Las mujeres que acaban con la ablación

Según la Organización Mundial de la Salud, en los 28 países de África Subsahariana y Oriente Medio en los que se practica la Mutilación Genital Femenina (MGF), son aproximadamente unas 130 millones de niñas y mujeres que han sido víctimas de esta práctica. Cada día 6.000 niñas entre 4 y 10 años son mutiladas según Unicef aunque la prevalencia varía mucho de un país a otro. Aunque desde finales de los 80, se comenzó a prohibir en muchos de estos estados, actualmente sigue siendo una práctica extendida que conlleva altos riesgos para la salud física y psíquica de las mujeres y niñas que la sufren.Con la mutilación la mujer es sometida y ve alterada su sexualidad de manera grave. Supone una violación de derechos fundamentales. Sin embargo, en los países en los que se practica, la MGF entra dentro de la esfera cultural y por ello es objeto de respeto al considerarse una tradición.

La presencia en España de familias africanas procedentes de diversas culturas donde se practica ha puesto de relieve la necesidad de desarrollar estrategias de actuación para su prevención. Muchos recordarán el juicio en Alcañiz a una pareja gambiana por practicar la ablación a su hija. La otra cara de la moneda son  Aissatou, Fatima, Isatou y Bai; mujeres africanas que colaboran como mediadoras en un programa de prevención de la mutilación genital femenina en Aragón, Cataluña y Navarra impulsado por Médicos del Mundo.

Las mediadoras africanas son clave para acceder a las familias y desmontar, poco a poco, los mitos que sustentan la práctica de la ablación. En primer lugar su trabajo es fundamental para conseguir evitar que las familias que viajan realicen ablaciones a sus hijas durante su estancia el los paises de origen. La ablación se considera beneficiosa para sus hijas y la sienten íntimamente ligada a su identidad social y cultural. En su comunidad les dicen: “tus hijas no se casarán”, “no será una buena mujer y no tendrá un futuro”… El peso de la presión social y el enfrentamiento con las familias en los países de origen sigue vigente. Para enfrentarse estas situaciones, las mediadoras ofrecen a la familia un compromiso preventivo cuando van a viajar, un documento mediante el que se comprometen a proteger a sus hijas en los países de origen y a hablar con sus familiares.

En segundo lugar estas mujeres hacen ver a las madres las consecuencias que la MGF ha tenido para su salud y comienzan a cuestionarse practicarla a sus hijas. Y finalmente, con el apoyo de imanes implicados en le programa, ayudan a demontar la supuesta relación entre religión y MGF que el Corán no contempla. 

Este proyecto pionero en España mereció el reconocimiento del Ministerio de Sanidad y a través de este premio se reconoció la labor de estas mujeres valientes y audaces que han dicho basta ya y están ayudando a otras muchas a cambiar algo que nunca debió ser.

 

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