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Lo que los médicos quieren que sepas sobre el aborto

Desde 1973, la sentencia del caso Roe contra Wade ha protegido el derecho al aborto en Estados Unidos, pero recientemente se filtró un documento del Tribunal Supremo en el que avanzaban una previsible eliminación de la protección federal.

Si se confirma, la legalidad del aborto dependerá de las leyes de cada estado. Aunque ya hay estados preparándose para garantizar el derecho al aborto, muchos otros —26 para ser exactos— no tardarán en prohibir o restringirlo.

Si sucede, millones de personas en Estados Unidos ya no podrán acceder a un aborto seguro en sus ciudades. Tendrán que esperar más tiempo y viajar más lejos para acceder a la ayuda. El impacto que tendrá en la salud mental y física de las personas (además de en sus finanzas, familias y medios de vida) será astronómico.

A pesar de la desinformación que circula por Internet, los abortos son procedimientos extremadamente seguros. También son increíblemente comunes. Alrededor de 1 de cada 4 mujeres aborta antes de los 45 años. En muchos casos, salvan vidas.

“Es un procedimiento común y muy seguro. Este proyecto de ley es atroz, es básicamente una guerra contra las mujeres”, comenta la doctora Melissa Simon, ginecóloga y obstetra de Northwestern Medicine.

Lo que mucha gente no entiende de los abortos

Uno de los mitos más comunes sobre el aborto es que es un procedimiento peligroso y dañino para la salud de la madre.

Un informe de 2018 analizó la seguridad de varios métodos de aborto —medicación, aspiración, dilatación y evacuación e inducción— y concluyó que son métodos seguros y eficaces y que las complicaciones son poco frecuentes.

Lo que pone en peligro la salud de las madres son las barreras y restricciones que los legisladores firman para impedir que las pacientes accedan fácil y rápidamente al aborto. Algo que sí que está claro es que retrasar la atención al aborto aumenta el riesgo de complicaciones.

Algunos estados exigen a los médicos que informen a sus pacientes de que existe una supuesta relación entre el cáncer de mama y el aborto, a pesar de que es un vínculo ya ampliamente desmentido por el consenso médico, asegura la doctora Jennifer Kerns, profesora asociada del departamento de Obstetricia, Ginecología y Ciencias de la Reproducción de la Universidad de California.

Otros temen que los abortos causen infertilidad, pero las investigaciones tampoco encuentran relación entre los abortos y la capacidad de concebir en el futuro. Tampoco hay pruebas de que los abortos aumenten el riesgo de complicaciones (por ejemplo, partos prematuros) en caso de un futuro embarazo.

Otro de los mitos falsos de mayor calado es que los abortos aumentan el riesgo de desarrollar problemas de salud mental. “Hay un gran número de estudios que demuestran que el aborto no causa problemas de salud mental”, asegura Kerns, que señala que las pacientes en general sienten alivio cuando superan el proceso.

Lo que sí se sabe es que los embarazos no deseados pueden causar depresión materna y estrés durante la crianza del bebé. Y estos problemas de salud mental no desaparecen fácilmente con el tiempo, sino que a menudo son duraderos y afectan a las mujeres que han llevado a término embarazos no deseados.

Muchas personas creen que el embarazo es fácil de evitar, pero no es tan sencillo. Kerns atiende a muchas personas de todas las clases sociales y edades que buscan un aborto. Los anticonceptivos, aunque son muy útiles, no son infalibles.

“Incluso cuando se utilizan métodos anticonceptivos y prácticas sexuales seguras, tener la opción de abortar es fundamental para la salud física y mental de la mujer”, afirma Simon.

Muchos proyectos de ley se llaman comúnmente “proyectos de ley de los latidos” porque prohíben los abortos desde el momento en el que se da el primer signo de actividad cardíaca del feto. Este criterio es muy engañoso: aunque la actividad eléctrica primordial puede detectarse en torno a las seis semanas de embarazo, no significa que el feto tenga un corazón funcional. El corazón, las válvulas y los vasos no se terminan de formar hasta las 16-18 semanas de embarazo.

“El mero hecho de tener actividad cardíaca no significa que el feto, si naciera en ese momento, fuera capaz de sobrevivir”, afirma Simon.

Restringir los abortos afecta a la salud y la calidad de vida de las pacientes

Los estudios demuestran que negar el aborto tiene un impacto devastador en la salud física, la salud mental y el bienestar general de la paciente.

El Estudio Turnaway, realizado por científicos de la Universidad de California, descubrió que las mujeres que llevan a término un embarazo no deseado tienen una probabilidad cuatro veces mayor de acabar por debajo del umbral de pobreza en Estados Unidos.

También son más propensas a sufrir complicaciones de salud graves, como eclampsia y muerte, y a desarrollar problemas de salud mental, como ansiedad, depresión e ideas suicidas. Es más probable que sigan con una pareja abusiva; sus objetivos vitales tienden a quedar en segundo plano y el sustento de sus familias se resiente. Muchas llegan a padecer dolores crónicos.

Restringir el derecho al aborto no significa que la necesidad de abortar desaparezca. Un estudio reciente predijo que la prohibición del aborto en Estados Unidos conllevaría un aumento del 21% de las muertes relacionadas con el embarazo, una cifra que se eleva al 33% entre las mujeres negras.

“Hay mujeres que se quedan embarazadas y que podrían morir si continúan con el embarazo. Por tanto, un aborto es un procedimiento que también salva vidas”, asegura Simon.

Qué va a pasar ahora con las embarazadas en Estados Unidos

Kerns opina que el documento filtrado demuestra que el Tribunal Supremo ya no es un órgano neutral. “Ha quedado al descubierto lo alejadas que están sus decisiones de la realidad de la gente”.

El lenguaje utilizado en las restricciones y prohibiciones del aborto divide a la gente y avergüenza a quienes abortan o facilitan un aborto.

El fin de la sentencia del caso Roe marcaría una guerra contra las personas que pueden quedarse embarazadas, que constituyen más del 50% de la población estadounidense.

Simon está muy preocupada por lo que ocurrirá con la creciente tasa de mortalidad materna si la atención al aborto seguro se hace cada vez más difícil.

“Eso es lo que me preocupa en este país: que vayamos aún más en la dirección equivocada de lo que ya estamos con respecto a la atención de las mujeres”.

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