La medalla de oro de Loja a la Virgen de la Caridad

Sr. Director de IDEAL: Ruego que tenga la gentileza de publicar estas líneas en referencia al artículo «Loja otorga a su patrona, la Virgen de la Caridad, la medalla de oro», publicado el pasado 9 de mayo, por considerar que la información no es completa ni actualizada y puede dar lugar a errores de interpretación. Se dice en el mismo que para entregar la citada distinción a la Virgen de la Caridad hubo que modificar el reglamento municipal que rige la entrega de medallas de la ciudad «ante la negativa de CpL de votar dicha propuesta».

La negativa de Convocatoria por Loja de votar la propuesta se basaba en tres puntos: primero que la normativa que estaba en vigor era del año 1974, antes de la democracia, y contenía términos bastante desfasados. Segundo, que en dicha normativa solo podía distinguirse a personas e instituciones públicas o privadas, por lo que sería complicado el caso planteado. El tercer y último punto se fundamenta en que, tal y como cita la Constitución Española, el Estado Español es laico y aconfesional. CpL entiende que un organismo público como el Ayuntamiento de Loja no debería otorgar distinciones que implicaran entrar en materia religiosa, aunque esto no quiera decir que no se participe en reconocimientos promovidos y otorgados por instituciones eclesiásticas o hermandades y cofradías. Esto se produjo en la sesión plenaria del pasado 2 de mayo. Una vez modificados los reglamentos para la entrega de medallas y vuelta la propuesta a pleno una semana después, el día 8 de mayo, CpL sí participó en la votación. Decir que en la misma estuvo ausente un edil socialista, miembro del equipo de gobierno, que el resultado fue de 19 votos favorables y uno en contra y recordar que el grupo municipal de CpL está compuesto por dos concejales. Una última matización: se dice también en el artículo que se trata de una «talla de pequeñas proporciones que fue donada por los Reyes Católicos». Sin embargo, esta talla no es la que se veneraba sino una réplica suya de tamaño natural. Las originales se perdieron en los incidentes de 1936, siendo la actual imagen costeada por el Ayuntamiento en la posguerra.

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