Las burguesías islamista y laica rivalizan por el poder en Turquía

El empresariado tradicional se siente arrinconado por la élite religiosa

Al entrar a una librería de la cadena Moral Dünyasi uno se encuentra en un moderno local con internet inalámbrico, libros de todo tipo, decoración minimalista y un café donde los clientes pueden sentarse a ojear los productos. Pero una mirada más atenta permite comprobar que hay más libros de religión que de otros temas. De hecho, el nombre de la librería en castellano es El Mundo de la Moralidad.
Esta mezcla entre religión y modernidad es el sello característico de la pujante burguesía islámica de Turquía, procedente de las zonas rurales. Es el apoyo sólido del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista moderado). La "elite verde" –color del islam– amenaza con robar el puesto a la tradicional burguesía laica. Esta última está afincada en las grandes ciudades y la componen el alto funcionariado, los militares y los grandes empresarios. Los enfrentamientos por la elección presidencial pueden verse como la lucha soterrada entre los dos grupos que quieren controlar los resortes del Estado.

CAMBIOS SOCIALES
Cuando en los años 80 la antropóloga estadounidense Carol Delaney escribió su obra La semilla y la tierra sobre el modo de vida del mundo rural turco, se encontró con una sociedad que "miraba mal cualquier forma de trabajo". Veinte años después, muchos de esos pueblos se han convertido en florecientes centros industriales. "Cada vez más anatolios viven en centros urbanos y han adquirido gustos modernos. Con la urbanización y el incremento de la educación han llegado también nuevas ideas sobre las virtudes del trabajo duro y del ser emprendedor. El centro de Anatolia sigue siendo una sociedad religiosa y socialmente conservadora", explica un estudio de la Iniciativa de Estabilidad Europea (ESI) sobre Kayseri, la ciudad paradigma de este cambio.
Los héroes de este milagro económico fueron llamados por la prensa turca "tigres anatolios", en alusión a los tigres del sureste asiático, aunque ellos prefieren denominarse "calvinistas musulmanes". Y uno de los que con más orgullo lo proclama es precisamente el candidato a la Presidencia de la República y actual ministro de Exteriores, Abdulá Gul, oriundo de Kayseri.

MUSULMANES Y LIBERALES
El progreso de la última década llevó también al surgimiento de una nueva burguesía negociante, que adopta esos valores calvinistas musulmanes y que se sentía poco representada por los partidos tradicionales. Es, pues, la nueva burguesía el pilar del proyecto encabezado por Recep Tayyip Erdogan, Abdulá Gul y Bulent Arinç que dio lugar al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), de tendencia islamista moderada en lo social y liberal en lo económico.
"Los argumentos tradicionales sobre el choque de civilizaciones explican que el islam es fatalista, que se opone al cambio y es contrario al riesgo. El ejemplo de Kayseri demuestra que estas opiniones no tienen base alguna", concluye el columnista del diario económico turco Referans, David Judson.

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