La Iglesia destruye empleo y vende activos

Estados Unidos despide esta noche al verano. El día del Trabajo (Labor Day), una fiesta que se celebra desde 1882, habrá marcado el inicio del curso para todos los estadounidenses, excepto para los 14,9 millones que están sin empleo. Este importe sitúa la tasa de paro en el 9,7%, la más alta que se registra en los últimos 26 años. De este modo, la primera economía del mundo ha sufrido una pérdida neta de 6,9 millones de empleos desde que entró en recesión, en diciembre de 2007, hasta agosto. Los recortes de puestos de trabajo crecen tanto como la espuma y afectan a todos los ámbitos de la sociedad, incluido el religioso. La Archidiócesis de Detroit, que agrupa a 1,4 millones de católicos en la ciudad del estado de Michigan, acaba de anunciar que despedirá al 29% de su plantilla, formada por 264 trabajadores, debido al impacto de la crisis económica, que ha afectado a sus finanzas, a sus inversiones inmobiliarias y a las aportaciones monetarias de sus fieles. 

Los orígenes de la Archidiócesis se remontan a 1701, cuando el explorador francés Antoine de la Mothe Cadillac fundó Detroit junto a un grupo de mercaderes galos. Cadillac, al que debe su nombre la empresa automovilística de lujo que hoy pertenece a General Motors, creó una parroquia, Santa Ana, que es la segunda iglesia católica más antigua de EEUU y que hoy todavía existe -en la imagen-, aunque en una ubicación distinta en la ciudad, cuna del sector automovilístico del país.

La institución, al frente de la cual está hoy Allen Vigneron, tiene 270 iglesias repartidas por toda su área metropolitana. La sede de la Archidiócesis está en la Catedral del Santísimo Sacramento de Detroit. La entidad posee, además, tres cementerios propios (Holy Cross, Holy Sepulchre y Our Lady of Hope Cemeterie) y un seminario donde forma a los futuros sacerdotes (Sacred Heart). La Archidiócesis cuenta también con un extenso patrimonio inmobiliario integrado por iglesias propias, conventos, viviendas, colegios y terrenos sin urbanizar en Detroit y su área metropolitana, donde existen seis universidades católicas. A su vez, dispone de un centro para retiros espirituales (Retrait center at Saint John¿s), convenciones corporativas y eventos sociales, como bodas y bautizos. 

La recesión económica ha estrangulado las cuentas de la institución, que se ha visto obligada a aprobar un drástico plan de reestructuración, que afecta a sus operaciones centrales, sus servicios y sus propiedades inmobiliarias. La iniciativa se ha anunciado después de un análisis de seis meses de duración realizado por un comité integrado por personal laico y del clero. La Archidiócesis cerró el ejercicio fiscal 2008-2009 con unas pérdidas de 14,5 millones de dólares (10,14 millones de euros) por la reducción de los ingresos y el alza de los costes. Los ingresos cayeron por el descenso en las donaciones (que se aproximó al 10%) y por el menor rendimiento de su patrimonio inmobiliario, entre otros motivos. La institución, que calcula que durante el ejercicio 2009-2010 está perdiendo 1,2 millones al mes o 42.000 dólares al día, teme que en 2011 se habrán extinguido todas sus reservas monetarias, si no materializa la reestructuración.

Así, la organización reducirá su plantilla un 29% antes de que finalice el mes de noviembre, en un proceso que afectará a todos sus departamentos. A su vez, sacará a la venta el edificio Gabriel Richard, situado en el centro de Detroit, donde tiene parte de sus operaciones centrales, y estudiará opciones para desprenderse de su imprenta. La Archidiócesis también tiene en venta 14 iglesias, un convento, dos viviendas, cuatro colegios de Educación Secundaria y una parcela de suelo. Ahora eliminará subvenciones a periódicos locales y dejará de financiar estancias en el centro de retiro.

El plan de reestructuración de la institución se une a otros similares ya realizados en varias ciudades del país, como Boston (que recortará las pensiones que paga a sus sacerdotes) o Miami (que cerrará trece parroquias). La recesión extiende así su manto en Detroit, un territorio fuertemente golpeado por la crisis del sector del automóvil, y provoca que el final del verano también sea amargo para la Iglesia.

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