Evangélicos en Francia se muestran preocupados por los cambios en la regulación de grupos religiosos

El gobierno de Emmanuel Macron está trabajando en una modificación de la ley de religión de 1905. La nueva legislación implica un mayor control sobre la financiación de los grupos religiosos y más dependencia de las autoridades.

La modificación de la ley de religión en Francia implica oportunidades y riesgos, dicen los evangélicos en el país. El cambio de la legislación conocida como la de “separación del Estado y la Iglesia”, de principios del siglo XX, tiene previsto renovar el régimen legal de las entidades religiosas, del que dependen iglesias, denominaciones y proyectos de obra social. 

Se trata de una maniobra del presidente Emmanuel Macron, que busca forzar a algunos grupos islámicos a convertirse en asociaciones registradas. Las intenciones del gobierno son subrayar la laïcité francesa y “garantizar la libertad de culto”. Desde que los planes para la modificación de la ley fueron hechos públicos, el Consejo Nacional de Iglesias Evangélicas en Francia (CNEF, por sus siglas en francés) ha puesto en marcha un “intercambio constructivo” con representantes del Ministerio de Justicia durante los últimos meses.

MÁS CONTROL Y TRANSPARENCIA

El CNEF considera que la nueva regulación aportará aspectos positivos como una nueva flexibilidad en el uso de espacios y edificios, además de subsidios públicos para costear las remodelaciones de los centros de culto en cuanto a sostenibilidad ambiental se refiere.

La nota negativa se puede apreciar en el aumento del control sobre la financiación de las asociaciones religiosas, una mayor dependencia de la aprobación de las autoridades locales y la imposición de nuevas cláusulas estatuarias, entre otros. “Sin rechazar por completo la idea de la modificación del régimen legal de las asociaciones religiosas, el CNEF pretende defender la libertad de culto, especialmente la libre organización de actividades, la enseñanza de la doctrina religiosa a los miembros [de la iglesia] y el testimonio al resto de la sociedad”, ha manifestado la entidad en un comunicado.

CONTRA EL ESTIGMA Y UNA MAYOR PRESIÓN

En su escrito, el CNEF también ha enfatizado que la nueva ley de religión debería responder a la “vida normal” de los grupos religiosos, en especial de “aquellos que han estado cumpliendo la legislación durante años y han sufrido suficientes restricciones”. También han remarcado que se debería evitar cualquier “estigmatización” de las iglesias que provenga de una supervisión más estrecha del gobierno.

Según la entidad, el texto de la nueva ley ha sido criticado por un amplio abanico de grupos religiosos y por actores de la sociedad civil al mismo tiempo. Además, consideran que el debate en el parlamento podría ser animado porque se trata de un “tema muy delicado” que implica cuestiones en materia de religión y seguridad nacional.

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