Los «pecados» de san Karol Wojtyla

La canonización se producirá solamente nueve años después de su muerte Esta proclamación ha desatado malestar en algunos sectores de la Iglesia

"Santo subito", gritaban al unísono decenas de miles de gargantas tras la muerte de Juan Pablo II el 2 de abril de 2005. Y sus deseos están a punto de hacerse realidad: dentro de exactamente cuatro días, el próximo domingo, Karol Wojtyla será proclamado santo a tan sólo nueve años de su muerte, en uno de los proceso de canonización más rápidos de la historia. Sin embargo, dentro incluso de la propia Iglesia algunos arrugan la nariz…

"Era un hombre de Dios, pero no es necesario hacerlo santo", pensaba por ejemplo el cardenal Carlo Maria Martini, arzobispo de Milán entre 1979 y 2002, jesuita y famoso intelectual progresista fallecido hace dos años. Martini, conocido como "el cardenal del diálogo", fue uno de los 114 testigos llamados a prestar declaración durante el proceso de canonización de Karol Wojtyla. Y, según revela el historiador Andrea Riccardi en su libro "La santidad del Papa Wojtyla", observaba con profundo recelo el que Juan Pablo II fuera a ser proclamado santo.

Martini no dudó en calificar como "no muy felices" algunos de los nombramientos realizados por Juan Pablo II (en especial durante sus últimos años de vida) y también lamentó el que hubiera concedido excesivo respaldo a los movimientos eclesiales. Y no sólo eso: criticó abiertamente que hubiera "relegado a las Iglesias locales" y le acusó de haber pecado de exceso de protagonismo, al convertirse "en el centro de la atención, especialmente en los viajes, con el resultado de que la gente lo percibía como el obispo del mundo y quedaba opacado el rol de la Iglesia local y del obispo". Y, para concluir, el 'cardenal del diálogo', también reveló sus dudas sobre si Juan Pablo II no habría debido dimitir como Papa, al verse acosado en los últimos años de su pontificado por la enfermedad y el sufrimiento. "No sabría decir si perseveró más de lo debido, teniendo en cuenta su salud. Personalmente, pienso que tenía motivos para haberse retirado", declaró.

También Jorge Mario Bergoglio, el arzobispo de Buenos Aires que el 13 de marzo del año pasado se convirtió en Papa con el nombre de Francisco, prestó en su día testimonio en el proceso de canonización de Juan Pablo II y destacó varias de sus cualidades. Pero, con su destreza habitual y muy subrepticiamente, Bergoglio también dejó caer que no compartía algunas cosas del Papa polaco y que se lo hizo notar en algunos encuentros personales. "Aun cuando quizás no estaba del todo de acuerdo con lo que se le decía, no lo dejaba absolutamente traslucir justo para que su interlocutor se sintiera cómodo", testimonió Bergoglio, según figura en las actas del proceso.

Casos de abusos sexuales

De hecho, el que Francisco haya decidido hacer coincidir la canonización de Juan Pablo II con la de Juan XXIII no deja de ser una jugada genial para tratar de equilibrar la situación y, de conciliar a dos áreas rivales dentro de la Iglesia, la progresista y la conservadora, que ven en Juan XXIII y en Juan Pablo II a sus respectivos héroes. Aunque maldita la gracia que la idea le ha hecho a muchos devotos seguidores del Papa polaco, que consideran que la doble canonización opaca la subida a los altares de san Karol Wojtyla. Y los conservadores también se quejan de que para poder hacer santo en la misma ceremonia a Juan XXIII, un pontífice con el que Francisco se siente particularmente unido, ha forzado las leyes de canonización al dispensarle del cumplimiento de un segundo milagro.

Los progresistas, por su parte, acusan a Juan Pablo II de haber hecho la vista gorda ante los casos de abusos sexuales cometido por sacerdotes y de haber protegido al fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel Degollado, pederasta en serie. Por no hablar de los reproches de quienes opinan que desató una campaña de acoso contra los curas de izquierdas, en concreto contra aquellos que abrazaron la teología de la liberación. Es el caso de Giovanni Franzoni, teólogo disidente y ex abad de la basílica de San Pablo Extramuros (una de las cuatro basílicas mayores), quien ya ha levantado el dedo contra el Wojtyla por su "oscura gestión" del banco del Vaticano y por su hostilidad hacia el arzobispo Oscar Romero, próximo a la teología de la liberación y asesinado en 1980 en El Salvador mientras oficiaba misa. Francisco ha decidido recientemente dar un nuevo impulso a su causa de beatificación, que lleva años parada.

El propio Slawomir Oder, postulador de la causa de beatificación de Juan Pablo II, lo admitía ayer: "Durante el proceso hemos recibido algunas voces que contestación desde la izquierda (sic) de la Iglesia, por parte de quienes contestaban algunas líneas conservadoras".

Pero los sectores ultratradicionalistas también protestan por la canonización de Juan Pablo II, un Papa al que acusan de sacrilegio al ser el primero de la historia que puso el pie en una sinagoga y en una mezquita y que en 1986 convocó en Asís una jornada de oración en la que rezaron juntos representantes de numerosas religiones diferentes. "Su canonización tendrá como efecto inmediato la consagración de todas sus empresas, también las más escandalosas", sentencia el obispo Bernard Fellay, el jefe de los lefebvrianos, el ala ultraconservadora que se separó de la Iglesia tras negarse a acatar los preceptos del Concilio de Vaticano II por considerarlos un "peligroso veneno modernista". Juan Pablo II excomulgó el 1 de julio de 1988 a su líder Marcel Lefebvre .

tapices Juan XXIII y Juan Pablo II santos 2014

Tapices de Juan Pablo II y de Juan XXIII, que se venden en una tapicería de Roma. Reuters

 

Archivos de imagen relacionados

  • tapices Juan XXIII y Juan Pablo II santos 2014
Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...