Los caminos de Francisco I

Más que una conversión, lo que se ha producido en la iglesia católica es el desarrollo de una táctica para acumular poder, y le esta yendo muy bien en su objetivo

El 13 de marzo de 2013, los argentinos fuimos sorprendidos por la elección del cardenal Jorge Bergoglio, como nuevo Papa, que asumiría su mandato como Francisco I.

La noticia dio un empujón a la autoestima nacional que ya elevada por el reconocimiento de que Leonel Messi es el mejor jugador de futbol del mundo, ahora sumaba que también el Papa nos pertenece. Indicios, señales que confirman lo que nuestros compatriotas saben desde que nacieron: “Dios es argentino”.

Por aquellos años compartía en mi país algunas actividades con algunos militantes cristianos que adherían a la teología de la liberación. Aquellos esforzados compañeros y compañeras sostenían sus ideas y compromisos militando en las catacumbas de la Iglesia argentina.

La explicación de por qué en 2013 militantes cristianos de base vivieran esa situación, nos obliga a un recorrido histórico

Sacerdotes por el Tercer Mundo y dictadura

Se reconoce como momento fundacional del Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo a la adhesión, en diciembre de 1967, a una declaración propiciada por el obispo de Recife (Brasil) Helder Cámara que era acompañada por 18 obispos de America, Asia y África. Ese documento era una respuesta a la Encíclica Populorum Progressio del Papa Pablo VI.

Quien impulsa esta iniciativa es el obispo de Goya, Albert Devoto, y sus colaboradores Miguel Ramondetti, Rodolfo Ricciardelli y Héctor Botan. Firman ese documento fundacional 270 sacerdotes. En mayo de 1968 se realiza su primer encuentro, ya bajo la denominación de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

Al realizarse la Conferencia Episcopal de Medellín (agosto y setiembre de 1968) los aportes de esta corriente se expresan en una carta que fue firmada por 400 sacerdotes argentinos y 500 sacerdotes de otros países latinoamericanos.

Mas allá de estos datos históricos, el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo expresa una respuesta en el seno de la Iglesia católica, a los cambios operados en Latinoamérica y un mundo sacudido por las Revoluciones Anticoloniales en África, la Revolución Cubana, la guerra de Vietnam, La Revolución China y el crecimiento del campo socialista liderado por la URSS.

Como ha venido sucediendo desde que la Iglesia se institucionalizó en el siglo IV, no es la iglesia que cambia al mundo, sino que el mundo cambia a la Iglesia.

Pero los cambios producidos en las cúpulas papales, que comienzan con Juan XXIII, conocido como Juan el bueno, habilitan la actividad de una nutrida corriente de sacerdotes y monjas que en la Argentina asumen compromisos efectivos en los barrios más humildes, en las cárceles, en las fábricas e incluso militando en organizaciones armadas, como fue el caso de Gerardo Ferrari, integrante de las Fuerzas Armadas Peronistas, asesinado en 1971.

Puede afirmarse que para estos cristianos comprometidos primero fue la acción, el compromiso, el ejemplo de Camilo Torres Restrepo (sacerdote colombiano que se unió a la guerrilla [del ELN], asesinado en 1966)- Después la síntesis, el aporte de instrumentos teóricos, como “Teología de Liberación. Perspectivas” de Gustavo Gutiérrez, publicado en 1971. Si bien mayoritariamente se identificaron con el peronismo de izquierda, algunos de sus fundadores como Miguel Ramondeti, adhirieron a otras variantes políticamente identificadas como marxistas. Algunas publicaciones como ‘Cristianismo y Revolución’, dirigida por García Elorrio y la revista ‘Militancia’, dirigida por Ortega Peña y Duhalde, dieron mucha difusión a sus documentos en ámbitos no religiosos.

Derrotado el movimiento popular en la Argentina, veinte sacerdotes fueron parte del saldo de miles de asesinatos que empezaron con los Gobiernos de Juan Domingo Perón y su mujer Isabel Martínez [en 1973] con el accionar de la Alianza Anticomunista Argentina (las 3 A), y se masificaron con la dictadura militar iniciada en 1976… Igual suerte corrieron algunas monjas, cuyo caso mas emblemático es el de las francesas Alicie Domon y Leonie Duquet. Monseñor Angelelli, un obispo que no pertenecía al movimiento, pero lo avalaba, fue víctima de un asesinato disfrazado de accidente.

