La asignatura de Religión y los cursos de formación de idiomas

Esto supone en la práctica favorecer a los alumnos que deciden cursar la asignatura de Religión

Estas diferenciaas ponen de manifiesto la necesidad urgente de que la asignatura de Religión no sea computable para la nota media de ningún curso académico

A unos cursos de formación, que es algo enriquecedor, deberían optar todos los alumnos que lo soliciten en igualdad de condiciones, sin ventajas para nadie

El viernes 5 de octubre la Consejería de Educación de la región de Murcia, a través de la Dirección General de Atención a la Diversidad y Calidad Educativa, publicó una resolución por la que se convocan cursos de formación en el extranjero, dentro del programa de +idiomas para alumnos de 1º de bachillerato de centros sostenidos con fondos públicos de la comunidad.

Entre los requisitos que tienen que cumplir los estudiantes que quieran optar a una de las 20 plazas está el haber alcanzado una nota media de 7 puntos en 4º de la ESO, incluyendo la nota de la religión o la optativa que cada alumno decida.

Esto supone en la práctica favorecer a los alumnos que deciden cursar la asignatura de Religión porque la  nota media es mucho más elevada que los que se deciden por otra asignatura de las optativas que pueden elegir, debido a que los criterios del profesorado son muy diferentes.

Consideramos que estas diferencias entre estudiantes de nuestro sistema educativo  no deberían de darse bajo ninguna circunstancia, por lo que se pone de manifiesto la necesidad urgente de que la asignatura de Religión no sea computable para la nota media de ningún curso académico. Debería quedarse fuera de la enseñanza obligatoria, lo cual sería más equitativo porque además de los alumnos y sus familias interesados en la religión católica, hay otros que practican otra religión e incluso hay otros que dentro de su libertad de conciencia han decidido no practicar ninguna.

El que otras religiones entren en nuestro sistema educativo, que es lo que se está incentivando actualmente y que en la práctica supone que los alumnos del mismo curso se separen en grupúsculos en función de su religión o de la optativa que elijan, es una auténtica aberración, un disparate, cuando las creencias religiosas deberían estar relegadas al ámbito personal e íntimo de cada persona o de cada familia.

La escuela debe ser un espacio de encuentro de los chicos y chicas sin tener en cuenta su opción religiosa y no, como hasta ahora, que es un factor que los separa. A unos cursos de formación, que es algo enriquecedor, deberían optar todos los alumnos que lo soliciten en igualdad de condiciones, sin ventajas para nadie.

*Juan Celdrán Navarro es coordinador de Murcia Laica

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...