El Vaticano conserva las «santas reliquias» de un suspiro de San José y el estornudo del Espíritu Santo

Quizá la reliquia más extraordinaria sobre el planeta sea un suspiro de San José, que se encuentra en una botella depositada por un supuesto ángel en una iglesia de Blois y conservada en el Sancta Santorum del Vaticano.

 Sin embargo, hay otra reliquia que supera lo imaginable. Se trata del Estornudo del Espíritu Santo, que se conservó durante siglos en una botella en la parroquia de San Frontino, hasta ser trasladada al interior de los muros vaticanos.

 En Murcia existe desde 1730 en la Catedral, la donación que hizo el arzobispo de Rávena: «la mayor reliquia que se puede tener en este mundo, que es un pelo Vultus Divini Jesuchristi». Se trata de un pelo de la barba de Cristo que competirá desde enton­ces con la máxima reliquia del momento, el Lignum Crucis –un trozo de la cruz– utili­za­do incluso como conjuratorio contra plagas y tempestades.

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