Por aquellos años Jorge Bergoglio ya era parte de la iglesia, pero había recorrido caminos diferentes. En 1957 se ordenó como sacerdote y entró al noviciado de la Compañía de Jesus.

Desde su práctica se inclina por el estudio en ambitos religiosos y la docencia en colegios religiosos tradicionales como el Colegio del Salvador de Buenos Aires. Cuando los Sacerdotes del Tercer Mundo buscan abrirse al mundo, Bergoglio se refugio en el útero eclesial. No debe sorprendernos entonces que en 1973 fuera nombrado provincial de los jesuitas. A la hora de definir afinidades políticas, sus caminos seran tambien distantes a los de la Teología de la Liberación. Bergoglio y otros directores de la Universidad del Salvador se convierten en directores espirituales de los jóvenes militantes católicos que ingresan a la agrupación política Guardia de Hierro.

Guardia de Hierro es una organización peronista de derecha, liderada por Alejandro “ Gallego “ Álvarez, inspirada en la Garda de Fier –una organización fascista rumana fundada en 1927 por el ultracatólico Cornelieu Codrenau–, donde sus dirigentes se asumen como custodios de la doctrina peronista de Tercera Posición, distante de quienes denominaban como” Frente Rojo” (la izquierda peronista) y el “ Frente Negro” (grupos fascistas como la Concentración Nacional Universitaria-CNU).

Sus concepciones políticas son típicas de cenáculos cerrados incapaces de participar de un país que estaba en movimiento, un mundo obrero donde distintas tradiciones políticas convivían y se cruzaban y un continente que a partir de la revolución cubana, la epopeya de Guevara y el martirio de Camilo, proponía lucha, cabezas abiertas y unidad de los revolucionarios. Consignas como “ni yanquis ni marxistas, peronistas” solo podían gestarse en clausuradas sacristías, oficinas de sindicatos burocráticos, retiros espirituales para elites, logias académicas ocultas. En estos espacios cerrados, anaeróbicos, se construyeron las consignas y un ejercito de disciplinados cruzados para custodiar una ortodoxia peronista, que en realidad recortaba los escritos de Perón en sus peores producciones. Su Biblia sería “La Comunidad Organizada”, una conferencia dictada por Juan Domingo Perón en el Primer Congreso Nacional de Filosofía en 1949, con la inspiración de (y muy probablemente escrito por) el derechista Oscar Ivanissevich, que fuera rector de la Universidad de Buenos Aires en 1974.

Cuando en 1974 Bergoglio recibe la orden de pasar la Universidad del Salvador a manos laicas, pondrá al frente a dos miembros prominentes de Guardia de Hierro: Francisco Piñón, como rector y Walter Romero, como operador principal.

Desde ese lugar empiezan a promover la relación con el Almirante Emilio Massera, uno de los tres jefes de la dictadura militar del 1976, quien delira con una continuidad política de la dictadura mediante una alianza con sectores de la burocracia sindical y la derecha peronista. Bergoglio nunca desmintió sus relaciones con Guardia de Hierro; tampoco esa organización puede desmentir que, una vez disuelta en 1974, la mayoría de sus miembros hayan emigrado al proyecto político de Massera. Sobre esas certezas hay un episodio de gravedad indiscutible, pero que ha merecido distintas opiniones. En noviembre de 1977, Francisco Piñón, rector de la Universidad del Salvador nombró como doctor honoris causa al Almirante Massera, activo miembro de la Junta de Gobierno que será recordada como autora del peor genocidio de nuestra Historia.

Después de la dictadura

Después de siete años de dictadura, de 30.000 desaparecidos, los cristianos comprometidos con la teología de la liberación mantuvieron sus esperanzas y sus luchas

En 1982, cuando la derrota de Malvinas marcaba los tiempos para que los militares empezaran a retirarse del gobierno sin honor y sin gloria, pueblos sin techo del municipio de Quilmes ocupaban tierras fiscales para construir el asentamiento de El Tala. Los encabezaba el cura Vicente Raúl Berardo. Después de El Tala y ya retornada la democracia los asentamientos se masificaron en la zona sur del Gran Buenos Aires y La Matanza. Al frente de esa lucha estaban los curas, las monjas y las comunidades de base. Esas luchas tuvieron sus mártires -recordamos a Agustín Ramírez y Javier Sotelo-, habitantes del asentamiento Nueva Jerusalem de San Francisco Solano e integrantes de las comunidades de base fueron asesinados. Agustín era responsable de una publicación denominada ‘Latinoamérica Gaucha’.

