Los ex legionarios desfilarán en L’Hospitalet y Palafolls pese al rechazo municipal

El autobús de línea 10 se ve obligado a detenerse en una atestada calle Estroncio, barrio Sanfeliu, en el norte de L’Hospitalet de Llobregat. A su paso, se echa a un lado la muchedumbre, deseosa de ver el desfile desautorizado de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Barcelona. El Ayuntamiento, gobernado por el PSC, ha prohibido la procesión. Pese al rechazo de la mayoría de ediles, como ya ocurrió hace un año, el colectivo de ex legionarios se manifiesta por el barrio tras haber sido expulsado de procesiones de otras localidades en las que participó. Se manifiestan, dicen, a favor de la libertad de culto.

A falta una hora para el inicio, la calle sigue sin cortarse al tráfico. Pocos dudan, sin embargo, que el acto no vaya a celebrarse. La multitud se concentra a las puertas de la parroquia de la Inmaculada Concepción. Más de 800 personas atrae la procesión.Algunas vienen de Barcelona, como Ana Díez, que sostiene que prohibir la procesión «es una tontería porque va a celebrarse de todos modos». La joven no ve lógico el rechazo porque «estamos en Semana Santa y es lo que toca». Mientras la gente espera, un ex legionario comenta que «cantará el cabo Luis, cantará Curro, pero cantarán cosas normales como El Novio de la muerte«. Al cabo de un rato, todos cantan uno de los himnos de La Legión. «Es un acto muy bonito, sin política», resume un joven con pasado skin head. El acto tiene, obviamente, reminiscencias militares. Eso sí, no hay armas en el desfile. Y ni rastro, por cierto, de la célebre cabra.

Los legionarios catalanes se revuelven contra los estereotipos: mala vida, delincuencia, marginalidad… Quieren abrirse al exterior. Sus desfiles de Semana Santa van en esa dirección. Se trata, dicen con sus camisas verdes semiabiertas, de «limpiar nuestra imagen». Pero que nadie se equivoque: «Daremos caña cuando toque. Defenderemos la unidad española siempre que nos llamen«. El presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios, Jesús Cañadas, es un catalán de Tiana (Barcelona), unos 50 años, alto y fuerte, grandes ojos azules, pelo rubio. Se dirige a algunos de los abundantes periodistas desplazados a la parroquia. Lo hace, para sorpresa de los reporteros, en catalán: «A la Hermandad, que está dada de alta en el registro de actividades, se le prohíbe salir a desfilar, por lo que nos acogemos a nuestro derecho a manifestarnos». En ocasiones, nada mejor que las autodefiniciones: «Somos un colectivo normal y corriente», defiende Cañadas, que dice no entender por qué el consistorio veta su procesión. «No existe ninguna razón, no hay ningún símbolo anticonstitucional, tampoco armas», añade el hombre, que dice que espera que nadie odie lo que la Legión simboliza.

En Barcelona, son unos 350 y todos catalanes. La base de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios se ubica desde 1974 en el Paseo Torres i Bages, en La Prosperitat, Barcelona. Desde allí, la familia catalana de la Legión se despoja de las suspicacias que salen a su paso. «Hasta hace poco, casi nadie sabía que existíamos en Barcelona», refiere un ex legionario que pide anonimato.

En el ambiente está el corte de Ada Colau a un militar en el salón de educación de Barcelona. «Ahí se vio que los gobiernos de ahora improvisan mucho y se ven obligados a rectificar», opina el vicepresidente de la Hermandad, Alberto Duch.

Dos agentes de la Policía Local cortan la calle. El desfile empieza. Se oyen gritos de «Viva España y viva el Rey». El recorrido es corto. La marcha se detiene para que canten saetas. Un joven ataviado con la bandera española explica que quiere alistarse en el ejército «y en la Legión si es posible». Un vecino del barrio, Manolo Castro, se define como «español, andaluz, bético y rociero» y se muestra a favor del desfile porque «es algo español y estamos en España, así que al que no le guste, que no vaya». Manuel Guerra, también residente, se muestra indiferente pero avisa de que no está a favor de las prohibiciones: «¿No hay manifestaciones de gays? Yo estoy a favor de ellas también».

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