Este año el Ayuntamiento de Barcelona monta un belén y se generan nuevas polémicas

Segundas navidades de Ada Colau en el ayuntamiento de Barcelona y segundo año con polémica por el nacimiento. Si el año pasado se daba la bienvenida al ‘solsticio de invierno’ desde el Ayuntamiento, este año sí se habla de Navidad e incluso se ha decidido a poner en las calles un belén con las figuras del misterio y otros personajes de la tradición cristiana, pero el montaje tampoco ha escapado a la polémica.

Con este montaje, Ada Colau ha decidido instalar un montaje futurista para rendir un homenaje al poeta barcelonés Josep Vicenç Foix coincidiendo con el trigésimo aniversario de su muerte el próximo 2017.

El nacimiento de este año está formado por nueve esferas transparentes, expuestas como un juguete de bolas de cristal de nieve. Cada una de las esfera representa una de las nueve estrofas del poema «Ho sap tothom i es profecia» (Lo sabe todo el mundo y es profecía) de J.V Foix. En su interior se representanescenas quealuden a la magia, la tradición y la literatura, y también hay alguna que representa algún aspecto religioso de la Navidad.

En esta ocasión sí hay pesebre, aunque como suele ser habitual en todas las representaciones alegóricas que se instalan en la ciudad desde que Colau accedió a la alcaldía, no resulta nada tradicional. De hecho, el pesebre aparece a medio montar, colocado sobre cajas de cartón. Así se puede ver al Niño Jesús, a la Virgen María, a San José y hasta al arcángel San Gabriel. Algunas, han salido totalmente, como el Niño Jesús, otras sólo pueden verse por la mitad.

Críticas políticas y de ciudadanos

Desde el Partido Popular ya han mostrado su rechazo a este montaje navideño. El presidente del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, ha acusado a la alcaldesa Ada Colau de «desnaturalizar» la Navidad por el belén instalado en la plaza de Sant Jaume «que puede ser muchas cosas -ha dicho- pero no es un pesebre».

Otra de las polémicas del Belén de Colau es la figura de los Reyes Magos. En esta ocasión están representados por tres fotografías de Joan Miró, Pau Casals i Josep Vicenç Foix que giran sobre unos vagones en los que se ha escrito,»Oro, incienso y mirra».

 «El ‘pesebre’ promovido por Colau, puede ser muchas cosas pero no es un pesebre. Si Colau no quiere instalar un pesebre, que no lo haga, y diga públicamente que no habrá pesebre y que no hay nada que celebrar en Navidad, ni tradición que mantener», ha declarado Fernández Díaz.

Tampoco ha gustado mucho el montaje a algunos ciudadanos, que mostraban en Twitter su rechazo al considerar que no es un montaje familiar.

Las figuras proceden del museo de Navidad de Olot y han sido bendecidas para ser veneradas por el Papa, el problema en esta ocasión es el montaje y la manera de representar el Misterio religioso de la Navidad. El edil popular ha acusado a la alcaldesa de «intentar desnaturalizar la tradición y el sentido navideño» y le ha pedido que «deje de reinterpretar las cosas, primero la historia (en alusión a la exposición sobre el franquismo), y ahora la Navidad».

Este año, las figuras cuentan con el visto bueno del Vaticano para ser veneradas por los fieles. Proceden del museo de los Santos de Olot, en Girona.
El museo cedió cuatro figuras de su fondo de la primera mitad del siglo XX, previas a la Guerra Civil, creadas en el taller de imaginería de Olot. San José y la Virgen son las figuras más altas -53 centímetros- mientras que el niño Jesús, que no tiene cuna, mide 37 centímetros.
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