La actividad de los curas de izquierda y el creciente movimiento social que impulsaban generó enormes preocupaciones en los caudillos politicos del Gran Buenos Aires y en la propia Iglesia Católica. En el distrito de Quilmes las mayores críticas se dirigían al obispo Jorge Novak, acusado de proteger a los curas rojos. Tomada la decisión de purgar al Gran Buenos Aires de curas rojos, se empieza tomar medidas, pero la oportunidad para avanzar decididamente contra las Comunidades de Base la van a proporcionar dos hechos desgraciados.

El 23 de enero de 1989 un grupo de militantes del Movimiento Todos por la Patria intentó ocupar el Cuartel Militar de La Tablada. Los atacantes justificaron este ataque como un intento de abortar una conspiración carapintada, de militares de extrema derecha que se oponían a los juicios a la Junta Militar ordenada por el presidente Alfonsín.

El asalto fracasó desde el punto de vista militar, pero tambien desde el punto de vista político, ya que pudo ser presentado como un atentado contra el orden constitucional.

La equivocación política de los compañeros que asaltaron La Tablada fue extremadamente perjudicial para los cristianos de base, que eran uno de los componentes fundamentales del Movimiento Todos por la Patria (MTP). Uno de ellos, el Padre Antonio Puigjané, que en el momento del ataque continuaba formando parte del la Mesa nacional del MTP, fue detenido y demonizado, extendiendo los cargos que se hacían contra su persona hacia todos los sacerdotes comprometidos en los asentamientos y las luchas sociales. La jerarquía católica encuentra un argumento de peso para ejecutar la limpieza de los curas de izquierda y desarticular las comunidades de base. Se encarga al propio Novak, que había protegido a Puijgané, ejecutar esta tarea.

En la década posterior al asalto de La Tablada, la política de desarmar las comunidades de base y limitar los compromisos de los curas comprometidos con la lucha social se cumple eficazmente. Uno de los últimos casos fue el desalojo policial del padre Alberto Spagnolo de la Parroquia de las Lágrimas de San Francisco Solano en junio de 2000.

Pero esa persecución va a estar condimentada con un hecho doloroso, que demuele la autoestima de los pocos resistentes. En el año 2001 es detenido el sacerdote Héctor Pared, director de un hogar de niños pobres de Florencio Varela, acusado de abuso de menores, y al año siguiente es condenado a 24 años de cárcel. Héctor Pared era un sacerdote vinculado a las comunidades cristianas de base y participaba en los Encuentros Ecuménicos en Quilmes.

La detención de Pared, que no pudo probar su inocencia, fue un golpe terrible contra los restos de las comunidades de base que sobrevivían en el sur del Gran Buenos Aires. La conducta de la jerarquía eclesiástica, donde ya era dominante la figura de Jorge Bergoglio, fue dejar sin apoyo a Pared. Cosa que no hicieron con el cura mediático y menemista Julio Cesar Grassi, acusado por causas mucho mas graves. Para la jerarquía no pesaba lo mismo un abusador si era de derecha que uno de izquierda.

El Cristianismo Popular de Jorge Bergoglio

La Iglesia católica apoyó el golpe militar y se adaptó rápidamente al nuevo gobierno. Videla, un cristiano practicante y un antiperonista confeso, desbarató tempranamente los delirios del Almirante Massera e impuso un modelo político que impactó en la Iglesia promocionando el poder de sus vicarios castrenses y de los sectores más oligárquicos.

Planteada ese nuevo escenario, no es casualidad que una figura como la de Bergoglio, caracterizado como masserista y peronista, quedara eclipsada durante más de una década.

Viaja a Alemania alegando razones e estudio, pero al regresar La Compañía de Jesus lo manda en situación de castigo a la casa de los Jesuitas en Córdoba. Nunca se explicaron las razones de ese castigo que duró dos años (1990-1992) pero que se supone tuvo que ver con sus desmanejos y sus apuestas políticas fracasadas como provincial de los Jesuitas en tiempos de la dictadura.

