La derecha soberanista de Griegos Independientes exige el catecismo en las escuelas para apoyar a Syriza

“La austeridad ha generado desafección entre los griegos y también en muchos votantes de Syriza, que se muestran decepcionados y algunos incluso muy enfadados. Y es verdad que las previsiones de crecimiento para 2017, positivas, no significan nada a la hora de llenar la nevera, así que es comprensible”, asume Dimitris Papadimoulis, vicepresidente del Parlamento Europeo y dirigente histórico de Syriza. “Por eso el interés común pasa por evitar el adelanto electoral y trabajar los próximos tres años para lograr desarrollo, inversiones, reducir el paro y reformar la Administración. El Gobierno tiene una mayoría pequeña pero suficiente (153 escaños de 300) y aquellos que consideraban a Syriza un paréntesis, los que nos daban sólo unos meses en el Gobierno, tendrán que asumir que se han equivocado”, subraya el dirigente.

Según Papadimoulis, debe agilizarse la segunda revisión del rescate, “que esté completada a fines de noviembre, de manera que el Eurogrupo de diciembre la apruebe y pueda abordarse enseguida el tema de la deuda y la participación de Grecia en el programa de estímulos del Banco Central Europeo (QE)”. Por contra, un eventual retraso en la revisión del memorándum —como sucedió con la primera, que se prolongó durante meses— precipitaría una remodelación del Gobierno que muchos creen ya diseñada.

Pero la mayoría parlamentaria del Gobierno no depende sólo de Syriza y sus parlamentarios (en el partido hay tres grandes corrientes, el núcleo duro, en torno a Tsipras; los partidarios de una apertura y la línea radical, más izquierdista), sino de su socio de Gobierno, la derecha soberanista de Griegos Independientes, cuyo líder, y ministro de Defensa, Panos Kammenos, ha hecho dar marcha atrás al Gobierno en su intento de sustituir la enseñanza del catecismo en las escuelas por una asignatura más académica y más amplia, el conocimiento del hecho religioso. Inquebrantable en su defensa del ideario nacional, en el que Grecia y la ortodoxia van de la mano, Kammenos ha reiterado que no dudaría en retirar su apoyo a un Ejecutivo que negase a la Iglesia ortodoxa como seña de identidad patria.

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