La defensa de Breivik alega que mató por razones ideólogicas

Considera que actuó en una situación de «necesidad» en defensa de su pueblo, cuya supervivencia cree que está en peligro por la «amenaza islamista».

El tribunal de Oslo celebra la última vista en el juicio al ultraderechista Anders Behring Breivik por los atentados del pasado 22 de julio, en los que murieron 77 personas, tras 42 jornadas y diez semanas de proceso.

La primera parte fue dedicada a las conclusiones de la defensa, que deberá convencer al tribunal de que el extremista noruego de 33 años no padece ningún trastorno psicótico que impida declararle penalmente responsable de sus actos.

"La violencia no fue el factor desencadenante de sus acciones, sino su ideología política radical. Sus acciones deben ser consideradas desde el punto de vista de la cultura de la extrema derecha", argumentó ayer el principal abogado de la defensa de Breivik, Geir Lippestad.

Breivik recibiría en ese caso una pena de cárcel, como es su deseo, aunque él no reconoce la responsabilidad sobre los actos, sólo su autoría, ya que considera que actuó en una situación de "necesidad" en defensa de su pueblo, cuya supervivencia cree que está en peligro por la "amenaza islamista".

La Fiscalía solicitó ayer su ingreso en un centro psiquiátrico al considerarlo no responsable penalmente según la legislación noruega. El fiscal Svein Holden admitió que las pruebas apuntan a que el extremista no se encontraba en estado psicótico al cometer los atentados, al contrario de lo que exigen las leyes noruegas para declarar a alguien no responsable penalmente.

Pero el primer estudio mental que se le practicó al acusado, en el que fue diagnosticado de esquizofrenia paranoide, plantea una "duda real", de ahí que "de acuerdo con la legislación actual, Breivik no puede ser condenado a prisión", añadió.

Durante la vista de hoy varios supervivientes y familiares de víctimas de los atentados podrán realizar observaciones.

El juicio lo cerrará Breivik, que ha pedido una hora para su declaración final, aunque está por ver si el tribunal -que también debe decidir si esa intervención es transmitida por las cámaras- le concede tanto tiempo.

La sentencia se conocerá el 20 de julio o el 24 de agosto.

El extremista noruego hizo estallar el 22 de julio una furgoneta bomba en el complejo gubernamental de Oslo, causando la muerte a 8 personas, y justo después se trasladó en coche a la isla de Utoya, al oeste de la capital, donde causó una matanza en el campamento de las Juventudes Laboristas, en la que murieron otras 69.

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