De esa situación es rescatado en 1992, cuando es nombrado para ejercer como uno de los obispos auxiliares de Buenos Aires. En 1997 fue designado como arzobispo coadjutor y en 1988, al fallecer Quarraccino, se lo nombra Arzobispo de Buenos Aires, cargo que además lo convierte en primado de la Argentina.

Hay algunas razones que explican esa reaparición. En lo político el peronismo ha vuelto al gobierno de la mano de Carlos Saúl Menem. En lo religioso, empieza a gestarse una preocupación en el seno de la Iglesia por el auge de las sectas evangelistas en los barrios populares, y sacerdotes como Bergoglio tienen una respuesta para enfrentar ese desafío: el cristianismo popular.

El cristianismo popular se desmarca del cristianismo oligárquico o elitista que solo se ocupa de los ricos y los poderosos. Se propone ocuparse de todos los cristianos y plantea una nueva relación con los ricos fortaleciendo su poder con los pobres. La relación con los pobres es asistencial y sacramental, en ese plano disputa a brazo partido con el evangelismo. La expresión más radical del cristianismo popular son los curas villeros, que viven en barriadas de extrema pobreza. Una buena semblanza de los curas villeros de Bergoglio aparece en la película “Elefante Blanco” del director argentino Pablo Trapero. Viven con los más pobres, en territorios que los obligan a convivir con delincuentes y “cocinas” de droga, pero son conservadores, no superan lo asistencial. Disputan la influencia de la Iglesias en las convicciones de los más abandonados por el capitalismo. Incluyen en su discurso una crítica al capitalismo y sus excesos, como el consumismo o la pobreza extrema. Pero no promueven la organización de base, ni la lucha, ni el poder popular para derrotar al capitalismo.

Como ocurría en los años 70 con la ideología de Guardia de Hierro, el cristianismo popular mas allá de algunas criticas formales al capitalismo, se preocupa especialmente de desmarcarse de la Teología de la Liberación, a la que califica como “marxista”.

Como es de suponer tambien se manifiesta distante de todo cambio progresista en America Latina.
Esta posición se expresa en el reportaje realizado por Chris Mathews para la cadena MSBNC, poco antes de ser elegido Papa.

Mathews: ¿Qué opina sobre la pobreza en el mundo?

Cardenal Bergoglio: primero en Europa y ahora en América, algunos políticos se han dedicado a endeudar a la gente creando un ambiente de dependencia. ¿Para qué? Para incrementar su poder. Son grandes expertos creando pobreza y nadie los cuestiona. Yo lucho por combatir esa pobreza. La pobreza se ha convertido en una condición natural y ello es malo. Mi tarea es evitar el agravamiento de tal condición. Las ideologías que fabrican pobreza deben ser denunciadas. La educación es la gran solución al problema. Debemos enseñar a la gente como salvar su alma, pero enseñando a evitar la pobreza y no permitir que el gobierno los conduzca a ese penoso estado.

Mathews: ¿Usted culpa al gobierno?

Cardenal Bergoglio: culpo a los políticos que buscan sus propios intereses. Tú y tus amigos son socialistas. Ustedes y sus políticas son la causa de 70 años de miseria, y eso tiene a muchos países al borde del colapso. Creen en la redistribución que es una de las razones de la pobreza. Ustedes quieren nacionalizar el universo para controlar todas las actividades humanas. Ustedes destruyen el incentivo del hombre para, inclusive, hacerse cargo de su familia, un crimen contra la naturaleza y contra Dios. Esta ideología crea más pobres que todas las corporaciones que ustedes etiquetan como diabólicas.

Mathews: Nunca había escuchado algo así de un cardenal.

Cardenal Bergoglio: «La gente dominada por socialistas necesita saber que no tenemos que ser pobres» 

Mathews: ¿Y América Latina? ¿Quiere borrar el progreso logrado?

Cardenal Bergoglio: El imperio de la dependencia es creado por Hugo Chávez, con falsas promesas, mintiendo para que se arrodillen ante su gobierno, dándoles peces sin permitirles pescar. Si en América Latina alguien aprende a pescar, es castigado y sus peces confiscados por los socialistas. La libertad es castigada. Tú hablas de progreso y yo de pobreza. Temo por América Latina. Toda la región está controlada por un bloque de regímenes socialistas como Cuba, Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua. ¿Quién los salvará de esa tiranía?

Nota: como esta entrevista nunca fue difundida, algunos han puesto en duda su veracidad. Quienes conocen a Bergoglio, no dudan que esos contenidos son parte de su pensamiento.

