En Estados Unidos el Tribunal Supremo amplia los empleadores que pueden negarse por motivos religiosos o morales a hacerse cargo de los anticonceptivos dentro de la cobertura médica de sus empleadas

También ha decidido que profesores en instituciones educativas religiosas no están amparados por las leyes federales contra discriminación en el empleo.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha dado este miércoles otro golpe debilitador al ‘Obamacare’, la reforma sanitaria aprobada por Barack Obama que la Administración de Donald Trump trata de desarticular, incluso en medio de la pandemia de coronavirus que ya ha contagiado a tres millones de personas en el país y ha dejado más de 131.000 muertos. En una votación 7-2, el Alto Tribunal ha ampliado los empleadores que pueden negarse por motivos religiosos o morales a hacerse cargo de los anticonceptivos dentro de la cobertura médica de sus empleadas.

La decisión, que según los propios cálculos del gobierno dejará sin acceso gratuito a métodos anticonceptivos a entre 70.000 y 126.000 mujeres, representa una doble y bienvenida victoria para Trump. Por un lado afianza los postulados de sus votantes conservadores y religiosos y eleva el papel de la religión en la sociedad estadounidense, más aún en una jornada donde el Alto Tribunal ha decidido también por 7-2 que profesores en instituciones educativas religiosas no están amparados por las leyes federales contra discriminación en el empleo.

Por otro lado, el Supremo debilita otro mandato del ‘Obamacare’ y de esa manera eleva aún más la tesis del gobierno de que la ley, ya despojada por el Congreso del mandato individual que obligaba a tener seguro o pagar una multa, debe ser completamente anulada. Ese argumento es el que presentó hace unas semanas la Administración en un caso ante el Supremo que la corte estudiará en su próxima sesión.

Empeño en reabrir escuelas

El asalto al ‘Obamacare’, que podría acabar dejando sin seguro a 20 millones de estadounidenses, no ha cejado ni siquiera durante la pandemia, que sigue mostrando su fuerza en EEUU. Los casos, que este miércoles han superado los tres millones detectados (casi un cuarto del total mundial) siguen creciendo en casi 40 de los 50 estados y tienen los hospitales al límite en lugares como Texas y Florida.

Pese a esa fuerza el presidente Trump insiste en una visión optimista y en su empeño por un retorno a la normalidad cuyo último frente son las escuelas. Este miércoles por la mañana lanzaba en Twitter una amenaza, sin detalles y que es cuestionable que tenga autoridad para aplicar, de cortar financiación a quienes no abran. En el mensaje denunciaba también que los demócratas se niegan a la reapertura antes de noviembre para dañarle en las elecciones.

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