Ghadi, el primer bebé libanés «sin secta religiosa»

Con sólo dos meses de vida, este niño es el primero de una generación secular De padre chií y madre suní, Ghadi no está adscrito a ningún grupo religioso

Ghadi Darwish tiene tan sólo dos meses de vida, y ya se ha convertido por derecho propio en la gran esperanza de la moderación y el secularismo en el Líbano. Por ende, en la del resto de la región de Oriente Próximo, que vive a día de hoy una de los peores olas de violencia sectaria que se recuerda en décadas.

Nacido de padre chií, Nidal Darwish, y de madre suní, Kholoud Sukkarieh, este bebé es el fruto del primer matrimonio civil celebrado el pasado mes de enero en el país de los cedros. Un histórico hito desde la independencia de facto en 1943. Pero es que además, el recién nacido es el primero de los de toda una nueva generación en carecer de secta religiosa. Es 'libanés', a secas.

"Ghadi nació puro, vino al mundo como un orgulloso ciudadano libanés. No será una persona intolerante", declaró Kholoud en su momento agarrando al niño ante varios medios de comunicación locales.

Menos halagüeña se mostraba semanas después, en declaraciones exclusivas a la CNN, a propósito del fanatismo creciente en la sociedad libanesa: "Alguien me escribió en Facebook y me dijo iba a hacer un baño de sangre con mi hijo, porque era ilegal. No lo veríamos crecer y sería asesinado algún día entre mis brazos".

Contrarrevolución

Ni la esposa de Nidal ni éste habían querido jamás tener una boda religiosa, aunque el enlace civil tampoco había sido una opción hasta que éstos lograron defender su derecho y servir de precedente a posteriores generaciones. Sin embargo, la contrarrevolución iniciada por los sectores religiosos más conservadores de la república no ha hecho más que empezar.

Los progenitores de la criatura, tan comprometidos con su causa como asustados por verosímiles represalias, están contemplando la opción de abandonar el país: "Es muy duro, porque cuando ambos iniciamos este camino, recibimos amenazas. No significó diferencia porque estábamos muy orgullosos de los pasos dados, pero desde que Ghadi llegó estamos atemorizados. […] Queremos presentar una solicitud en Inmigración de otro lugar, donde seamos protegidos como seres humanos y mantengamos nuestros derechos civiles".

Ésta es la cara y la cruz del Líbano. Un estado que al occidental de a pie sugiere aperturismo y libertad entre el resto de las naciones árabes circundantes, mas no todo es oro lo que reluce. Entre bastidores, el odio cainita que hundió a este territorio en los años de plomo de la guerra civil entre el 75 y el 90, parece estar resurgiendo con más fuerza que nunca. Si en su momento, era más un conflicto entre cristianos y musulmanes, hoy lo es entre las dos grandes sectas de la póstuma religión abrahámica: el sunismo y el chiísmo.

Ghadi -cuyo nombre en árabe se traduce como "mi futuro"- pretende ser precisamente eso, el 'porvenir' de una buena parte de la ciudadanía libanesa que aspira a cambiar el 'statu quo', germen de divisiones y recelos entre iguales. Sólo el tiempo dirá si lo consigue o no este icónico pimpollo de dos meses de vida.

bebé sin secta religiosa Líbano

El libanés Nidal Darwish con su hijo Ghadi.

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