Bergoglio y el Kirchnerismo, una relación conflictiva. Un «muerto en el ropero»

El 2003 se estaba terminando cuando el titular de la Secretaría de Derechos Humanos del gobierno de Kirchner, Eduardo Luis Duhalde recibió una extraña comitiva. La encabezaba Julián Domínguez, un político justicialista nacido en Chacabuco que había ocupado distintos cargos en el gobierno de Menem y que había sido vice Jefe de Gabinete de [el ex-presidente] Duhalde. Pero no venía representando a un sector del Justicialismo sino al Cardenal y Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. La visita tenía el motivo de averiguar sobre unas causas de especial interés para quien por aquellos años era el más alto dignatario de la Iglesia Católica Argentina.

No se trataba de la suerte de los bebés desaparecidos, o una denuncia eventual que pudiera presentar la familia De la Cuadra, que cuando le pidió a Bergoglio investigar sobre el paradero de un niño arrebatado, les comunico por medio de un intermediario «A la criatura la tiene una familia bien y no hay vuelta atrás».

Era algo mas grave, que lo implicaba directamente. Se trataba de la denuncia por haber desprotegido –y tal vez delatado- a los sacerdotes Osvaldo Yorio y Francisco Jalics, quienes en 1976 permanecieron cautivos por más de cinco meses en las mazmorras de la Armada. No sabemos cual fue la respuesta de la Secretaría de Derechos humanos, pero aquel incidente que pareció apenas curioso, tomaría dimensión años después. Las acusaciones contra Bergoglio por su compromiso con la dictadura habrían sido uno de los argumentos que esgrimieron quienes se opusieron a su candidatura en el Conclave de 2005, donde el papable argentino recibió muchos votos, pero fue elegido Benedicto XVI.

Cuando el 13 de marzo de 2013 Jorge Bergoglio fue elegido Papa, la oposición por derecha al gobierno de Cristina Fernández festejó ruidosamente. El ex presidente Kirchner lo había calificado como “Jefe Espiritual de la oposición política”. En 2005 Kirchner anunció que no acudiría al Tedeum del 25 de mayo que se celebraba en conmemoración del aniversario patrio. Meses después, el portavoz de Bergoglio anunciaba que “no hay relación de la Iglesia con el Gobierno”. La relación con Cristina Fernández no fue mejor y empeoró cuando Bergoglio tomó partido por las organizaciones empresariales del campo, en el conflicto por las retenciones agropecuarias.

Preparando a la tropa propia para los supuestos futuros embates del nuevo Papa el gobierno decidió sacar “el muerto del ropero” y publico los oscuros antecedentes de Bergoglio. Cuatro días después del nombramiento del Papa argentino, el periodista oficialista Horacio Verbitsky publicó en el periódico ‘Pagina 12’ una nota titulada “ Cambio de piel”. Allí, refiriéndose al caso de los sacerdotes secuestrados, Verbitsky da a conocer que el propio Jalics había escrito en su libro “Ejercicios de meditación”, de 1994:

“Mucha gente que sostenía convicciones políticas de extrema derecha veía con malos ojos nuestra presencia en las villas miseria. Interpretaban el hecho de que viviéramos allí como un apoyo a la guerrilla y se propusieron denunciarnos como terroristas. Nosotros sabíamos de dónde soplaba el viento y quién era responsable por estas calumnias. De modo que fui a hablar con la persona en cuestión y le expliqué que estaba jugando con nuestras vidas. El hombre me prometió que haría saber a los militares que no éramos terroristas. Por declaraciones posteriores de un oficial y treinta documentos a los que pude acceder más tarde, pudimos comprobar sin lugar a dudas que este hombre no había cumplido su promesa sino que, por el contrario, había presentado una falsa denuncia ante los militares”.

Escribe mas adelante que esa persona hizo “creíble la calumnia valiéndose de su autoridad” y “testificó ante los oficiales que nos secuestraron que habíamos trabajado en la escena de la acción terrorista. Poco antes yo le había manifestado a dicha persona que estaba jugando con nuestras vidas. Debió tener conciencia de que nos mandaba a una muerte segura con sus declaraciones”.

