La Junta critica la llamada de la Iglesia a los alcaldes a la «insumisión»

El consejero andaluz de la Presidencia, Gaspar Zarrías, rechazó ayer la apelación de la Iglesia a alcaldes, jueces y funcionarios para que no celebren matrimonios homosexuales, y dijo que «cualquier llamamiento al incumplimiento y la insumisión está fuera del normal funcionamiento del Estado de Derecho».

Tras inaugurar las Jornadas Nacionales de la Federación Colegas de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, el dirigente del PSOE afirmó sobre el pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Española contra ese proyecto de ley que «no es permisible que se llame a la insumisión, al no cumplimiento de las leyes, cuando éstas tienen el marchamo de la voluntad popular expresada por las Cortes».

Zarrías, tras criticar que «una minoría, fuerte pero una minoría», esté «armando este alboroto», declaró a los periodistas que en un Estado de Derecho «se puede estar de acuerdo o no con las leyes que dictan las Cortes, pero no se puede en ningún momento y bajo ningún concepto llamar al incumplimiento y a la sumisión».

Este responsable del Gobierno andaluz expresó su total respaldo a esa modificación del Código Civil prevista en esa ley y a que España «camine en pos de ir agrandando cada vez más nuestros derechos, los derechos individuales de las personas que van a hacer que este país y Andalucía se sitúen a la cabeza» a la hora de su reconocimiento.

Para el consejero andaluz de la Presidencia, «no es permisible» que los obispos hagan «un llamamiento para que la Ley no se cumpla y no se lleve a la práctica lo que el legislador ha creído en estos momentos que tiene que ser la norma y el Derecho positivo de nuestro país», y advirtió de que éste es «un camino irreversible».

«Cualquier posición que vaya en contra, desde la cerrazón, está abocada al fracaso», aseveró, además de recordar que durante mucho tiempo España ha vivido una «carencia de derechos y de libertades» y que ya se ha «recuperado buena parte del tiempo», pues «en sólo tres décadas» se ha dado «un salto para situarnos a la cabeza del reconocimiento de los derechos individuales de los ciudadanos».

El dirigente socialista insistió en que «no es de recibo que quien tiene que hacer cumplir las leyes, el juez, reciba esa llamada para que no cumpla con su obligación» y precisó que «no es cuestión de polemizar» con la Iglesia, «sino de dejar clara una posición firme y sin ningún tipo de ocultaciones».

Así, subrayó que «las Cortes dictan una ley, que se aplica al conjunto de los ciudadanos, y cualquier persona puede acogerse a ella y nadie puede impedir que no se produzca, por lo que cualquier llamamiento al incumplimiento está fuera del normal funcionamiento del Estado de Derecho».

«Negar las evidencias y ponerle puertas al campo está abocado siempre al fracaso. A nadie se le obliga a nada, pero sí hay que dar el margen suficiente para que cualquier persona pueda llevar sus derechos individuales hasta las últimas consecuencias», dijo Zarrías, que recordó además en su discurso ante los miembros de Colegas que algún cardenal aludió al campo de concentración nazi de Auschwitz al hablar de los homosexuales.

Asimismo, la Federación Española Colegas de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales denunció ayer que la Iglesia demuestra estar «fuera de la realidad» de la sociedad española al mantener su oposición al matrimonio homosexual, pero se mostró convencida de que «al final tendrá que entrar por el aro porque siempre van un pasito por detrás».

El presidente de Colega Sevilla y secretario de Organización a nivel nacional, Pablo Morterero, aseguró que el último llamamiento a la objeción de conciencia de alcaldes y jueces en los matrimonios homosexuales es una «nueva vuelta de tuerca» de la Conferencia Episcopal que evidencia que la Iglesia «ha perdido el contacto con la realidad de la sociedad española, que ya no atiende sus demandas».

Morterero, que participa en unas jornadas nacionales organizadas por Colega en Sevilla bajo el lema Matrimonio Civil: Conquistando la igualdad, dijo a los periodistas que la Iglesia «se está convirtiendo en una organización irrelevante que ha demostrado su fracaso con su intento de convocar una gran manifestación en diciembre».

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