Homofobia en la Iglesia: «La que tiene que salir del armario es la estructura eclesial»

«La cuestión de la homosexualidad es una cuestión muy seria que hay que discernir adecuadamente desde el comienzo con los candidatos, si es el caso. Hemos de ser exigentes. En nuestras sociedades parece incluso que la homosexualidad está de moda y esa mentalidad, de alguna manera, también influye en la vida de la Iglesia (…). En la vida consagrada y en la vida sacerdotal, ese tipo de afectos no tienen cabida. Por eso, la Iglesia recomienda que las personas con esa tendencia arraigada no sean aceptadas al ministerio ni a la vida consagrada. El ministerio o la vida consagrada no es su lugar». Quien habla así no es un ultracatólico ni un clérigo rigorista, sino el mismísimo Papa Francisco, en un libro-entrevista concedido al claretiano español Fernando Prado.

¿Es el Papa homófobo? Resulta difícil creerlo recordando sus palabras en el vuelo papal tras su regreso de Brasil, incidiendo en que  «Si una persona es gay, busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?, o su relación de amistad, que continúa, con el transexual español Diego Neria, al que ha recibido en varias ocasiones en Roma. O su empeño por incluir el debate sobre el mundo LGTBI en el reciente Sínodo de los Jóvenes. Pero también ha tenido intervenciones contrarias, como cuando dijo: « Cuando se manifiesta de niño hay muchas cosas por hacer con la psiquiatría», tras ser preguntado por lo que diría a un padre católico con un hijo gay.

Distintos expertos consultados por eldiario.es achacan el viraje a censurar la homosexualidad del Papa a la imposibilidad, hoy por hoy, de reformar la norma litúrgica que restringe el acceso al sacerdocio a varones heterosexuales célibes. «El Papa no podía dar otra respuesta», apuntan, añadiendo que lo que sí parece claro es que «en la Iglesia hay homofobia».

Cristianos que no respetan a los homosexuales

Esto es lo que sostiene el jesuita y escritor José María Rodríguez Olaizola, quien subraya que «en la Iglesia hay acogida, y respeto, pero desgraciadamente hay personas que rechazan y discriminan, que manifiestan hacia las personas homosexuales actitudes hostiles e insultantes, a veces sin ni siquiera darse cuenta».

«Desgraciadamente, hay muchos cristianos que no respetan a las personas homosexuales. Los mismos que exigen celibato de por vida para las personas de orientación homosexual, afirman sin ningún rubor que los homosexuales no pueden ser considerados para el sacerdocio porque no son capaces de una vida célibe. ¿En serio? ¿No ven cierta contradicción entre ambas exigencias?», denuncia Olaizola.

Por su parte, el autor de ‘ Papa Francisco. La fuerza de la vocación. La vida consagrada hoy’, Fernando Prado, sostiene que «el Papa se interpreta solo», aunque  «a ciertos lobbies y sectores no le han gustado nada sus palabras». Pese a todo, advierte que algunos clérigos homosexuales están viviendo el celibato perfectamente, y otros no, como sucede en el caso de religiosos heterosexuales que viven una doble vida. «No podemos afirmar que un clérigo homosexual no pueda vivir el celibato, porque no sería cierto».

Desgraciadamente, las palabras de Francisco no fueron las únicas que reflejan una cerrazón institucional hacia el colectivo LGTBI en la Iglesia. En su primera comparecencia pública, el nuevo portavoz de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello,  reclamaba candidatos al sacerdocio «enteramente varones y, por tanto, heterosexuales», aunque posteriormente rectificó sus palabras, contradictorias con la realidad de la Iglesia, porque desde las propias instancias vaticanas se admite la existencia de un ‘lobby gay’ en el Vaticano.

No al discurso excluyente

Desde la propia Iglesia, cada vez son más las voces que se alzan contra el discurso excluyente y machista de la institución. Uno de los más relevantes es el jesuita norteamericano James Martin, a quien el mismísimo Papa encargó las catequesis LGTBI en el reciente Encuentro Mundial de las Familias celebrado en agosto en Dublín.  En una entrevista en Religión Digital, Martin aseguraba que «hay cientos, miles de sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas».https://www.eldiario.es/sociedad/Homofobia-Iglesia-armario-estructura-eclesial_0_846215610.html

«Lamentablemente, hay mucha homofobia en la Iglesia católica, más que en otras instituciones porque algunos católicos, erróneamente, sienten que su religión lo justifica», sostiene Martin, quien matiza las palabras de Francisco sobre el acceso de los gays al sacerdocio. «El Vaticano dice que los hombres con ‘tendencias homosexuales profundamente arraigadas’ no deben ingresar en el seminario, pero se ha interpretado de distintas maneras. Lo que yo puedo decir es que conozco a muchos sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas en la Iglesia».

Y es que el problema debería estar en el celibato, no en la condición sexual, recalca Martin. «Ser gay no significa que tengas que ser sexualmente activo. Tenemos que ser claros: es simplemente falso decir que los sacerdotes homosexuales no pueden vivir el celibato».

Salir del armario

El teólogo y biblista Xabier Pikaza, por su parte, sostiene que «la que tiene que salir del armario, desde ahora mismo, es la estructura eclesial si es que no quiere perder su credibilidad». El experto, que ha abordado en distintos estudios la sexualidad en la Iglesia, asegura que «la gran mayoría de los presbíteros y religiosos homosexuales han llevado y llevan una vida digna».

Para Pikaza, «una estructura institucional, empeñada en defenderse a sí misma, protegiendo su poder y su secreto, es digna de ser condenada y de acabar disolviéndose a sí misma (o de ser abandonada por el conjunto de los fieles), sin más retrasos, para bien del evangelio y, sobre todo, de la sociedad en su conjunto».

Dentro de esa sociedad se encuentran colectivos gays cristianos, como Chrismhom, quien lamentó en un comunicado «escuchar estas palabras que rechazamos», aunque «sí creíamos necesario reconocer los avances pastorales que se están dando, como la conferencia del jesuita James Martin sobre la acogida a los homosexuales en el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín», aclara la vicepresidenta de Chrismhom, Margarita Benedicto.

FELGTB: «Unas declaraciones LGTBIfóbicas»

Por su parte, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) y las personas creyentes LGTBI que forman parte de ella, han exigido a Francisco una rectificación de sus declaraciones, al considerar que «son LGTBIfóbicas y han sido efectuadas desde el prejuicio y el desconocimiento».

El responsable de Fe y Espiritualidad de FELGTB, Óscar Escolano, subraya que «no podemos mostrarnos impasibles ni indiferentes ante los últimos mensajes emitidos por algunos jerarcas de la Iglesia católica y por el propio Papa», que consiguen «transmitir la idea de que la orientación sexual o la identidad de género pueden ser modas o desviaciones que impiden el pleno desarrollo personal o de la fe solo genera discriminación y más fobias». Y más homofobia, dentro y fuera de la Iglesia.

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