No hay duda alguna, que esa persona, superior de Jalics, no era otro que el provincial de los Jesuitas, Jorge Bergoglio. Agrega el mismo Verbistsky: “En una carta que escribió en Roma en noviembre de 1977, dirigida al asistente general de la Compañía de Jesús, padre Moura, Orlando Yorio cuenta lo mismo, pero reemplazando “una persona” por Jorge Mario Bergoglio”.

A la denuncia de Verbitsky se suman otras voces mucho mas autorizadas como la del ex sacerdote Rubén Dri, que fuera parte de los Sacerdotes del Tercer Mundo. Dri, uno de los teólogos mas influyentes de America Latina (según Javier Biardieu, quien aportó al Comandante Chávez en su perspectiva cristiana), conoce como pocos los entretelones de la Iglesia Argentina, y puede identificar con claridad corrientes y protagonistas. Confirma las acusaciones de su complicidad con la dictadura y dirá del nuevo Papa:

“Quienes están esperando una revolución con él están pensando que se pueden producir milagros, y que Bergoglio nació de un repollo. Pero no, el Papa Francisco I es el Bergoglio que nosotros conocimos. Es el mismo que acá trató de llevar la política que ahora están sosteniendo desde el Vaticano, pero ahora con mas posibilidades con otros instrumentos“.

Sin embargo contra todas las prevenciones, el nuevo Papa Francisco I no salió a atacar al gobierno kirchnerista y sorprendió con gestos politicos de signo progresista. En ese nuevo escenario la historia de Bergoglio vuelve a escribirse, y en una nota publicada por el tambien oficialista diario ‘Tiempo Argentino’ se da pie a la versión de que aquel famoso Honoris Causa al genocida Massera, fue producto de una negociación del propio Bergoglio y Guardia de Hierro para que liberaran a los sacerdotes Jalics y Yorio. Y así fue que pasó de delator a negociador de libertades de sacerdotes encarcelados.

El mundo cambia a la Iglesia

La Iglesia, y mas precisamente la rosca Vaticana que nombró Papa a Bergoglio, no esta ajena a los cambios en el mundo. Hay algunos datos que son insoslayables. China ya es la primera economía del mundo, los BRICS han superado en facturación al G5. Se viene un mundo nuevo y la Iglesia Católica no puede quedar al margen. En ese mundo nuevo ya no bastan los buenos contactos con empresarios y los gobiernos occidentales, hay que mejorar el papel de representante e intermediario de millones de fieles.

De la misma forma que el Vaticano advirtió que para dar empujón final a la caída de la Unión Soviética y el bloque del Este hacia falta un Papa polaco, y que el cardenal Ratzinger, Benedicto XVI, era el mas apropiado para acompañar la ofensiva neoliberal , se dio cuenta que el nuevo protagonismo de los llamados “países emergentes” se corresponde con un Papá nacido en la periferia, en su bastión católico que es Latinoamérica. De alguna forma hay una correspondencia entre que EEUU tenga un presidente mulato y el Vaticano tenga un Papa argentino.

Quienes conocen a Bergoglio, aún con opiniones distintas, coinciden en que no es un hombre emocional. Su carácter esta ampliamente dominado por su inteligencia. Y con Francisco I no solo hay un nuevo Papa, sino que Jorge Bergoglio va construyendo un nuevo personaje. El primer sorprendido con los cambios de Bergoglio fue el gobierno argentino y la presidenta tuvo rápidos reflejos. Ha sido la mandataria mas recibida por el Papa.

También hubo sorpresa en EEUU. En los primeros meses de ser elegido su imagen positiva superaba el 78%, hoy ha descendido al 59%. Las críticas provienen del ala más conservadora del Partido republicano que no dudan en calificar a Papa como comunista. Su encíclica “Laudato Si” sobre el Medio Ambiente ha provocado mucho desconcierto en la derecha norteamericana , tal como lo expresa Jeb Bush, católico, hermano del ex presidente George Bush y candidato a la presidencia: “Espero que el cura de mi parroquia no me castigue, pero no tomo mis notas políticas o económicas de mis obispos, cardenales, o de mi Papa”.

En Latinoamérica el sector de las jerarquías más conservadoras ha quedado descolocado ante Francisco I. El caso mas evidente es la jerarquía de la Iglesia Católica Venezolana. Aún en materia de cuestiones civiles y derechos de género, ha provocado sorpresas, promoviendo una rápida dispensa a los que quieren divorciarse y el perdón para las mujeres que abortan. Comentaran con razón con las feministas que no corresponde a los hombres (y mucho menos a los curas) ni perdonar ni decidir sobre sus cuerpos, pero debe reconocerse que hay algunos cambios en su postura, que era ferozmente antiabortista. Para los gobiernos amenazados política y militarmente por la derecha mundial y cercados mediáticamente, las posturas políticas del Papa Francisco I son bienvenidas y aprovechadas.

