¿Fanático homófobo o mártir?

Para muchos cristianos Aake Green es un héroe, un mártir de la libertad de expresión. Para otros, este reverendo sueco es un fanático con claros tintes homófobos. Se espera para el próximo viernes el veredicto sobre la apelación de la sentencia que le imponía una pena de 30 días de prisión.

Green es el primer religioso condenado en los tribunales por un sermón sobre la moral sexual de sus fieles.

   Aake Green, que hasta el verano de 2003 era un pastor anónimo de la parroquia de Borgholm, en el sur de Suecia, se sintió llamado a asesorar a sus feligreses sobre la desgracia a la que estaban abocados debido a las conductas cada vez más licenciosas de la sociedad sueca.

   «En la televisión, en los periódicos, muchos personajes relevantes en la sociedad, como actores y cantantes, elogiaban las maravillas de la vida homosexual. Eso me inquietó y sentí en mi corazón que era mi misión hablar sobre esta cuestión», explicó Green a Christian Broadcasting Network.
   Movido por esta preocupación, Green preparó su sermón con esmero y lo leyó en su parroquia un domingo de agosto de 2003. «Nuestro país se enfrenta a un desastre de enormes proporciones», dijo Green ante 75 fieles, a quienes explicó su teoría de que la homosexualidad es «como un cáncer para la sociedad».
   Según Green, Suecia se enfrentaría a una catástrofe natural -que algunos creen que podría ser el tsunami en el que desaparecieron más de un millar de suecos- debido a su tolerancia con quienes tienen «prácticas sexuales anormales».

   Comparó a Suecia con una nueva Sodoma y advirtió de que las conductas homosexuales abren la veda «a otras áreas prohibidas» como la pedofilia. Para lograr mayor eco, Green pidió al diario local que reprodujese su homilía.Y entonces estalló el escándalo.
   Green fue juzgado en primera instancia y condenado en junio de 2004 a 30 días de cárcel por fomentar el odio a los homosexuales con su declaración. «Es mi deber como predicador advertir a quienes no viven conforme a lo que dice la Biblia», afirmaba a Associated Press en una entrevista reciente. Si el próximo viernes se confirma el veredicto, Green está dispuesto a apelar al Tribunal Supremo sueco.
   Su abogado, Percy Bratt, presidente del Comité Helsinki de Derechos Humanos de Suecia, afirma que «la cuestión es hasta qué punto es delictivo enseñar las palabras de la Biblia».

Según Bratt, al reverendo Green le ampara la Declaración de Derechos Humanos de la ONU. El fiscal del caso, Kjell Yngvesson, que se ampara en la ley contra el fomento del odio hacia grupos sobre bases étnicas, religiosas o sexuales, acusa a Green de interpretar la Biblia según sus propias opiniones.

Los fiscales compararon el sermón de Green con el saludo nazi y pidieron seis meses de cárcel para el pastor.
   En Estados Unidos el caso de Green ha calado hondo entre algunos cristianos fundamentalistas, que le rinden culto en una web como «el primer mártir europeo desde la Inquisición».
   Un conocido humorista sueco, cristiano y homosexual, resumía el caso de Green: «No se trata de una cuestión de fe, sino de odio».
LO DICHO Y HECHO
«La homosexualidad es como un cáncer para la sociedad y nos traerá un desastre»
1942: Nace en Suecia. Primavera de 2003: Crece su preocupación por la «decadencia moral» en que vive su país debido a su tolerancia con los gays. Agosto de 2003: Compara ante sus feligreses de Borgholm los pecados de Sodoma con los cometidos por la sociedad sueca. Junio de 2004: Es condenado a 30 días de prisión por fomentar el odio a los gays en su homilía. Febrero de 2005: Primera revisión de la sentencia.

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