La Iglesia católica alemana pide perdón por los abusos a menores durante décadas

La conferencia episcopal presenta un informe en el que documenta 3.677 casos

La Iglesia católica alemana ha hecho este martes acto de contrición en Fulda con la presentación del macroinforme sobre los miles de abusos sexuales a menores cometidos por miembros del clero. “Durante demasiado tiempo se han negado los abusos en la iglesia, se ha mirado hacia otro lado, se ha ocultado”, dijo el presidente de la conferencia episcopal, Reinhard Marx. “Por los fallos y por todo ese dolor pido disculpas”, añadió el cardenal, quien dijo sentir “vergüenza”. El estudio documenta 3.677 casos de abusos cometidos por 1.670 clérigos en los últimos 70 años en Alemania.

Los detalles del estudio de 356 páginas se habían filtrado hace un par de semanas a la prensa y ahora es la propia conferencia episcopal la que los pone sobre la mesa. El cardenal Marx reconoció que han “escuchado demasiado poco a las víctimas” y consideró que la Iglesia se encuentra ante “un punto de inflexión”. “Esperamos que podamos recuperar la credibilidad”, añadió durante la conferencia de prensa en Fulda, en el centro del país, en una sala repleta de periodistas alemanes y de otros países. La Iglesia católica cuenta con 23 millones de miembros en Alemania, una cifra ligeramente superior a la de protestantes.

Han sido cuatro años y medio de trabajo en los que siete investigadores de cuatro universidades alemanas han repasado los casos recogidos en 38.156 documentos seleccionados de los archivos de la Iglesia católica por encargo de la conferencia episcopal tras los escándalos destapados en 2010. Los académicos presentaron los resultados ante los representantes de la Iglesia y ambas partes coincidieron en que los espeluznantes hallazgos son solo “un paso en el camino que no ha terminado”, como advirtió Harald Dressing, coordinador del proyecto de la Universidad de Mannheim, quien tras 30 años de experiencia como psiquiatra forense dijo sentirse conmocionado por lo que ha visto en el curso de las pesquisas.

En la Iglesia “hay una estructura que favorece los abusos. Me refiero al uso indebido del poder clerical, los problemas con la doctrina sexual y en especial la actitud hacia la homosexualidad o el celibato”, explicó Dressing a este diario tras la presentación del informe. “Esas estructuras están aún presentes y por lo tanto el riesgo sigue estando presente”, estima el coordinador de la investigación.

Poco más de la mitad de los casos documentados son abusos cometidos a niños de un máximo de 13 años. Los agresores tenían entre 30 y 50 años cuando abusaron de los menores. La media de duración de los abusos fue de cerca de 20 meses. “La cifra [de abusos] es una estimación prudente. Las informaciones relativas a una zona oculta [donde no resulta posible documentar los abusos] hacen pensar que la cifra real es mayor”, indican las conclusiones del informe.

Las universidades de Heildelberg y de Giessen han participado también en el proyecto. Los académicos dejaron claro que “no se trata de un fenómeno histórico que haya quedado cerrado en el pasado” y Dressing habló de los “fallos sistémicos” en la Iglesia que permitieron que los abusos se mantuvieran a lo largo de los años.

El informe indica que los agresores ejercieron presión psicológica, abuso de autoridad y también violencia física para someter a sus víctimas. La explotación de los vínculos emocionales, las amenazas y las promesas de compensaciones han sido otra constante. Apenas un tercio de los casos fueron sometidos a un procedimiento de derecho canónico. El traslado del agresor a una nueva diócesis ha sido una de las sanciones más recurrentes. Las víctimas manifestaron numerosos síntomas de estrés postraumático, incluidas pesadillas y tendencias a autolesionarse.

Los investigadores no ocultaron las limitaciones a las que se han enfrentado durante sus pesquisas, como indican en sus conclusiones, adelantadas por este diario. Explicaron que se encontraron con que parte de la documentación había sido “manipulada” o “destruida”. Pero también advirtieron de que han tenido “libertad para trabajar” y de que la conferencia episcopal “no ha supervisado el resultado final”, indicó Dressing. Un total de 214 víctimas fueron entrevistadas, así como 50 agresores y un centenar de curas que nunca han estado acusados.

El resultado de unas pesquisas con pocos precedentes internacionales ha recibido sin embargo criticas por parte de otros expertos y de las víctimas. “No conocemos los nombres de los perpetradores. No hay obispos responsables de haber encubierto y perfeccionado el sistema de abusos sexuales durante décadas. Las cifras [del estudio] ofrecen una imagen muy incompleta de la dimensión del abuso”, indicó en un comunicado la asociación de víctimas de abusos Eckiger Tisch. Critican además que los investigadores no hayan tenido acceso pleno a los archivos eclesiásticos.

“Entiendo a las víctimas”, asegura Dressing en conversación con este diario tras la conferencia de prensa. “Entiendo que quieran acceder a los archivos, que quieran nombres y responsabilidades. Muchos curas siguen en activo, así como los obispos que tomaron decisiones como traslados”, subrayó Dressing.

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