Puede entenderse porqué tanto Venezuela como Cuba y Bolivia, asumiendo políticas de Estado defensivas, hayan tratado de acercarse al Vaticano. La actitud de los movimientos sociales de Latinoamérica es más compleja. Empiezo por recordar las prevenciones de Rubén Dri cuando asumió Francisco I.

«La preocupación que tienen la jerarquía eclesiástica y el Papa es que estos movimientos son movimientos políticos con base popular y que además se plantean la promoción de lo popular pero a nivel político, que por lo tanto genera poder popular, eso le resta poder a la Iglesia. Porque el problema de los pobres “lo soluciona la Iglesia”. Por eso la frase “una Iglesia pobre para los pobres”. Para decirlo de otro modo: “Los pobres son de la Iglesia”. Y estos movimientos políticos la están sacando de ese rol, por eso con Bergoglio tienen que venir a ese terreno a pelearlo con los movimientos políticos. Pero de una manera inteligente, no enfrentándolos, sino planteando el plan de la Iglesia a través de una figura que debe ser atrayente y Francisco se presenta de ese modo.»

Los movimientos sociales de Latinoamérica, al menos los que se expresan en la articulación del ALBA, parecen no haber considerado esta advertencia y han actuado en forma muy parecida a los Estados amenazados. Quienes aprueban estas tácticas políticas opinan que es lo correcto porque se ha producido una conversión de Francisco I. Otros opinamos que en realidad quienes han sufrido una conversión son los movimientos que se han estatizado, y trabajando en países donde se esperan sucesiones mas conservadoras, por razones corporativas buscan refugio en los pliegues, y los recursos del Vaticano.

La sorpresa del nuevo Papa

Comencé este articulo comentando que me sorprendió la elección del nuevo Papa en un momento político en que me encontraba trabajando con cristianos de base que vivían en las catacumbas de la Iglesia Católica Argentina. Su adversario interno tenía nombre y apellido: Jorge Bergoglio. No enfrentaban a un referente carismático, ocupado en participar en actividades masivas, despreocupado por la vida interna de la iglesia.. Enfrentaban a un hombre sumamente inteligente, un obsesivo del poder, que empezaba por su propia casa, por controlar cada metro cuadrado de la iglesia. No sólo sus ideas, también sus propiedades. Alguna vez calificando su obsesión alguien comento. “Es capaz de todo, hasta puede ser Papa.”.

Cuando han pasado dos años he vuelto ha conversar con ellos y lo primero que me comentan es que ahora se sienten mas cómodos en el interior de la Iglesia. Los sucesores de Bergoglio son mucho menos eficaces en las tareas de control y las presiones han aflojado. Hasta pueden apoyarse en dichos de Francisco en algún tema de debate con sectores conservadores.

Resumen su situación diciendo que si para alegar sobre ciertos temas pueden asomar la cabeza de la catacumba, para criticar al nuevo Papa, o simplemente recordar hechos del pasado que lo tuvieron como protagonista, deben construir un sótano debajo de la catacumba.

Comparto con ellos que más que una conversión, lo que se ha producido es el desarrollo de una táctica para acumular poder, y le esta yendo muy bien en su objetivo. Francisco I es hoy uno de los hombres con mayor imagen positiva en el mundo. La decisión sobre qué hacer con ese poder es una definición que no le corresponde exclusivamente, participará en ella la más alta cúpula del Vaticano.

Hay un primer objetivo irrenunciable que es mantener la continuidad de la Iglesia como poder terrenal sobreviviendo a los cambios. Fuera de ese objetivo mayúsculo, habrá un montón de “detalles” donde por acción u omisión hará valer el peso de su poder acumulado. Para imaginar como actuará en esos “detalles” es importante conocer al hombre que se oculta detrás del personaje. Como ocurre en el teatro el personaje simula dominar al actor, pero inevitablemente, en algún momento el actor aparece con toda su carnadura. Para no llevarnos sorpresas es bueno conocer que trae en su mochila.

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