La religión, fuera del sistema público de salud

Ecrassez l'Infamme! Hubiera dicho Voltaire ante el Pacto de dos gobiernos absolutistas, el de la Comunidad Autónoma de Madrid y la Conferencia Episcopal. 

Esperanza Aguirre y el arzobispo de Madrid, Rouco Varela – archimadrid.com – trabajan así abiertamente para un estado italiano llamado Vaticano, no para la ciudadanía y los creyentes, pues subdivididos en partidos e iglesias múltiples y legales, por afinidad, constituyen una hermosa pluralidad que Aguirre y Rouco pretenden sojuzgar, desde Madrid pero para servir al Estado Vaticano de Roma.

Niego la mayor

El Estado es la organización administrativa de los derechos y deberes, de las libertades, si es democrático, de los habitantes – hombres, mujeres y niños – de un territorio determinado, digamos España. Por tanto hay que negar la mayor al supuesto Estado Vaticano, quitarle las ínsulas, ante la constatación de que es la Iglesia Católica Apostólica y Romana una organización de masas – la mayor después del fútbol – constituida solo por hombres. Por tanto de Estado, nada. De Secta o Casta, todo.

Aguirre pacta con la Secta Católica y Romana nuestra salud

Los gobiernos hegemónicos en las Elecciones tienen el deber de gobernar para todos. En el ámbito de la ética privada, de las religiones, en Madrid existen católicos, musulmanes, hinduistas, judíos, animistas, evangélicos, protestantes, entre decenas de otras religiones. 

En el ámbito de la ética pública, la superestructura político-cultural, hay en Madrid, aparte de los neo-liberales tardo-franquistas – hegemónicos el 9 de Marzo pasado -, socialistas, comunistas o anarquistas, representados en el II poder del Estado, el Congreso y el Senado, bajo diferentes siglas, o extra-parlamentarios que gozan de una buena salud, emergentes. A su vez se subdividen en áreas de afinidad, para avanzar más y contra el desgaste inútil: sindicatos, feministas, ecologistas, laicistas, republicanos, y un largo etcétera.

Gobernar con respeto a la dignidad de tod@s o dimitir en pleno

El Gobierno de Esperanza Aguirre, priva de derechos, de los nuevos derechos a los madrileños, ciudadanía o creyentes; el pacto que acaba de firmar a espaldas de la pluralidad real de esta comunidad es de carácter mafioso, prevarica con los derechos, pues juró acatar la Constitución, de los millones de personas que no hemos votado PP y además, es un Pacto anti-patriota, pues sirve a los valores y principios de su central en Roma, Italia.

Poner el grito en el Cielo

Así Aguirre y Rouco han firmado la entrada de la ICAR en los Hospitales y Maternidades del Servicio Público de Salud, sobre papel mojado, a espaldas del pueblo que les sufraga sueldos y prebendas. Pero el sistema de Salud Publico, el Sistema Educativo Publico es más sagrado que Pancracio, patrón de los arquitectos. Pagado año tras año por todos los que tienen nómina y cotizan a Hacienda, pronto los Sindicatos CC.OO y UGT, USO o CGT, pondrán el grito en el cielo. 

Un respeto a la lucha feminista

Además esa entrada de la ICAR en los Hospitales, las Maternidades Publicas, es la introducción formal de la misoginia, el machismo, el sexismo pues hace comulgar con las ruedas de molino de una de las Sectas de clérigos – quizá la más numerosa en este país – a las madrileñas que desde el laicismo, luchan contra el absolutismo de la ICAR, por unos derechos, que arrancaron desde la Dictadura Franquista hasta nuestros días. Un Respeto. 

"En este país de mal morir" dijo Sáncho.

Nuestro flamante premiado, Juan Gelman, se extendió ayer en demostrar que en este país se muere mal, según Cervantes. Los madrileños, nuevos o viejos, conocemos cada vez mas nuestro derecho a bien morir, a interrumpir un embarazo, a recibir las prestaciones acordadas por el Gobierno con los Sindicatos, aprobadas después en el Congreso, para las personas que cuidan a dependientes, conocemos nuestro derecho a recibir la formación cívica, que hasta hoy nos faltó en el sistema educativo más ocupado en la Formación del Espiritu Nacional, nuestro derecho a a casarnos o heredar de las personas de nuestro propio sexo – el amor es ciego -, ¿no lo saben los obispos pederastas de los Estados Unidos?, ¿Qué hace el Papa que no los denuncia? ¿Por qué no inician su irremediable movimiento centrípeto – del imperio al templo, a la iglesia de cada uno – y vuelven a gozar de su religión en el ámbito donde nace, en su conciencia, en su alma, en su ética privada, en sus Catedrales, en sus fincas, con sus joyeros y modistas, con sus Cajas de Ahorro y Compañias Aereas, con sus Inmobiliarias, con su inversiones en bolsa y su patrimonio mueble o inmueble, incautado o nó, y nos dejan en paz de una vez?

Elisa Serna
Cantautora, expresa y represaliada

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