Este es el legado de Benito Juárez a México

Benito Pablo Juárez García nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca, el 21 de marzo de 1806 y es considerado una de las figuras más importantes de México, al erradicar privilegios de las minorías y restableciendo la libertad, el derecho y las virtudes mexicanas.

Es célebre su frase: ‘Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz’.

Conocido como el ‘Benemérito de las Américas’, estudió la carrera en Derecho en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, gracias a que Antonio Salanueva le dio trabajo y la oportunidad de terminar sus estudios.

Fue tanto el ímpetu y esfuerzo del abogado de origen indígena, que llegó a ser Presidente de México en varias ocasiones. Sus aportaciones a México son bastiones de la modernidad y el progreso, por lo que se le considera como la figura más importante de México, siendo el 21 de marzo fiesta nacional.

Fue electo gobernador de Oaxaca, convirtiéndose en el primer gobernante indígena en la historia México. Tras años de batalla y estrategia política, logró establecer las Leyes de Reforma y en 1958 llegó a la Presidencia.

Plan de Ayutla

Cuando el ejército estadounidense invadió México, el presidente Antonio López de Santa Anna buscó refugio en Oaxaca, pero Juárez siendo gobernador le negó el acceso.

Esto ocasionó que al regresar a la Presidencia tras la guerra, Santa Anna ordenó su destierro y Juárez se refugió en Nueva Orleans, donde se encontró con otros exiliados, como Melchor Ocampo.

En 1854 se formó el Plan de Ayutla, con el cual se derrocaba a Santa Anna y llegaba Juan Álvarez como nuevo presidente.

Álvarez nombró a Juárez Ministro de Justicia y posteriormente ascendió a juez de la Suprema Corte de Justicia, desde donde promovió la llamada ‘Ley Juárez’, que abolía los tribunales especiales para clérigos y militares, negándoles así el fuero.

Impulsó también una nueva Constitución federal de corte liberal en 1857, que buscaba consolidar a México como un Estado laico, moderno y progresista.

Guerra de los Tres Años

En diciembre de 1857, los conservadores, en un intento de derrocar la nueva Constitución, planearon un golpe de estado llamado el Plan de Tacubaya, al que se adhirió el propio presidente Ignacio Comonfort.

La ley entonces ordenaba que el presidente de la Suprema Corte tomara el poder, por lo que Benito Juárez llegó a la presidencia en 1858.

Pero los conservadores ungieron a Félix María Zuloaga como presidente, lo que desató la Guerra de los Tres Años, tiempo en que la presidencia de Juárez se descentralizó y se  estableció en distintos puntos del país.

En 1859, desde el puerto de Veracruz, el presidente Juárez expidió el paquete de Leyes de Reforma, cuyo propósito esencial era separar la Iglesia del Estado.

Leyes de Reforma

Para modernizar a la Nación, implementar la libertad de culto, tener un amplio acceso a la educación y al cese de privilegios de algunas instituciones religiosas, se promulgaron las Leyes de Reforma.

Una de ellas, la Ley de Nacionalización de Bienes Eclesiásticos de 1859, exigía a la Iglesia que cediera sus propiedades al país, que consistían en 52% de los bienes inmobiliarios nacionales, los cuales fueron expropiados en beneficio de la Nación.

La Ley del Matrimonio Civil, aprobada en 1859, convirtió el matrimonio y sus actas en un contrato civil con el Estado, anulando la validez oficial del matrimonio religioso y así evitando la intervención forzosa de la iglesia y el cobro de sacerdotes.

México tras la reforma

Bajo mandato de Juárez se promulgaron muchas de las garantías civiles modernas y vanguardistas de la historia de México.

El acceso a la educación laica, sin intervención del clero, abrió las posibilidades de un fuerte sistema de educación pública libre de instrucción religiosa, estableciendo así un amplia libertad de enseñanza.

La implementación de una escuela mixta, generó también un espacio de empoderamiento para las mujeres, dejando de lado la visión conservadora de su no valía.

Actualmente, se le adjudica a Juárez la anulación de las costumbres virreinales y los cimientos del cambio liberal.

Con una visión pacífica, abogando por la dignidad humana, la libertad de credo, acceso a la educación y reforzamiento de la economía, el ‘Benemérito de las Américas’ entabló las bases del México moderno.

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