Los obispos lanzan dos plataformas contra los matrimonios gays y el acoso a la Religión

«La Conferencia Episcopal no convocará manifestaciones», anunciaba hace unos días el portavoz del episcopado, Juan Antonio Martínez Camino. Y los obispos mantienen su palabra. Pero han puesto en marcha dos plataformas reivindicativas para movilizar a sus bases. Una, «contra el acoso a la asignatura de Religión».La otra, para frenar los matrimonios gays.

 La táctica episcopal consiste en movilizar a los fieles no desde la Conferencia Episcopal, instancia encargada de negociar con el Gobierno socialista, sino desde las 70 diócesis españolas. El plan, diseñado por las comisiones episcopales de Enseñanza y Familia, se articula en torno a las homónimas delegaciones que tiene la Iglesia en cada diócesis.

Los delegados de todas las diócesis españolas pondrán en marcha dos campañas. Una contra la nueva ley educativa del Gobierno socialista, que recorta el peso de la asignatura de Religión en los centros públicos. Y la otra para apoyar a las asociaciones familiares católicas contra la aprobación de los anunciados matrimonios homosexuales.

La campaña en defensa de la clase de Religión se apoya en los 35.000 profesores de religión (14.000 de la escuela pública y 21.000 de los centros concertados y privados). Todo un ejército de cristianos militantes pagados por el Estado, pero nombrados por la jerarquía a la que, por tanto, deben su sustento.

No contentos con movilizar a los profesores, los obispos han decidido, en una reciente reunión de los delegados de Enseñanza y catequesis, que se impliquen también, en ambas campañas de defensa, los cerca de 20.000 sacerdotes que tiene el clero diocesano, a los que, sin duda, se sumarán otros tantos frailes y monjas.

El cometido de cada sacerdote es distribuir al término de las misas, y antes del 9 de noviembre, un pliego de firmas. Aquellos católicos que estampen su rúbrica se adhieren a la «campaña nacional de recogida de firmas a favor de que la asignatura de Religión y su alternativa sean evaluables». Al mismo tiempo se repartirán cartas dirigidas al presidente del Gobierno, ya preparadas para ser enviadas, a falta de la firma y del número del DNI, en la que se le dice a Zapatero que «el hecho religioso es fundamental para poder entender las culturas y sociedades, y negarlo es incapacitar para la auténtica libertad, que nace del conocimiento».

Por ésas y otras razones se le pide que reconozca la clase de Religión. Según la Plataforma nacional contra el acoso a la asignatura de Religión, ya han recogido más de 500.000 firmas y esperan llegar al millón.

En el caso de la defensa de la familia, la estrategia está dirigida por organizaciones neoconservadoras, como Foro español de la Familia, Instituto de Política Familiar, Concapa, Hazte Oír o E-Cristians, nacidas en la órbita de movimientos como el Opus Dei, Legionarios de Cristo o Comunión y Liberación. Su objetivo es conseguir dos millones de firmas para presentarlas en el Congreso de los Diputados y obligar a que se rechace el matrimonio gay.

Está previsto que, a finales de noviembre, ambas plataformas confluyan en una gran manifestación en Madrid, donde los cristianos saldrán a la calle a proclamar su «verdad» y sus «derechos».Los obispos están todavía debatiendo si van a sumarse a ella o no. Lo más probable es que lo hagan a título individual.

Estén o no, los obispos españoles llevan meses «calentando» el ambiente de cara a movilizar al adormilado laicado español. Con ataques constantes contra el «nacional-laicismo» del Gobierno socialista que atenta, entre otras cosas, contra la familia tradicional, «pilar de la sociedad y de la Iglesia», con la eventual aprobación de los matrimonios gays.

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