Indonesios piden tolerancia tras protestas contra blasfemia

Miles de indonesios se manifiestan cerca de la glorieta Selamat Datang (Bienvenida) en Yakarta, Indonesia, el domingo 4 de diciembre de 2016. Los participantes exigieron tolerancia y unidad ante las tensiones religiosas y raciales que causan divisiones en el país musulmán más poblado del mundo.

Decenas de miles de indonesios se manifestaron el domingo en el centro de la capital, Yakarta, para exigir tolerancia y unidad después de las protestas multitudinarias de musulmanes conservadores contra el gobernador local, que pertenece a la minoría cristiana.

La muchedumbre llenó una importante glorieta en el centro de la ciudad y se extendió hacia las principales avenidas.

Los manifestantes agitaban letreros que decían «Somos Indonesia» y centenares de ellos extendieron una enorme bandera nacional con los colores rojo y blanco.

La capital de Indonesia, el país musulmán con la mayor población del mundo, fue en el último mes escenario de dos grandes protestas contra el gobernador Basuki «Ahok» Tjahaja Purnama, enjuiciado por presunta blasfemia.

Al menos 200.000 personas protestaron el viernes contra Ahok. El 4 de noviembre, al menos 100.000 inconformes se manifestaron contra el gobernador en una movilización que devino en actos de violencia, con un muerto y decenas de manifestantes y policías heridos.

Diversos grupos musulmanes estrictos exigen que se arreste de inmediato al gobernador. La policía afirma que es innecesario detenerlo y ha pedido respeto para el proceso judicial.

La manifestación del domingo coincidió con una mañana semanal sin autos en Yakarta, cuando una arteria central de la ciudad se reserva sólo para los peatones por algunas horas.

La policía estimó que 30.000 personas habían asistido a la marcha, señaló el portavoz policial de Yakarta Argo Yuwono.

Los organizadores llamaron a la movilización el «Desfile de la cultura indonesia» e incluyeron danzas tradicionales de Sabang, en la región de Aceh, en el extremo occidental, y de Merauke, en Papúa, en el extremo oriental.

Los dirigentes de diversos partidos políticos integrados en la coalición de gobierno del presidente Joko «Jokowi» Widodo, aliado de Ahok, pronunciaron discursos breves sobre la importancia de mantener la unidad en una nación con diversidad étnica.

«Tenemos que luchar para concretar los objetivos de nuestra independencia. Esto no sucederá si estamos diseminados, si blasfemamos, nos humillamos unos a los otros y desconfiamos unos de los otros», dijo desde la tribuna principal Surya Paloh, presidente del Partido Democrático Nacional.

«Nuestros principales enemigos son la estupidez y la pobreza. Por lo tanto solicitamos al actual gobierno que trabaje con más ahínco y en congruencia siempre con las aspiraciones del pueblo», afirmó Paloh.

La blasfemia es un delito penal en Indonesia y se castiga hasta con cinco años de cárcel.

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