La caída de la religiosidad ha tocado fondo en España, según un estudio del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas)

Casi cuatro décadas después de que comenzara el proceso de secularización más rápido que se ha vivido en Occidente, el sentimiento de religiosidad parece haberse estabilizado en España. Incluso hay algunos indicios, aún muy pequeños y que deben ponerse en cuarentena, de que podría haber empezado a recuperarse.

 Ésta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por los profesores Alfonso Pérez-Agote y José A. Santiago García, que acaba de publicar el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
 El estudio de los dos profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense ('La situación de la religión en España a principios del siglo XXI') está realizado en el año 2002 y es el primero de estas características que muestra que el proceso de secularización iniciado a finales de los años sesenta puede haber tocado techo. Un proceso, comenta el catedrático Pérez-Agote, que ha sido diferente del que tuvo lugar en los años treinta. Entonces, la religión era tan importante en la vida de los españoles que había muchos anticlericales por oposición. Ahora, hay menos religiosidad, pero también menos anticlericales.
 Otros trabajos anteriores ya habían revelado que esa caída de la religiosidad -que para ser más gráficos se desplomó en la segunda mitad de los setenta y primeros ochenta- se había frenado. En éste, que se ha hecho sobre la base de una muestra de 2.500 encuestados, se da un paso más y se atisba incluso, a partir de las respuestas del segmento más joven -de 18 a 24 años-, que podría estarse ante un ligero repunte.
 SENTIDO DE RELIGIOSIDAD
Ocho de cada diez españoles se definen como católicos. Entre los más jóvenes, sólo son dos de cada tres. De forma paralela a su autoidentificación, el 73% de los ciudadanos españoles cree en Dios y hay casi otro 12% que tiene dudas. Ello revela que un número elevado de quienes no pisan un templo salvo en celebraciones o funerales está en cambio razonablemente convencido de la existencia de un ser superior. Se trataría, por tanto, de una religiosidad alejada de la institucionalización de las Iglesias.
A juicio de Pérez-Agote, el sentimiento de religiosidad va a ir probablemente en aumento por la llegada de inmigrantes musulmanes y evangélicos. Esta religión muestra una extraordinaria pujanza en América latina, en parte por los servicios que presta a la comunidad. Algunas fuentes sitúan el número de evangélicos en España entre 500.000 y un millón. Lo dicho no vale para el País Vasco, donde el rechazo del nacionalismo radical hacia la Iglesia se ha plasmado en un alejamiento muy profundo de los jóvenes, explica Pérez-Agote.
 En cuanto a las creencias, el 43% está convencido de la existencia del pecado, el 41 de la del cielo, el 33% cree en milagros, el 34% en los ángeles y el 38% en el Espíritu Santo. El diablo sólo es algo cierto para el 23%. Cuatro de cada diez españoles cree con relativa seguridad que hay algo después de la muerte.
   En un país con una religiosidad muy baja, el número de devotos de santos, Vírgenes y Cristos es muy alto: el 37,2% de la población (más del 50% entre los mayores de 55 años). También llama la atención que el número de españoles que acude con regularidad a romerías y procesiones es tan alto o más que el de quienes cumplen con el precepto de la misa semanal. «Es un fenómeno de religiosidad popular que responde a patrones distintos al de la práctica religiosa», comenta Pérez-Agote.
  La demostración más clara se da en Andalucía, explica: en una de las autonomías con menor práctica religiosa, la devoción por santos y Vírgenes es muy alta.
  MÁS TEORÍA QUE PRÁCTICA
Sólo uno de cada cuatro españoles que se definen como creyentes acude a oficios religiosos al menos una vez por semana, sin contar celebraciones especiales. La práctica religiosa crece con la edad y también es mayor entre las mujeres y quienes son de ideología conservadora. Se da la circunstancia de que acuden más a los templos quienes tienen sólo estudios primarios y quienes han acabado una carrera superior. Lo mismo sucede con la oración o el rezo.
  MÁS RITUALES QUE FE
El 6% de los españoles cree que no tiene sentido bautizar a sus hijos. Los que entienden que es 'un deber' o 'algo conveniente' son la mitad de la población. Para el resto es una costumbre, pero prácticamente todo el mundo la sigue: el 94,5% de los padres han bautizado a sus hijos y el 91% quieren que hagan la primera comunión.
  Ésos son en realidad los "ritos de entrada". Para cuando llegue la muerte, existen los del otro extremo de la vida. Quienes quieren ser incinerados son ya casi tantos como quienes prefieren un entierro. Aquí la población está dividida por edad: hasta los 45 años, prefiere la incineración; a partir de esa edad, el entierro

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