaciones obreras, precisamente en su tarea de apoyo al sistema capitalista, pero hacer lo mismo con los patronos era otra cuestión, porque crear nuevas organizaciones empresariales debilitaría la fuerza patronal frente al empuje de la clase trabajadora. Para los socialistas este apunte en la prensa católica era un nuevo ejercicio de hipocresía.

Pero, en realidad, ya en esa época había patronal católica. No debemos olvidar la existencia de la Confederación Nacional-Católica Agraria creada en 1917 sobre una organización anterior, e inspirada por la Iglesia, con centro en Castilla, aunque se desarrollaría también en otras regiones. Precisamente, los años veinte serían los de su gran desarrollo, para entrar en una crisis profunda en tiempos de la Segunda República. En todo caso, era una organización en un determinado sector y, en nuestra opinión, mixta.

Por otro lado, en el otoño de 1934 se creó la Asociación Patronal Católica de España, que pretendía que se formara una conciencia patronal de acuerdo con las doctrinas de la Iglesia con el objetivo de que se impusiesen en beneficio de la clase patronal, pero también de la obrera. Era una organización en el ámbito de la CEDA, pero sin mucha importancia, realmente.

Véase el número 5633 de El Socialista, y el trabajo de Gonzalo Redondo, Historia de la Iglesia en España. 1931-1939. Tomo I. La Segunda República (1931-1036), Madrid, 1993, pág. 310.

Eduardo Montagut. Doctor en Historia

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