Juan Pablo II, la historia de una beatificación polémica

Ratzinger elevará a los altares a su antecesor el 1 de mayo

Ya es oficial. Benedicto XVI elevará a los altares a su antecesor. Juan Pablo II, el papa de los récords y de la polémica, será beatificado el 1 de mayo próximo, en uno de los procesos más fugaces en la historia de la Iglesia católica. Apenas seis años después de su muerte, Joseph Ratzinger presidirá una ceremonia en la plaza de San Pedro, que se prevé multitudinaria, para consagrar a Karol Wojtyla y, de paso, reivindicar su pontificado.

Sin embargo, la sombra de la duda ha marcado este proceso, especialmente en lo tocante a su no aclarada actuación muchos hablan de complicidad en el escándalo del pederasta Marcial Maciel. Las condenas de su pontificado a los teólogos progresistas y el proceso de involución respecto a las reformas del Concilio Vaticano II acompañarán siempre la biografía del nuevo beato.

Muchos acusan a Wojtyla de proteger al pederasta Marcial Maciel

El del 1 de mayo, en cualquier caso, será una fecha histórica para los católicos, pues hace más de mil años que un Papa no beatifica a su antecesor en el cargo. Y nunca de manera tan súbita: Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005 y subirá a los altares apenas seis años y un mes después, cuando la norma oficial prohíbe que las causas de beatificación se abran hasta pasados al menos cinco años del fallecimiento del candidato a santo. Sin embargo, Benedicto XVI se saltó todas las normas, y abrió el proceso el 28 de junio de 2005. Ayer al mediodía, la Santa Sede confirmaba que el Papa había firmado el decreto de beatificación de Wojtyla, reconociendo un milagro por su intercesión: la inexplicable cura del párkinson de la monja francesa Marie Simon Pierre, de 51 años. Juan Pablo II, que dirigió la Iglesia durante más de 26 años, también padeció esta enfermedad.

Benedicto XVI también se saltará otra regla, impuesta precisamente por él mismo, de no presidir las beatificaciones, y dirigirá la ceremonia, a la que se prevé que asistan más de la mitad de los obispos del mundo. El anuncio fue acogido con gran alegría en el mundo católico, donde perdura el grito "santo súbito" (santo ya) que decenas de miles de personas corearon durante el funeral del pontífice polaco.

El encubrimiento de Maciel

Juan Pablo II será beatificado apenas seis años después de su muerte

Tras el anuncio oficial, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, aseguró que el proceso de beatificación de Wojtyla se ha seguido "al detalle", sin dejar margen a cualquier duda. Sin embargo, la sospecha de encubrimiento de las tropelías de Maciel ha acompañado toda la causa de beatificación.

En este sentido, Lombardi señaló que la Santa Sede investigó a fondo y no encontró "nada que involucre" al papa polaco con el fundador de los Legionarios de Cristo. "La investigación fue hecha en profundidad, a conciencia", aseguró el portavoz vaticano.

Sin embargo, uno de los ex legionarios más críticos con Maciel, Alberto Athié, denunció que la "omisión" de Wojtyla respecto a los pecados de Maciel "es un argumento muy fuerte" para poner en entredicho su próxima beatificación.

Más duro fue el sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, quien formara parte del Gobierno sandinista y fuera sancionado por Juan Pablo II. Cardenal criticó la beatificación del papa polaco, preguntándose "¿cómo va a ser declarado santo el que protegió a Maciel y su orden los Legionarios de Cristo?".

Desde hace unos días, han comenzado los trabajos para habilitar una capilla en el interior de la basílica de San Pedro, donde reposarán los restos de Juan Pablo II una vez sea beatificado. El lugar elegido es la capilla de San Sebastián, ubicada entre La Piedad de Miguel Ángel y el Santo Sepulcro. Allí reposan actualmente los restos del papa Inocencio XI (1611-1689), que serán trasladados a otro lugar del Vaticano.

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