Inversores tocados por la gracia de Dios

Crecen los fondos de inversión cristianos y musulmanes, que utilizan los preceptos religiosos como guía para moverse en los mercados financieros. Su cruzada es la lucha contra el pecado

Hace diez años, los fondos religiosos apenas concentraban unos 500 millones de dólares en Estados Unidos. Hoy superan los 20.000 millones, de acuerdo con cifras de la consultora Morningstar. El crecimiento es mundial y multiconfesional. Los productos islámicos de banca e inversión superan ya los 700.000 millones de dólares en todo el mundo, según datos de Moody's Inverstor Services.

Este tipo de productos surgió en Estados Unidos, cuando creyentes y sacerdotes comenzaron a exigir que sus ahorros se manejaran de acuerdo con su conciencia. Las inversiones están supervisadas por una junta o comité que exige el cumplimiento de los valores religiosos.

Existen fondos con larga tradición, como los que el grupo Thrivent gestiona para los luteranos, o la gama de productos New Covenant para presbiterianos. Otros son más recientes, como los fondos Amana, dirigidos a musulmanes y que manejan más de 1.000 millones de dólares.

Activistas contra las armas 

Entre los grupos católicos, destacan los Hermanos Cristianos de Nueva York, con un patrimonio de más de 3.000 millones de dólares. Los fondos Aquinas, que siguen los preceptos de la conferencia episcopal estadounidense, se han convertido en importantes activistas en la lucha contra la proliferación de armas y la defensa de los derechos humanos.

Pero los productos más famosos, por su estricta política de inversión, son los denominados Fondos Ave María, con siete años de historia y un patrimonio de unos 500 millones de dólares. A diferencia de la mayoría de los fondos con un tinte ético, los Ave María no imponen restricciones a las empresas que fabrican licores, tabaco y armamento.

De hecho, invierten en varias compañías que son contratistas del departamento de Defensa de EEUU (como General Dynamics) y mantienen una posición importante en Halliburton, el conglomerado de servicios al que estuvo vinculado el vicepresidente Dick Cheney y que ha estado en el centro de la polémica por supuesto ventajismo en la obtención de contratos en Irak.

Fondos Ave María 

Donde sí son muy exigentes los cinco fondos Ave María es en asuntos vinculados con la moralidad sexual, el aborto y el uso de anticonceptivos. Han dejado de invertir en 3M, Sears, Pepsi y la aseguradora AIG cuando estas empresas comenzaron a ofrecer beneficios sociales (como un seguro médico) a las parejas de hecho de sus empleados.

Sus criterios de exclusión dejan fuera al 13% del total de las compañías cotizadas. Los gestores de estos fondos, sin embargo, son mucho menos estrictos a la hora de recibir aportaciones. "Ni siquiera preguntamos. Estamos abiertos a todo el que venga", afirmó George Schwartz, el responsable de los fondos.

Eso sí, más exigencias morales no implican altas rentabilidades. Entre los fondos religiosos estadounidenses, el mejor en 2007 fue un producto protestante del grupo Timothy Plan, con una rentabilidad del 17%. El fondo islámico Amana consiguió un 14%, mientras que el Ave María Catholic Values perdió un 4%.

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