La pena de la Iglesia al cura que abusó de niños en La Bañeza (León): un mes de ejercicios espirituales y cuidar curas ancianos

La Diócesis de Astorga lamenta los abusos sexuales del sacerdote, dice que caso estaba prescrito y que el cura «aceptó con espíritu de humildad y arrepentimiento» el castigo impuesto

La Diócesis de Astorga ha manifestado públicamente su «dolor por el daño causado a la sociedad» por los abusos sexuales cometidos presuntamente por un sacerdote del seminario menor de La Bañeza que ha sido apartado del sacerdocio y ha recordado que este caso estaba prescrito.

El Obispado de Astorga ha señalado en un comunicado difundido a través de su página web que pese a que los hechos estaban prescritos tanto en el ordenamiento civil como en el canónico al haber ocurrido hace 28 años, la Congregación para la Doctrina de la fe levantó la prescripción canónica para verificar lo ocurrido.

El caso fue denunciado hace dos años en una carta ante el Papa por uno de los niños víctima de los abusos, que narró lo sucedido cuando tenía catorce años y estudiaba interno en el seminario de La Bañeza.

La Diócesis de Astorga ha señalado que el proceso administrativo penal abierto para verificar los hechos tras levantarse la prescripción concluyó con la imposición al sacerdote de una pena que «aceptó con espíritu de humildad y arrepentimiento».

El cura, José Manuel Ramos Gordón, fue condenado a estar apartado del sacerdocio durante al menos un año, asistir durante un mes a ejercicios espirituales y fue destinado a cuidar a curas ancianos e impedidos bajo supervisión de otro sacerdote.

El obispado de Astorga ha precisado que una vez conocida la resolución adoptada el sacerdote pidió la jubilación de todos sus cargos, que fue aceptada en agosto de 2016, aunque hasta ayer figuraba en la web de la diócesis como delegado diocesano de Patrimonio y hoy ya ha sido retirado el nombre de quien ocupa ese cargo.

La Diócesis de Astorga ha lamentado «profundamente» unos hechos «tan deplorables, moralmente inaceptables y reprobables», que han repercutido «de manera negativa» en la imagen de la Iglesia.
El Obispado ha pedido perdón por el daño causado a la víctima, a la que ha expresado su «apoyo y cercanía». También ha reiterado su «compromiso firme» con la justicia y con «la salvaguarda de la infancia y la juventud».

El denunciante escribió una carta al Papa en noviembre de 2014, a raíz de otro caso de abusos ocurrido en la Diócesis de Granada en el que intervino el Pontífice para que se reparara el daño. Posteriormente, el pasado año el denunciante volvió a escribir a Francisco I para expresarle su decepción con la condena impuesta una vez celebrado el juicio canónico.

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