«Es muy duro llevar velo en Catalunya»

El debate sobre la situación de la mujer en el islam se ha abordado ampliamente en las páginas de este diario. Saida Harrak, una catalana musulmana, ha seguido muy atenta la polémica. Se define como feminista, defiende la libertad de las mujeres para decidir y denuncia que llevar velo es una apuesta difícil en Catalunya porque el nivel de intransigencia es muy alto.

LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO TÁNGER (MARRUECOS), 1977
RESIDENCIA A LOS 3 AÑOS SE TRASLADÓ CON SU FAMILIA A CATALUNYA, DONDE VIVE ACTUALMENTE
PROFESIÓN ES AGENTE DE SEGUROS Y ACABA DE ABRIR UNA OFICINA ASEGURADORA EN VILADECANS

–¿Es el velo un símbolo de sometimiento al hombre?
–No. El velo es una cuestión de fe.

–Pero usted no lo lleva. ¿Se considera una mala musulmana?
–No llevo velo porque no me siento preparada, pero no por ello soy una mala musulmana. Rezo las cinco oraciones, sigo el ramadán, doy limosna, no miento ni robo, y procuro no hacer mal a nadie. Creo que si me pusiera velo, muchas personas lo percibirían como si yo hubiera vivido un retroceso. Hay quien no te ve con los mismos ojos si llevas el velo. Hay gente a la que le molesta, que cree que por llevarlo no estás integrada.

–¿Lo ha llevado alguna vez?
–Me lo puse a raíz de una operación de oído porque no debía coger frío. Duré solo dos días. Vi como todo, por llevar el velo, se transformaba a mi alrededor. Una mujer se cambió de sitio para no sentarse a mi lado en el tren. Entré a un bar a tomar un café y se hizo el silencio. Era como si hubiera entrado un extraterrestre. Oí como la gente cuchicheaba contra los inmigrantes. Fue muy duro. En Catalunya, es más fácil no llevar velo que llevarlo. Enfrentarse a la vida cotidiana con velo es muy difícil.

–¿Por qué?
–Hay mujeres que sufren agresiones por llevar el velo. Hay gente que les insulta y que les escupe. Hay casos de acoso. Entras en un súper y el guardia de seguridad se pone a seguirte. Cuando voy sola, como no parezco extranjera ni llevo velo, se me trata de una manera, pero si voy con mi madre, que lleva velo, se me trata de otra.

–¿Cómo cree que los catalanes perciben a las mujeres con velo?
–Mucha gente opina que la mujer que lleva velo es sumisa, que está sometida, que no decide o que es tonta. Pero las musulmanas somos lo bastante inteligentes como para decidir. Además, hay mucha gente, hombres y mujeres, que no lleva velo y que vive sometida.

–¿Todas las mujeres lo llevan por el mismo motivo?
–La mayoría lo lleva por una cuestión de fe. Otras lo usan por seguir una moda o porque, para ellas, el velo es una cuestión de identidad. Pero no es tan simple. Se ponen el pañuelo como musulmanas, pero visten con tejanos y tacones como catalanas. Han creado una cultura mixta. También hay quienes, por desgracia, lo llevan por obligación. Pero acaban rebelándose contra esa imposición. Son mujeres que ven que están en un país libre y que pueden romper. Y de hecho rompen.

–¿Es este un asunto polémico en las familias marroquís?
–No. En las familias el velo no suele generar grandes discusiones. Entre padres e hijas, las discusiones son principalmente sobre cómo puedes ir vestida, es decir, por llevar minifalda, tirantes o escote.

–¿Cómo viven las musulmanas en Catalunya la polémica del velo?
–Nos sentimos atrapadas entre los que nos quieren obligar a llevar el velo y los que quieren obligarnos a no llevarlo. Pero somos nosotras las que debemos decidir, porque se trata de nuestra libertad. Y en Catalunya tenemos la opción de ser libres. Yo he decidido no llevar velo. Mi madre lo lleva porque dice que sin él se siente desnuda. Mi hermana, que no lo llevaba, se lo ha puesto pese a que su marido no quería. Ahora, en el barrio, la gente le acusa a él de ser un fanático y de haber obligado a su mujer y no es así.

–¿Cuáles son los problemas de las musulmanas en Catalunya?
–Desde luego que no es el velo. Los problemas de las musulmanas son el analfabetismo, el desempleo, las dificultades para integrarse, el desconocimiento de la lengua. Y luego, los mismos que los de otras mujeres, como el maltrato.

–¿Qué le molesta especialmente?
–Por ser musulmana, tienes que pasarte el día justificándote por todo lo que hacen otros musulmanes. Si un musulmán comete un atentado, tú debes pedir perdón. Soy musulmana y respondo de mis actos, pero no tengo que pedir perdón por lo que haga Bin Laden. A los musulmanes nos pasa como a los catalanes en muchos sitios de España. En una ocasión, en Cádiz, estaba en un taxi y el taxista, que oía una tertulia de la radio, empezó a despotricar de los marroquís. Me preguntó de dónde era. Le dije que catalana y comenzó a meterse con los catalanes por lo del Estatut.

–¿La integración es que los inmigrantes vivan como nosotros?
–¿Y cómo es ese modo de vida? ¿Es que acaso todos los catalanes viven igual? Yo, que vivó aquí desde los 3 años, me siento catalana y creo que los inmigrantes deben adoptar ciertas normas cívicas. Integrarse es pagar impuestos, trabajar, ser buen vecino y buen ciudadano. Pero no creo que integrarse sea cuestión de quitarse el velo, beber alcohol o comer cerdo.

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